En medio de un contexto marcado por hechos violentos que circulan de forma constante en redes sociales y medios de comunicación —incluida la difusión de la reciente captura de un líder del narcotráfico en México—, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) difundió ocho recomendaciones dirigidas a madres, padres, docentes y personas cuidadoras para fortalecer la comunicación con niñas, niños y adolescentes.
A través de sus plataformas digitales, la organización subrayó que la niñez mexicana no es ajena a la información que circula en el entorno digital y que, por el contrario, muchas veces la recibe sin acompañamiento. Por ello, planteó orientaciones claras para dialogar sin negar lo que ocurre, pero evitando la sobreexposición.
Entre los primeros puntos, REDIM propone preguntar directamente qué saben y cómo se sienten. Las niñas, niños y adolescentes habitan el espacio digital y los efectos de la violencia pueden estar cerca; por ello, sugiere preguntar si les han llegado historias o estados de WhatsApp, qué se dice y cómo se sienten ante ello.
También enfatiza la importancia de validar los sentires. Es normal que ante este tipo de situaciones se experimente miedo, incertidumbre, angustia u otras emociones; reconocerlas y expresarlo con frases como “es normal sentirse asustado o triste” contribuye a generar confianza.
La organización advierte que no se debe negar la información. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a estar informados; sin embargo, es necesario utilizar un lenguaje acorde con su madurez y evitar la sobreexposición. Recomienda además equilibrar el día con otros temas y actividades.
Otro punto clave es cuidar la información que consultan en redes sociales. A través de chats o plataformas, pueden acceder —incluso en privado— a mensajes e información que hacen sentir cercana la violencia. Detectarlo puede abrir la puerta para hablar sobre autocuidado digital, gestión de cuentas y uso responsable de plataformas.
En un segundo bloque de recomendaciones, REDIM señala que todas las personas somos corresponsables. La exposición constante a noticias sobre desastres o violencia puede generar ansiedad, angustia o trauma, pero también insensibilización frente a las consecuencias de la violencia. De ahí el llamado a que las personas adultas regulen el consumo informativo en casa y en la escuela.
Asimismo, invita a ayudar a procesar lo que ocurre. Es fundamental dar tiempo para hablar de emociones, dudas y preocupaciones, entendiendo que no todas las personas sienten o interpretan los hechos de la misma manera. Lo que necesita una niña, niño o adolescente para procesar el momento puede ser distinto a lo que requiere una persona adulta.
La organización advierte que minimizar falsamente el peligro no equivale a tranquilizar. Niñas y niños están viviendo este momento, no están en una burbuja. Recomienda hablar con apertura, sin detalles innecesarios ni información amarillista o no verificada. La honestidad, señala, es más útil para generar seguridad y mantener un canal de diálogo abierto.
Finalmente, sugiere cerrar las conversaciones con cuidado: hacer énfasis en las fortalezas familiares y comunitarias, recordar que hay muchas personas trabajando para mejorar la situación y dejar abierta la posibilidad de retomar el tema cuando lo necesiten.
Las recomendaciones fueron elaboradas con información de UNICEF, el Consejo REDIM y el Grupo de Participación “Juntas y juntos por nuestros derechos”.