La Comisión Ambiental de la Megalópolis mantiene la Fase 1 de contingencia ambiental en la Zona Metropolitana del Valle de México por alta concentración de ozono y partículas contaminantes en el aire.
Los altos niveles de partículas suspendidas representan un riesgo directo para la salud. De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México, los principales afectados son niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
El impacto en la salud de la mala calidad del aire
Durante estos episodios, el sistema respiratorio y cardiovascular enfrenta mayor estrés. Autoridades como la Secretaría de Salud y la Comisión Ambiental de la Megalópolis advierten que aumentan padecimientos como infecciones respiratorias y cardiovasculares.
Enfermedades asociadas a la contaminación
- Neumonía
- Bronquitis
- Crisis de asma
- Conjuntivitis
- Hipertensión
- Problemas cardiovasculares
- Dolor de cabeza
- Irritación de garganta
- Tos persistente
- Fatiga
Ante este escenario, surge una duda recurrente: ¿el cubrebocas realmente ayuda?
Cubrebocas sí ayudan, pero no todos funcionan igual
Especialistas coinciden en que el uso de mascarillas puede marcar una diferencia, aunque su eficacia depende del tipo de protección y del ajuste al rostro.
Las mascarillas de alta eficiencia, como los N95, KN95 o FFP2, están diseñadas para filtrar al menos el 95% de las partículas finas de hasta 0.3 micras, que incluyen contaminantes peligrosos como el hollín y los residuos del diésel.
Organismos como la Organización Panamericana de la Salud señalan que reducir la exposición a estas partículas disminuye el riesgo de inflamación pulmonar y complicaciones cardiovasculares. Estudios citados por plataformas especializadas como IQAir indican que el uso adecuado de mascarillas de alta eficiencia puede reducir visitas médicas por enfermedades relacionadas con la contaminación.
Además, existe un beneficio acumulativo. Aunque no eliminan por completo el riesgo, estos dispositivos reducen la cantidad de contaminantes que ingresan al organismo.
¿Por qué algunos cubrebocas no protegen?
No todas las mascarillas ofrecen la misma protección frente a la contaminación. Las de tela o quirúrgicas presentan una capacidad de filtración limitada frente a partículas finas. Su eficiencia oscila entre 25% y 60%, muy por debajo de los respiradores certificados.
Otro factor clave es el sellado. Si el cubrebocas no ajusta de forma adecuada, el aire contaminado entra por los bordes. Esto reduce de forma significativa la efectividad del filtro. Investigaciones difundidas por American Geophysical Union subrayan que la fuga de aire representa una de las principales fallas en la protección.
Recomendaciones en contingencia
Las autoridades sanitarias recomiendan limitar la exposición directa. El Gobierno de la Ciudad de México sugiere evitar actividades al aire libre entre las 13:00 y 19:00 horas, periodo con mayores concentraciones de ozono.
También aconseja mantener ventanas cerradas, hidratarse de forma constante y evitar fuentes de contaminación dentro del hogar, como humo de tabaco o solventes.
En caso de salir, el uso de cubrebocas de alta eficiencia se mantiene como una medida complementaria. También se recomienda proteger los ojos y suspender actividades físicas en exteriores.