La delincuencia volvió a golpear a la comunidad educativa en Chilpancingo, Guerrero. Por tercera ocasión, la escuela primaria Caritino Maldonado Pérez, ubicada en la colonia Hermenegildo Galeana, fue víctima de un robo que dejó al plantel prácticamente sin herramientas básicas para el aprendizaje.
De acuerdo con reportes de la comunidad escolar, en este nuevo saqueo los responsables sustrajeron equipo de cómputo y sistemas de sonido, materiales indispensables para el desarrollo de las actividades diarias de los alumnos.
El impacto del robo es significativo, ya que priva a los estudiantes de recursos esenciales en su formación, en un contexto donde la tecnología se ha vuelto clave para la enseñanza.
Un problema recurrente
Este hecho no es aislado. Se trata del tercer robo que sufre el plantel en un periodo reciente, lo que ha generado indignación y preocupación entre docentes, padres de familia y vecinos.
La situación ha escalado al punto de que, en 2025, los padres de familia realizaron bloqueos en las calles Mariscal Galeana y Tecpan para exigir atención de las autoridades y denunciar la vulnerabilidad de la escuela.
A pesar de las protestas, los robos no han cesado, lo que evidencia la falta de medidas efectivas de seguridad en la zona.
Esfuerzo perdido de los padres
Tras el robo ocurrido el año pasado, en el que delincuentes se llevaron dos computadoras, dos impresoras y un equipo de audio, los tutores realizaron un importante esfuerzo económico para reponer los materiales sustraídos.
Sin embargo, con este nuevo atraco, gran parte de ese esfuerzo quedó nuevamente anulado.
Padres de familia señalaron que la reposición del equipo implicó cooperaciones extraordinarias, rifas y otras actividades para recaudar fondos, lo que hace aún más grave la situación.
Exigen acciones urgentes
La comunidad escolar ha reiterado el llamado a las autoridades municipales y estatales para implementar medidas de seguridad efectivas que eviten nuevos robos.
Entre las propuestas se encuentran la instalación de cámaras de vigilancia, mayor presencia policiaca y apoyo institucional para proteger los planteles educativos.
La falta de respuesta ha generado un sentimiento de abandono, mientras los estudiantes continúan siendo los principales afectados por la inseguridad.