¿Cuánta agua debes consumir al día para mantener tus ojos hidratados y prevenir enfermedades?

Un ojo deshidratado puede empezar a mostrar síntomas como picazón y enrojecimiento

Beber suficiente agua durante el día es clave para mantener una correcta salud de los ojos. Foto: iStock

Mantener una adecuada hidratación no sólo es fundamental para el funcionamiento general del organismo, también influye directamente en la salud ocular. Consumir suficiente agua a lo largo del día puede ayudar a mantener los ojos lubricados, reducir la sensación de resequedad y prevenir complicaciones asociadas al síndrome de ojo seco.

El cuerpo humano está compuesto en gran parte por agua, y los ojos no son la excepción. La película lagrimal —capa que cubre la superficie ocular— depende de un equilibrio adecuado de líquidos para proteger la córnea, eliminar partículas y mantener una visión clara. Cuando el organismo se encuentra deshidratado, la producción de lágrimas puede disminuir, generando irritación, ardor, enrojecimiento y visión borrosa temporal.

De acuerdo con la Organizacion Mundial de la Salud, la hidratación diaria adecuada es clave para conservar funciones fisiológicas esenciales. Aunque no existe una cantidad universal exacta para todas las personas, muchos especialistas recomiendan un consumo promedio de entre 1.5 y dos litros de agua al día para adultos sanos, lo que equivale aproximadamente a seis u ocho vasos. Esta cifra puede variar según factores como edad, peso, nivel de actividad física y condiciones climáticas.

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La película lagrimal necesita estar lubricada para funcionar correctamente y prevenir enfermedades como el síndrome del ojo seco. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La American Academy of Ophthalmology señala que la deshidratación puede contribuir al síndrome de ojo seco, una afección frecuente que se presenta cuando los ojos no producen suficientes lágrimas o cuando estas se evaporan con rapidez. Aunque esta condición también está relacionada con el uso prolongado de pantallas, la exposición al aire acondicionado y cambios hormonales, mantener un buen nivel de hidratación ayuda a preservar la estabilidad de la película lagrimal.

Además del consumo de agua, los especialistas recomiendan complementar la hidratación con una alimentación rica en ácidos grasos omega-3 —presentes en pescados como el salmón o en semillas de chía y linaza—, ya que estos nutrientes favorecen la calidad de las lágrimas. También es importante evitar el exceso de bebidas con cafeína o alcohol, que pueden tener un efecto diurético y favorecer la pérdida de líquidos.

Entre los síntomas que pueden indicar deshidratación ocular se encuentran la sensación de arenilla en los ojos, picazón, sensibilidad a la luz, fatiga visual y dificultad para usar lentes de contacto. Si estas molestias son frecuentes o persistentes, se recomienda acudir a un profesional de la salud visual para una evaluación completa.

La cantidad de agua para beber puede variar, aunque existen factores que ayudan a orientar sobre la necesidad de hacerlo como la coloración de la orina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En climas cálidos o durante actividades físicas intensas, las necesidades de agua pueden aumentar debido a la pérdida de líquidos por sudoración. Asimismo, personas mayores suelen tener menor sensación de sed, por lo que deben prestar especial atención a su ingesta diaria de líquidos.

Los especialistas subrayan que beber agua de manera constante a lo largo del día es más efectivo que ingerir grandes cantidades en un solo momento. Mantener una botella a la mano, establecer recordatorios y observar el color de la orina —que debe ser claro o amarillo pálido— puede ayudar a monitorear el nivel de hidratación.

Aunque no existe una cifra única aplicable a todos, consumir entre 1.5 y 2 litros de agua al día representa una referencia general para mantener el cuerpo y los ojos hidratados. Una adecuada hidratación, junto con buenos hábitos visuales y revisiones periódicas, contribuye a prevenir molestias oculares y a proteger la salud visual a largo plazo.

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