En la Asamblea General de la ONU, México fue parte de la mayoría que este miércoles respaldó una resolución impulsada por Ghana para declarar formalmente la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud racializada de los africanos como el crimen más grave cometido contra la humanidad.
La resolución fue aprobada con 123 votos a favor, 52 abstenciones y únicamente tres votos en contra: Estados Unidos, Israel y Argentina — tres gobiernos que, por razones distintas, decidieron distanciarse del consenso global.
¿Qué dice la resolución?
El texto señala la esclavitud africana como el crimen de mayor gravedad en la historia por su magnitud, duración y carácter sistemático, pero sobre todo por sus consecuencias que persisten hasta hoy, moldeando estructuras racializadas de trabajo, propiedad y capital que siguen condicionando la vida de millones de personas en el mundo.
El secretario general António Guterres lo puso en palabras directas: la trata de esclavos fue una “traición profunda a la dignidad humana” y una maquinaria de explotación masiva y deshumanización deliberada. Llamó a enfrentar las secuelas de desigualdad y racismo que dejó.
¿Por qué votaron en contra los tres?
Estados Unidos fue el más explícito: su representante ante la ONU argumentó que la resolución es “muy problemática en innumerables aspectos”. El punto central de su rechazo fue que el texto abriría la puerta a reparaciones económicas por agravios históricos — algo que Washington rechaza porque, según su postura, esas prácticas no eran ilegales bajo el derecho internacional en el momento en que ocurrieron. También criticó que la resolución promueve nuevos grupos de trabajo e informes que consideran costosos e innecesarios.
Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, se alineó con Washington en un patrón que se ha vuelto bastante recurrente en los foros multilaterales.
Europa se abstuvo, no apoyó
Llamó la atención que la mayoría de las naciones europeas — entre ellas España, Francia, Alemania, Reino Unido y los Países Bajos — optaron por la abstención en lugar del voto a favor. Países con historia directa en el comercio transatlántico de esclavos eligieron no respaldarlo formalmente, aunque tampoco rechazarlo.
México del lado de la historia
Al votar a favor, México reafirmó su postura en foros internacionales a favor del reconocimiento de los crímenes históricos y los derechos de los pueblos. La resolución no tiene carácter vinculante, pero su peso es simbólico y político: fija una posición de la comunidad internacional sobre uno de los capítulos más oscuros de la historia moderna.