El té de manzanilla con miel es una de las preparaciones caseras más extendidas cuando aparecen molestias digestivas o síntomas de resfriado. La mezcla une las propiedades de la flor con el efecto suavizante del endulzante natural, lo que da como resultado una bebida reconfortante y de sabor delicado.
De acuerdo con la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, “la parte más utilizada de esta planta es su flor, pues se ha demostrado que las infusiones realizadas con ella, ayudan a aminorar molestias de muy diversa índole”, entre ellas dolores estomacales asociados a infecciones e indigestión.
A estas cualidades se suma la miel, utilizada tradicionalmente para suavizar la garganta y complementar bebidas calientes, lo que potencia la sensación de alivio en temporadas de frío.
Alivio digestivo y efecto calmante
La infusión de esta flor está relacionada con el cuidado del estómago y con el tratamiento de padecimientos como gastritis y úlceras gástricas, gracias a sus propiedades antiinflamatorias. Su consumo suele recomendarse cuando hay inflamación intestinal o malestar tras la ingesta de alimentos.
La Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera señala que estas preparaciones ayudan a aminorar molestias diversas, incluidas aquellas vinculadas con estrés y ansiedad.
En ese sentido, beberla caliente puede favorecer la relajación, lo que contribuye a disminuir tensiones que afectan el sistema digestivo.
Apoyo en resfriados y cuidado general
Según El Poder del Consumidor, la manzanilla “descongestiona las vías respiratorias, es auxiliar en enfermedades como gripa y catarro, desinflama los intestinos y ayuda en trastornos digestivos”. Al combinarse con miel, la bebida se convierte en una opción frecuente ante molestias de garganta.
La misma fuente destaca que, por su bajo contenido calórico, puede integrarse en la alimentación de personas con obesidad o enfermedades crónicas. También contiene pequeñas cantidades de calcio, magnesio, potasio, fósforo y vitaminas B1 y B2.
Además, “debido a sus propiedades curativas, la manzanilla es un buen calmante”, refiere El Poder del Consumidor, lo que refuerza su uso como bebida nocturna.
Uso tradicional y aplicación externa
El empleo de la manzanilla está documentado en culturas ancestrales como la egipcia, donde era utilizada como remedio para distintos malestares. Su versatilidad explica su permanencia en la herbolaria popular.
De forma externa, se usa como antiinflamatorio y antiséptico para apoyar la cicatrización de la piel y otros cuidados básicos, de acuerdo con El Poder del Consumidor.
Así, el té de manzanilla con miel se mantiene como una alternativa sencilla y accesible para aliviar molestias leves, dentro de prácticas tradicionales respaldadas por información institucional.