El municipio de La Paz, Baja California, avanza en la implementación de una estrategia de seguridad que articula dos frentes: el fortalecimiento de la Policía Municipal y la intervención en el tejido social a través de programas comunitarios. El objetivo, de acuerdo con autoridades locales, es atender no solo los efectos de la violencia, sino sus causas estructurales.
En este contexto, la alcaldesa Milena Quiroga Romero destacó que uno de los pilares del modelo es la prevención, particularmente entre niñas, niños y jóvenes. Como parte de esta política, se han consolidado 128 espacios comunitarios conocidos como “Impulso”, donde más de 26 mil menores participan en actividades deportivas y culturales sin costo.
Estos espacios buscan generar entornos seguros y ofrecer alternativas de desarrollo en zonas donde históricamente han existido condiciones de vulnerabilidad. La lógica detrás de esta intervención es reducir factores de riesgo asociados a la violencia mediante el acceso a actividades formativas y de convivencia.
A la par de estas acciones, el gobierno municipal ha impulsado la recuperación de espacios públicos. Más de 60 parques y áreas recreativas han sido rehabilitados en distintas colonias y delegaciones, con el propósito de devolverlos a la ciudadanía y fomentar la cohesión social.
La recuperación de estos lugares también responde a una estrategia de ocupación del espacio público como mecanismo de prevención del delito.
Incremento de capacidades operativas y atención a violencia de género
En el ámbito operativo, la estrategia contempla un fortalecimiento significativo de la Policía Municipal. Entre las acciones implementadas se encuentra la incorporación de 40 nuevas patrullas, así como 154 elementos adicionales que se integran a las labores de vigilancia.
Asimismo, se han puesto en operación 11 Unidades Violeta, enfocadas en la atención de casos de violencia de género. Estas unidades forman parte de un esquema más amplio que incluye la llamada Mesa Violeta, mediante la cual se ha brindado acompañamiento a más de 4,700 mujeres, niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia.
Otro componente relevante es la mejora de las condiciones laborales de los elementos de seguridad. De acuerdo con datos oficiales, 828 policías han recibido incrementos salariales de hasta 43 por ciento, además de equipamiento, armamento y uniformes. Esta medida busca incidir en la profesionalización del cuerpo policial y en la percepción ciudadana sobre su desempeño.
Coordinación institucional y retos pendientes
Las autoridades municipales han señalado que los avances en materia de seguridad son resultado de la coordinación con instancias estatales y federales, lo que ha permitido fortalecer las capacidades locales.
Sin embargo, especialistas coinciden en que el impacto de este tipo de estrategias suele observarse a mediano y largo plazo, especialmente en lo relacionado con la prevención social.
El modelo implementado en La Paz, Baja California, se inserta en una tendencia más amplia en políticas de seguridad en México, que apuesta por intervenciones integrales.
No obstante, el reto principal sigue siendo la sostenibilidad de las acciones, la evaluación de resultados y la capacidad de adaptación frente a dinámicas delictivas cambiantes.
En este escenario, La Paz se posiciona como un caso en seguimiento, donde la combinación de más patrullas, fortalecimiento institucional y espacios comunitarios busca sentar las bases de una estrategia de seguridad con enfoque mixto, aún en proceso de consolidación.