Este miércoles 22 de abril, la Zona de Monumentos Arqueológicos de Teotihuacán reabrió sus puertas al público, apenas dos días después del tiroteo que cobró la vida de una turista canadiense y dejó varios heridos de distintas nacionalidades. En ese contexto, el Sindicato Nacional de Restauradores del INAH emitió un comunicado contundente: lo ocurrido el 20 de abril "no es un hecho aislado“, sino la consecuencia directa de años de desatención presupuestal al sector cultura.
“Años de recortes” dejaron sin defensas al patrimonio
En su Comunicado CEN/04/2026, el sindicato expuso que la reducción sostenida del presupuesto al INAH ha tenido consecuencias concretas y tangibles en la operación cotidiana de los sitios arqueológicos:
- Menos plazas de custodia disponibles en zonas patrimoniales
- Equipos de revisión retirados o en desuso en los accesos
- Áreas de conservación sin insumos para operar correctamente
- Compromisos laborales incumplidos señalados reiteradamente por el sindicato
“La operación cotidiana de los sitios se sostiene con menos personal, con menos herramientas y en condiciones que se deterioran año con año”, advirtió la organización gremial.
Más allá de los arcos detectores: un llamado a no reducir el debate
El gremio fue enfático en señalar que la discusión abierta tras la tragedia no puede limitarse a instalar arcos detectores ni a despliegues policiales, como anunció la presidenta Claudia Sheinbaum el martes. Para el sindicato, la violencia ejercida ese lunes también es expresión del odio, el desprecio por la vida ajena y la normalización de la agresión.
La organización acompañó su postura con un mensaje de solidaridad hacia las familias de las víctimas, recordando que Teotihuacán es patrimonio de la humanidad, y que las personas que perdieron la vida o resultaron heridas habían acudido precisamente a encontrarse con esa herencia cultural.
Teotihuacán reabre entre exigencias de fondo
La reapertura del sitio este miércoles reactiva el debate sobre qué tan preparados están los espacios culturales del país para garantizar la seguridad de los visitantes. Mientras el gobierno federal avanza en la instalación de medidas emergentes, los trabajadores que sostienen estos sitios desde adentro piden que la conversación vaya más lejos: más presupuesto, más personal y condiciones laborales dignas.
El comunicado del Sindicato Nacional de Restauradores del INAH concluye con un recordatorio dirigido tanto al gobierno como a la sociedad: proteger el patrimonio también significa proteger a quienes lo cuidan.