Un grupo de militantes de Morena Sinaloa protagonizó uno de los momentos más llamativos del VIII Congreso Nacional Extraordinario de Morena, celebrado en la Ciudad de México: entre la multitud que aclamaba la llegada de la nueva presidenta nacional Ariadna Montiel Reyes, se escucharon con fuerza las consignas “¡Rocha, amigo, Sinaloa está contigo!” y “¡Rocha, Rocha, Rocha!”.
El destinatario de esas voces, Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, no estuvo presente en el evento —la primera vez que no asiste a un congreso del partido—. Su ausencia, sin embargo, no apagó el fervor de quienes viajaron desde el estado para hacerse notar.
Un respaldo pequeño, pero visible
Según reportes del evento, el contingente sinaloense no fue masivo. Se trató de un grupo reducido de dirigentes y militantes que, no obstante, lograron que su presencia fuera notada dentro del recinto.
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Entre quienes alzaron la voz se identificaron figuras de la dirigencia estatal del partido:
- Edgar Barraza Castillo, dirigente estatal de Morena Sinaloa
- Mirna Lora, secretaria general
- Carlos Rea, secretario de Capacitación
- Gregorio Bojórquez, secretario de Comunicación
Para este grupo, el congreso fue también una oportunidad para enviar un mensaje de lealtad hacia el interior del partido en un momento de alta presión política.
El peso del contexto: indiciamiento en Estados Unidos
Las consignas no ocurrieron en el vacío. El miércoles previo al congreso, fiscales estadounidenses dieron a conocer un indiciamiento que sacudió la política sinaloense y nacional: el documento describe años de presunta colusión entre el Cártel de Sinaloa, Rocha Moya y otros diez funcionarios.
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De acuerdo con la acusación, los líderes del cartel habrían entregado sobornos y votos a cambio de impunidad operativa. El indiciamiento es la base de una solicitud de extradición por parte del gobierno de Estados Unidos, razón por la cual Rocha Moya tramitó una licencia por más de 30 días a su cargo como gobernador.
La situación coloca a Sinaloa en el centro del debate político a nivel nacional e internacional, y convierte cualquier expresión de respaldo —incluso una consigna en un congreso partidista— en un acto de carga política considerable.
Morena cierra filas, con matices
El ambiente del Congreso Nacional de Morena estuvo marcado por la transición en la dirigencia nacional del partido, pero el nombre de Rocha resonó entre pasillos y cámaras como un recordatorio de que la crisis en Sinaloa sigue sin resolverse.
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El respaldo de la base militante contrasta con la complejidad jurídica y diplomática que rodea al gobernador con licencia. Mientras sus aliados corean su nombre en la capital del país, en Washington el proceso legal avanza con acusaciones que, de prosperar, marcarían un precedente sin precedentes para la política mexicana.