La economista Laura Carvalho destaca la clave de México para diversificar su economía con éxito

“En América Latina, cada país solo no tiene gran ventaja. Para tener éxito, hay que coordinarse, compartir información”, resalta en charla con Infobae

La economista brasileña conversó con Infobae. FOTO: X Laura Carvalho

En un mundo marcado por la fragmentación económica, la rivalidad tecnológica y las tensiones comerciales alrededor del T-MEC, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum desea instrumentar el Plan México, y para llevarlo a buen puerto será crucial el papel de la banca de desarrollo, como apunta la reconocida economista Laura Barbosa de Carvalho.

En entrevista con Infobae México, la investigadora y académica brasileña destaca el valor de la cooperación regional para afrontar los desafíos geopolíticos. Compartir y transferir experiencias, principalmente en política industrial, ayudará a mantener la resiliencia de Latinoamérica.

Carvalho también destaca el papel de las políticas industriales verdes en la diversificación económica y la resiliencia ante shocks internacionales.

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Informe del Banco Mundial redefine paradigmas sobre la participación del Estado en la política industrial

“Hoy creo que no hay un estigma desde el extranjero que impone a la región una agenda y que le diga: ‘No haga’, como en los ochenta, noventa”, apunta la economista, en referencia al más reciente informe del Banco Mundial (BM).

El logotipo del Grupo del Banco Mundial se exhibe en la pared de una oficina de la Corporación Financiera Internacional (CFI) en Karachi, Pakistán, el 4 de febrero de 2026. REUTERS/Akhtar Soomro

Y es que en el documento publicado hace unas semanas, el organismo internacional avala la política industrial como herramienta legítima para el desarrollo.

Esto representa un cambio significativo respecto al estigma que dominó América Latina durante las décadas de 1980 y 1990, cuando el propio organismo desaconsejaba que el Estado asumiera un rol activo en la economía.

“Toda política industrial debe formar parte de las herramientas para la agenda de crecimiento y desarrollo”, apunta Laura Carvalho, reconociendo que muchos países ricos han incrementado el uso de estos instrumentos durante la última década, motivados por razones de seguridad nacional y transición verde.

Sin embargo, la región, según la economista, enfrenta una doble dificultad: si bien hoy tiene mayor espacio ideológico para políticas activas, carece en muchos casos de los recursos fiscales, la planificación estratégica y la fortaleza institucional requeridos.

Aunque el estigma internacional ha desaparecido, a ún persiste una asimetría en capacidades y recursos que limita seriamente el margen de acción de los países latinoamericanos para impulsar industrias competitivas y diversificar su base productiva.

México desea mantener la rectoría del estado sobre la produucción de energía, un sector que requiere grandes inversiones. | (Crédito: Jesús Áviles/Infobae México)

Claves para una integración regional resiliente y sostenible

La sostenibilidad de cualquier política industrial en la región está determinada por factores de largo plazo y la capacidad para trascender los ciclos políticos, indica Carvalho.

“Una política industrial debe ser una política de Estado, no solo de un gobierno. Debe estar en los instrumentos, como los bancos de desarrollo y las empresas estatales, que tienen mandatos de largo plazo”, resalta.

La especialista resalta que la formulación de políticas de Estado e instrumentos institucionalizados, como los bancos de desarrollo, caso del BNDES en Brasil, son elementos muy importantes para garantizar la continuidad y el impacto de las estrategias industriales.

“Países como Brasil han preservado su Banco Nacional de Desarrollo, el BNDES, que es muy importante como instrumento de política industrial hoy, donde hay una burocracia excelente, transparente y que ayuda a mantener los criterios y condiciones en los préstamos”.

Mientras nuestro país busca llevar a cabo el Plan México, con la meta de reimpulsar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a través de una inversión cercana a los 300 mil millones de dólares, sería benefico mirar los resultados de otras naciones que se han apoyado en su banca de desarrollo.

En este rubro, Brasil mantiene ventajas como una banca de desarrollo nacional sólida, que actúa no solo como mecanismo de financiación sino también de evaluación independiente, condición que se ha deteriorado en México debido a la falta de capitalización de sus entidades equivalentes.

Según la experta, este diferencial institucional condiciona la eficacia de la integración productiva y la diversificación en ambos países.

En la actualidad, América Latina se enfrenta a la necesidad de políticas industriales “verdes”, que reduzcan la dependencia del petróleo y permitan aprovechar los recursos renovables más económicos disponibles en la región.

Laura Carvalho concluye que el reto central consiste en articular múltiples objetivos, generación de empleo, seguridad nacional, adaptación al cambio climático y diversificación fiscal, utilizando una diversidad de instrumentos: desde la inversión pública y las compras estatales hasta mecanismos de coordinación interministerial y una mayor cooperación intra-regional.

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