Con el 1 de julio como fecha clave en el horizonte, México y Estados Unidos aceleraron sus negociaciones comerciales. El Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, visitará la Ciudad de México los días 19 y 20 de abril para intensificar las conversaciones bilaterales de cara a la Revisión Conjunta del T-MEC.
El anuncio fue realizado de forma conjunta por la Secretaría de Economía de México y la oficina del USTR, como parte de los avances registrados en las negociaciones entre el secretario Marcelo Ebrard y el embajador Greer.
Sheinbaum y Greer se reunirán en Palacio Nacional
El punto más relevante de la agenda es el encuentro de alto nivel: la presidenta Claudia Sheinbaum recibirá al embajador Greer en Palacio Nacional para revisar los temas económicos bilaterales más urgentes.
En la mesa estarán dos ejes prioritarios:
- Reducir la dependencia de América del Norte de otras regiones del mundo —una señal clara orientada a contrarrestar la influencia comercial de China en la región.
- Impulsar la generación de empleo y proteger la industria en ambos países, en un contexto marcado por los aranceles y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro.
Mesas técnicas en sectores estratégicos
Además de la reunión presidencial, Ebrard y Greer encabezarán sesiones de trabajo con sus equipos técnicos de comercio. Las conversaciones abordarán temas previamente acordados en la agenda bilateral:
- Reglas de origen
- Cadenas de suministro regionales
- Políticas comerciales con mayor coordinación
Los sectores que concentrarán las discusiones son estratégicos para ambas economías: automotriz, acero y aluminio, farmacéutico, electrónica y dispositivos médicos.
El contexto: presión arancelaria y reloj corriendo
La visita ocurre en un momento de alta tensión comercial. Desde el inicio de la administración Trump, México ha navegado un entorno de amenazas arancelarias y renegociaciones que han puesto a prueba la solidez del T-MEC. La revisión conjunta del tratado, programada para el 1 de julio de 2026, representa un punto de inflexión para definir las condiciones comerciales que regirán la relación entre ambos países en los próximos años.
La decisión de intensificar las conversaciones —y de hacerlo en territorio mexicano— es una señal de que ambas partes buscan llegar a esa fecha con acuerdos concretos sobre la mesa, no con diferencias sin resolver.
Para México, los sectores involucrados en las mesas técnicas concentran millones de empleos y representan el grueso de sus exportaciones hacia el norte. Para Estados Unidos, la coordinación regional es parte de una estrategia más amplia de relocalización industrial frente a la competencia asiática.
Lo que se negocie el 19 y 20 de abril en la Ciudad de México podría definir el tono —y el resultado— de la revisión más importante que ha tenido el T-MEC desde su entrada en vigor.