Un juez de control vinculó a Fernando Yael “N”, estudiante de 22 años, a proceso por la desaparición de su madre Teresa Guadalupe Molina Hernández, ocurrida la noche del 25 de abril en la alcaldía Venustiano Carranza.
La medida incluyó prisión preventiva oficiosa y un plazo de tres meses para el cierre de la investigación. El cuerpo de la víctima todavía no ha sido localizado.
El hallazgo de sangre y contradicciones en la versión de Fernando Yael
El pasado 5 de mayo se llevó a cabo un cateo en el domicilio que compartían madre e hijo en la colonia 20 de Noviembre. Peritos de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX) habrían localizado manchas de sangre en el baño y una habitación, pese a intentos de limpieza.
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También, se habrían encontrado restos biológicos en el auto Ibiza negro vinculado a la familia. Los tapetes del vehículo presentaron rastros hemáticos detectados por los peritos, reforzando la hipótesis de una agresión ocurrida dentro de la casa.
La investigación arrancó con la propia denuncia de Fernando Yael “N”, quien inicialmente aseguró ante las autoridades que Teresa Guadalupe salió de su domicilio rumbo al Centro Histórico el 25 de abril y nunca regresó.
Sin embargo, el reporte oficial de desaparición se presentó hasta el 1 de mayo, seis días después. Familiares y amistades de la víctima contradijeron esa versión.
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Mensajes, consumo de sustancias y movimientos posteriores a la desaparición
El caso dio un giro cuando el periodista Carlos Jiménez filtró mensajes de WhatsApp entre Fernando Yael y un amigo. El intercambio ocurrió poco antes y durante la madrugada del 25 de abril.
El joven mencionó un conflicto con su madre por motivos escolares y por negarle dinero para salir. En una de las conversaciones, Fernando Yael reconoció: “Ah, no ‘wey’, todo bien. Pero ya no me dejaron. Me gritó mi mamá y se enojó”. Además, refirió el consumo de alcohol y cocaína esa noche: “Como quieras, ya se me bajó con el peri”. Hay otro mensaje atribuido al estudiante: “Ahorita le saco el dinero”.
Alrededor de la 1:20 a la 1:40 de la madrugada Fernando Yael dejó de responder los mensajes. Este lapso es considerado clave en la investigación. El amigo que intercambiaba mensajes con él preguntó si todo estaba bien tras escuchar ruidos en la vivienda. El joven respondió mencionando la molestia de su madre y que no le permitieron salir.
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Tras la desaparición, Fernando Yael continuó con sus actividades habituales, asistió a clases en la Escuela Bancaria y Comercial y utilizó tanto el automóvil como las tarjetas bancarias y dinero de Teresa Guadalupe. El uso de las pertenencias de la madre y la falta de un reporte inmediato son parte de las inconsistencias en torno a su testimonio.
Detención y proceso judicial: pruebas que sostienen la acusación
La Fiscalía Especializada en la Investigación y Persecución de los Delitos en Materia de Desaparición y la Policía de Investigación (PDI) obtuvieron contradicciones entre la versión inicial del imputado, los registros telefónicos y videovigilancia, así como las pruebas biológicas colectadas en el domicilio y vehículo.
Con ese cúmulo de evidencias, el Ministerio Público solicitó una orden de aprehensión contra Fernando Yael “N”, que fue ejecutada el 7 de mayo en la alcaldía Cuauhtémoc.
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Durante la audiencia en las salas orales de Doctor Lavista, el juez que conoció el caso determinó la vinculación a proceso por desaparición de personas cometida por particulares y ratificó la prisión preventiva oficiosa en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte.
La Fiscalía capitalina señaló que la búsqueda se mantenía activa. Hasta el momento, el paradero de Teresa Guadalupe Molina Hernández es desconocido.