Las declaraciones de Clara Brugada durante la presentación del proyecto “Mundial Verde” desataron una ola de críticas en redes sociales. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México planteó una serie de medidas para reducir el tráfico vehicular durante el Mundial 2026 — entre ellas, el regreso del home office y la suspensión de clases — y la reacción de los capitalinos no se hizo esperar.
El malestar no fue tanto por las propuestas en sí, sino por cómo fueron interpretadas: para muchos usuarios, el mensaje detrás de las palabras fue claro y contundente: que los capitalinos se queden en casa para que los turistas disfruten la ciudad.
¿Qué dijo exactamente Brugada?
Durante su intervención, la mandataria fue directa:
“Sí necesitamos que este Mundial podamos entre todos trabajar para lograr que haya menos tráfico, menos tránsito. Sabemos que estamos gestionando para que las escuelas esos días no tengan clases.”
Además, añadió que el trabajo remoto podría ser clave para mejorar la calidad del aire:
“Sí necesitamos que el home office regrese a la ciudad y el trabajo desde el hogar pueda ayudarnos a que tengamos aire limpio.”
Las medidas, presentadas como parte de una estrategia de movilidad y medio ambiente, fueron recibidas con escepticismo por una parte importante de la ciudadanía.
“Como si fuéramos el problema”: la reacción en redes
Las críticas en plataformas como X y TikTok no tardaron en volverse tendencia. Los comentarios más virales apuntaban todos en la misma dirección:
- “O sea, que nos escondamos para que los turistas estén a gusto, ¿no?”
- “En pocas palabras y sin tanto rollo, escondan lo que está mal. Jajajjaa.”
- “Encerio es más importante unos tipos corriendo tras una pelota que los niños vayan a la escuela?.”
El tono general en redes reflejó un sentimiento compartido: la percepción de que los habitantes de la CDMX están siendo tratados como un obstáculo, y no como los protagonistas de su propia ciudad durante uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
¿Solución temporal o política de fondo?
Lo que más cuestionaron los usuarios fue la naturaleza de las medidas. Para la ciudadanía, propuestas como el home office o la suspensión de clases suenan más a parche logístico que a una solución estructural a problemas históricos como la contaminación y la movilidad en la capital.
La conversación dejó una pregunta flotando en el ambiente: si estas medidas son buenas para la ciudad durante el Mundial, ¿por qué no aplicarlas de forma permanente?
Por ahora, la polémica sigue viva en redes — y los capitalinos tienen muy claro que no están dispuestos a desaparecer del paisaje de su propia ciudad.