El asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y fundador del PAS (Partido Sinaloense), ocurrido el 25 de julio de 2024, sigue sin esclarecerse a casi dos años de los hechos.
La investigación federal continúa abierta, mientras persiste la incertidumbre sobre las causas y responsables del crimen.
Antes de su muerte, Cuén Ojeda denunció reiteradamente amenazas contra él y su familia, cuestionó supuestos manejos irregulares de miles de millones de pesos en la administración estatal y advirtió públicamente que responsabilizaba a Rocha Moya por cualquier daño a su integridad.
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Las pugnas y el desencuentro entre Rocha Moya y Cuén Ojeda
La relación política entre ambos inició mucho antes del mandato de Rocha Moya en Sinaloa, luego de años de rivalidad.
Cuén Ojeda aseguró en la última transmisión de su pódcast “Cuentas Claras”, el 20 de julio de 2024, haber sido el principal impulsor de Rocha Moya rumbo a la gubernatura, en una etapa en que la mayor parte del círculo político respaldaba a otro aspirante: Luis Guillermo Benítez.
Durante ese episodio, Cuén relató cómo formalizó su apoyo a Rocha en reuniones clave y los compromisos políticos que, según él, nunca le cumplieron. Cabe mencionar, que Rocha Moya llegó al poder con la alianza de Morena y el PAS.
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En dicho podcast, Cuén Ojeda denunció que la situación económica del gobernador había cambiado tras la elección de 2021: acusó al gobernador de supuestas adquisiciones inmobiliarias para su entorno familiar por valores inferiores al mercado, como una casa en San Ángel con factura de 4.5 millones de pesos, pese a estar valuada en 13 millones.
También denunció supuestos esquemas de corrupción, licitaciones manipuladas por hasta 3 mil millones de pesos y presuntas compras infladas de patrullas por 48 millones.
En este contexto, el exrector responsabilizó a Rocha Moya ante cualquier ataque en su contra, reclamo reiterado en varias transmisiones antes de su asesinato.
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Cómo se destruyó la alianza: Cuén tenía demandas contra periodistas
La alianza entre Rocha Moya y Cuén Ojeda, consolidada en la elección estatal de 2021 (tras años de rivalidad hasta el fin de sus rencillas que se consolidó con la unión del PAS y Morena), se fracturó después del inicio del nuevo gobierno. Al asumir Rocha Moya la gubernatura, nombró al fundador del PAS titular de la Secretaría de Salud de Sinaloa.
Pero la relación laboral duró poco. En 2022, Rubén Rocha Moya destituyó a Cuén Ojeda como secretario de Salud por incumplir la orden de retirar denuncias contra periodistas.
Todo ocurrió tras el asesinato del columnista Luis Enrique Ramírez Ramos el 5 de mayo. Rocha Moya había dado la instrucción a los miembros de su gabinete de retirar cualquier demanda que tuvieran en contra de comunicadores.
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Cuén Ojeda había denunciado a dos periodistas por “ejercer de manera arbitraria y abusiva la libertad de expresión y el derecho a informar”, y no acató la orden de Rocha.
El hoy gobernador con licencia fundamentó la remoción al considerar que el exsecretario fue “omiso en dar acatamiento a la instrucción girada”, ya que no demostró el desistimiento ni la conclusión legal de los procedimientos.
Luego del encontronazo, Cuén se transformó en el opositor central del gobernador ante los medios de comunicación y lo criticó en múltiples ocasiones a través de su podcast.
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La situación no terminó ahí, pues en 2024 el fundador del PAS se unió a la oposición de Morena: sería diputado plurinominal del PRI tras las elecciones que llevaron a Sheinbaum a la presidencia. Cuén Ojeda fue asesinado y nunca llegó al Congreso.
El asesino de Cuén Ojeda: la falsa versión de la fiscalía de Sinaloa
De acuerdo con la primera versión del gobierno estatal, el ataque contra Héctor Melesio Cuén Ojeda que culminó en su asesinato sucedió en una gasolinera mientras viajaba en una camioneta acompañado de Fausto Corrales Rodríguez.
Un video registró el supuesto momento en que dos hombres en motocicleta disparan contra el acompañante. La versión aseguraba que Cuén había recibido cuatro disparos en las piernas y fue llevado aún con vida a una clínica, donde fue declarado muerto por hemorragia.
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Las inconsistencias afloraron de inmediato: el video no tenía sonido, empleados aseguraron que no escucharon detonaciones y las versiones del chofer fueron contradictorias.
Las acciones de la fiscalía estatal también generaron polémica: ordenó incinerar el cuerpo de Cuén antes de completar las pruebas forenses, medida considerada contraria al protocolo federal y que contribuyó a la renuncia de la fiscal Sara Bruna Quiñónez en septiembre de 2024.
Al final, el caso fue atraído por la Fiscalía General de la República (FGR), entonces liderada por Gertz Manero.
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FGR y El Mayo: sus versiones del asesinato de Cuén Ojeda
Peritajes federales detectaron solo un disparo en la grabación, mientras que el cuerpo tenía cuatro impactos; además, había rastros de sangre en la camioneta no analizados en la primera investigación.
También, la FGR halló pruebas de sangre de Cuén en una finca llamada Huertos del Pedregal, lo que contradijo definitivamente la versión oficial estatal. Pero las autoridades federales no fueron a esa finca por casualidad, sino después de que Ismael “El Mayo” Zambada publicara una carta desde prisión donde daba detalles claves para el caso.
En texto, difundido en agosto del 2024, El Mayo aseguraba que había sido citado en dicha finca para mediar el fin del conflicto entre Rocha Moya y Cuén Ojeda, a quien calificó como un amigo. Sin embargo, se trataba de una trampa de Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, que culminó en su secuestro y posterior detención en Estados Unidos. Según el Mayo, Cuén Ojeda fue asesinado ese día en esa finca.
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El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó en abril de 2026 acusaciones ante la corte del Distrito Sur de Nueva York, señalando a Rocha Moya y otros nueve mexicanos por presuntos lazos con el Cártel de Sinaloa y el grupo de Los Chapitos.
Pese a las coincidencias, la FGR aseguró que el caso de Cuén Ojeda no tiene nada que ver con la investigación de EEUU contra Rocha Moya.