Suicidio de militar en Culiacán reabre foco en salud mental del Ejército: hay más de 7 mil diagnósticos desde 2018

El despliegue constante en zonas de conflicto coincide con aumento de casos clínicos y condiciones de alta presión operativa

Ansiedad, depresión y estrés postraumático concentran la mayoría de los diagnósticos en personal militar. (Imagen ilustrativa | Crédito: EFE)

Más de 7 mil 350 integrantes del Ejército mexicano fueron diagnosticados con trastornos de salud mental entre 2018 y 2024, periodo en el que además se registraron al menos 84 suicidios entre personal en activo, de acuerdo con información oficial documentada por Infobae México.

Los diagnósticos más frecuentes corresponden a ansiedad, depresión y estrés postraumático, padecimientos asociados a la exposición reiterada a situaciones de violencia. En la Secretaría de Marina, los registros reportaron mil 198 casos clínicos y 19 suicidios en el mismo lapso.

El suicidio de un elemento del Ejército ocurrido el 31 de marzo de 2026 en Culiacán, Sinaloa, se suma a este panorama. El hecho se registró en un campamento temporal instalado en una vivienda abandonada en el sur de la ciudad, en un contexto de despliegue intensivo de fuerzas federales.

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Condiciones operativas adversas

En este tipo de operativos, los elementos permanecen durante semanas o meses fuera de sus unidades de origen. Los campamentos suelen instalarse en espacios improvisados, como inmuebles desocupados o áreas públicas adaptadas para resguardo temporal.

Tan sólo en 2023 ocurrieron 18 suicidios al interior de la Sedena, según los reportes oficiales. (Infobae México/Jovani Pérez)

Las condiciones de operación incluyen patrullajes continuos, jornadas prolongadas y periodos de descanso irregulares. A ello se suma la rotación constante de personal, con traslados frecuentes entre distintas regiones del país y separación prolongada de sus familias.

Manuales operativos de las fuerzas armadas reconocen como factores de riesgo la exposición constante a eventos traumáticos, el aislamiento social y los cambios continuos de ubicación. Estos elementos, en conjunto, incrementan la probabilidad de afectaciones psicológicas.

Aunque el personal es sometido a evaluaciones periódicas, generalmente de carácter anual, los propios registros muestran que estas medidas no han sido suficientes para contener el número de casos. Además, dentro de la institución persisten condiciones que dificultan la manifestación abierta de problemas emocionales.

Otros episodios en años recientes

En años recientes se han documentado otros episodios en contextos similares. En 2015, un incidente al interior de una zona militar en Culiacán dejó un elemento muerto y varios heridos, seguido del suicidio del presunto agresor. En 2020, otro militar fue localizado sin vida en una base en la sindicatura de El Sauz, en Culiacán, Sinaloa, sin que se difundieran detalles oficiales.

También se han registrado fallecimientos relacionados con las condiciones del servicio. En diciembre de 2025, un soldado murió tras caer de un vehículo en movimiento durante un patrullaje, presuntamente después de quedarse dormido.

Las cifras disponibles reflejan un patrón vinculado a la operación sostenida en contextos de riesgo. La combinación de exigencia física, presión psicológica y condiciones variables de descanso y alojamiento configura un entorno que impacta directamente en la salud mental del personal militar.

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