El cuidado de la piel debe abarcar todo el cuerpo, incluyendo los pies. Y es que en esta zona, aparentemente ajena a la contaminación ambiental, también puede sufrir lesiones (resequedad, durezas o callosidades) tanto por el calzado como por la presión ejercida sobre áreas específicas, como la zona metatarsal o el talón.
La mayoría de los problemas relacionados con las durezas o callos pueden atenderse con la intervención de especialistas en ortopedia, no obstante, también existen alternativas caseras elaboradas con ingredientes naturales que ayudan a prevenir o hidratar las zonas afectadas.
Pomada de ajo con cebolla y aceite de oliva | Receta Fácil
Ingredientes:
- 1 cebolla
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita de aceite de oliva
Instrucciones:
1. Machaca el diente de ajo hasta formar una pasta uniforme.
2. Agrega la cucharadita de aceite de oliva a la pasta de ajo y mezcla bien.
3. Corta la cebolla en trozos grandes.
4. Toma un trozo de cebolla y úsalo como aplicador: coloca una pequeña cantidad de la mezcla de ajo y aceite sobre la superficie cortada de la cebolla.
5. Frota el trozo de cebolla impregnado con la mezcla sobre el callo o dureza durante varios minutos.
6. Deja actuar la pomada sobre la zona tratada durante al menos 30 minutos.
7. Enjuaga la piel con agua tibia.
Recomendaciones:
Repite este procedimiento todos los días hasta notar mejoras en la textura de la piel. No utilices este remedio si tienes pie diabético; en ese caso, consulta a un especialista antes de aplicar cualquier tratamiento.
Tips para tener unos pies suaves e hidratados
Consejos para el cuidado de los pies
- Mantener los pies limpios es parte esencial de la rutina diaria de higiene. El lavado regular previene infecciones y la acumulación de sudor o suciedad.
- Utiliza exfoliantes, cremas o piedra pómez para remover células muertas y durezas, manteniendo así la piel de los pies lisa y saludable.
- Cortar las uñas de los pies periódicamente es fundamental para prevenir uñas encarnadas u otras molestias.
- El uso de calzado adecuado es clave: debe ajustarse correctamente, sin ser demasiado amplio ni demasiado angosto. Además, el uso de calcetas y plantillas contribuye a la comodidad y reduce el roce.
- Permite que los pies se aireen, exponiéndolos al aire libre, favorece la transpiración y disminuye el riesgo de hongos.
- Elevar las piernas y caminar con regularidad ayuda a mejorar la circulación sanguínea en las extremidades inferiores. Se recomienda realizar ejercicio durante al menos 30 minutos al día para fortalecer los músculos y mantener la salud general de los pies.