Muchas personas a lo largo de su vida, han atravesado situaciones de maltrato en alguna etapa de su vida. Este fenómeno, que puede ser tanto verbal como físico, afectando profundamente el desarrollo intelectual, corporal y emocional de quienes lo padecen.
La forma en que el cerebro reacciona ante estas experiencias depende de la gravedad y frecuencia del abuso, así como de la sensibilidad emocional de cada individuo.
Gabriela Orozco Calderón, especialista de la Facultad de Psicología y responsable del Laboratorio de Psicobiología de la UNAM, analizó el impacto del maltrato en el cerebro durante su participación en el programa “Con-Ciencia. Psicología y Sociedad” de Radio UNAM.
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Su objetivo fue motivar a la reflexión sobre las consecuencias de la violencia en todas la niñez y adultez, subrayando que el daño es aún mayor cuando el abuso ocurre en la infancia, periodo fundamental para el aprendizaje y la formación de habilidades esenciales.
La especialista explicó que el cerebro presenta dos fases especialmente sensibles: los primeros años y la pubertad. Un ambiente hostil en esos momentos de la vida puede dejar huellas profundas, perpetuando patrones de conducta negativos en después de los 18 años y condicionando la manera en que se enfrentan nuevas experiencias.
Efectos negativos del maltrato en el cerebro
El maltrato puede originar múltiples alteraciones en la estructura y funcionamiento cerebral. Entre los daños detectados por la académica se encuentran:
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- Sobreactivación de la amígdala, lo que incrementa la impulsividad.
- Disminución de la funcionalidad del sistema de recompensa cerebral.
- Reducción del tamaño de hipocampo e ínsula.
- Merma de la materia gris en zonas corticales.
- Modificaciones en el cuerpo calloso, encargado de conectar ambos hemisferios.
- Dificultades en procesos cognitivos.
- Cambios en los sistemas de detección de amenazas.
- Anomalías en el procesamiento del lenguaje.
- Problemas de memoria y respuesta emocional ante estímulos visuales.
- Adelgazamiento de la corteza somatosensorial, especialmente en casos de abuso sexual.
- Disminución en áreas relacionadas con la autoconciencia.
- Alteraciones en regiones que influyen en los deseos y antojos, lo que puede aumentar la tendencia al consumo de sustancias.
¿Cómo prevenir el maltrato?
Para evitar que la violencia se normalice en la vida cotidiana, Orozco Calderón propuso:
- Identificar las distintas formas de maltrato, incluso bromas ofensivas.
- Fomentar el respeto en la comunicación.
- Desarrollar habilidades de conciliación.
- Expresarse con firmeza y claridad, sin perder el respeto.
- Fortalecer la autoestima.
¿Qué hacer cuando soy víctima de maltrato?
La especialista recomienda buscar apoyo psicológico, como terapia cognitivo-conductual o de desensibilización sistemática, para romper el ciclo de abuso y sanar la autoestima.
El neurofeedback puede ser útil en casos de ansiedad, depresión o antecedentes de agresión, pues permite regular la actividad cerebral sin recurrir a fármacos y ayuda a recuperar el bienestar.
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