La reciente detención de José Gabriel Soto Martínez, alias “El Uber”, identificado como jefe de plaza del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el norte de Guadalajara, expuso con mayor claridad la estructura fragmentada de control territorial que mantiene la organización criminal en la zona metropolitana.
El arresto, resultado de un operativo federal en Zapopan, no solo representó un golpe a una de las células más violentas del CJNG en Jalisco, sino que permite dimensionar la cadena de mando y el esquema de operación mediante el cual el cártel administra municipios clave a través de jefes de plaza con autonomía operativa, pero subordinados a una jerarquía central.
De acuerdo con un organigrama difundido por la cuenta Hearst en X, que publica información sobre seguridad y narcotráfico, revela la cadena de mando que inicia con Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, y que desciende hasta los responsables de cada municipio o sector estratégico.
La estructura muestra que todos los jefes de plaza reportan directamente a Francisco Javier Gudiño Haro, alias “El Plumas” o “La Gallina”, quien a su vez responde ante Carlos Andrés Rivera Varela, conocido como “La Firma”.
Quiénes son los ocho alfiles de El Mencho
- El Uber (norte de Guadalajara)
José Gabriel Soto Martínez, alias “El Uber” o “Bravo”, fue detenido este martes tras un operativo federal en Zapopan. Identificado como uno de los principales operadores del CJNG, se le atribuye la coordinación de actividades de extorsión, secuestro, homicidio y tráfico de armas, así como la administración de recursos ilícitos.
Según la información, su célula está vinculada a la desaparición de cerca de 16 mil personas en Jalisco desde 2006 y a la operación de centros de entrenamiento y reclutamiento forzado, como la finca hallada a 60 km de Guadalajara. “El Uber” era subordinado de Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo”, y colaboraba con Audias Flores Silva, “El Jardinero”.
Se desconoce quién tomaría su lugar tras su reciente caída.
- El Chespi (Guadalajara)
“El Chespi” aparece en el organigrama del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como responsable de la plaza en el municipio de Guadalajara. Aunque su identidad real sigue sin confirmarse oficialmente, un corrido reciente —“El Chespi, Vol. 3”— arroja detalles sobre su trayectoria, entorno familiar y lealtades dentro de la estructura criminal.
En la letra, “El Chespi” se presenta como un sobreviviente que ha sorteado múltiples peligros: “… Hace rato que ya no me ven en el barrio donde comencé porque ando cuidando la plaza y al viejo”.
El corrido enfatiza la importancia de la familia y su rol de proveedor: “Mi familia y mis hijos siempre son lo más sagrado. Ya saben que los amo, aunque a veces ando ocupado”. La confianza recibida de “aquel viejo” —probablemente un mando superior— es clave para su consolidación: “La confianza de aquel viejo siempre voy a agradecer, pues ya cuento con mi equipo y una clave en el cartel”.
En cuanto a su perfil operativo, “El Chespi” menciona que porta una Glock 40 para defenderse y que opera con un equipo armado y preparado. El corrido revela que estuvo preso en Puente Grande, pero que su paso por el penal solo reforzó su decisión de continuar en el mundo criminal.
El tema hace referencia a su presencia en diferentes municipios y estados: Zamora, Villamar, Mazamitla y Michoacán. La lealtad a la organización queda clara en las menciones a la “camisa bien puesta de las cuatro letras” y a la disposición a cumplir las órdenes del jefe: “La orden es clara si viene del César”.
- El H (Zapopan)
Sobre “El H” existe poca información oficial, pero un corrido interpretado por Legado CLR lo presenta como un operador armado y precavido, graduado en la escuela de Ricardo Ruiz Velasco, El Doble R, y hermano de un personaje apodado “El Trébol”.
La letra resalta su perfil bajo, su lealtad a la “nueva generación” y su compromiso con quienes están presos: “se le espera, a los que están encerrados… saben no los dejo abajo”. Menciona el uso constante de radios para coordinarse con otros operadores (“todos los h’s, bien pendientes a su radio”) y se despide reafirmando su pertenencia al CJNG.
- El Chino (Guadalajara)
“El Chino” es retratado en el corrido “El Chino de Jalisco”, interpretado por Alan Pineda, como un jefe de plaza que combina ostentación y capacidad operativa. Según la letra, disfruta de lujos, viajes en avión privado, la vida nocturna y presume su afición por las Chivas de Guadalajara: “Traigo camiseta de las Chivas ya sabrán”.
El corrido refiere el flujo de dinero estadounidense (“los billetes del gabacho llegan de a montón”), su gusto por la ropa de diseñador y su capacidad para “dar la vuelta al mundo”. No oculta su identidad: “Su nombre y apellido nada tengo que ocultar… Chino de Jalisco la nueva generación”.
- El Gordo (Tlaquepaque)
De “El Gordo” no existen datos públicos sobre su identidad o antecedentes, pero el organigrama lo ubica como responsable del CJNG en Tlaquepaque. Reportes recientes han documentado cómo la célula bajo su mando ha estado involucrada en ataques armados y acciones violentas contra fuerzas federales en el municipio.
- El Piña (Tonalá)
Un corrido publicado por Los De La Nueva Era describe a “El Piña” como hijo de “Chango”, operador que se mueve entre varias rutas y que da prioridad a la familia: “primero es la familia, mi esposa motor, los niños son mi vida”.
La letra hace referencia a su necesidad de protección con collares, su operación de “pipazos” (probablemente hidrocarburo). El corrido resalta su rutina de fiestas, paseos en vehículos y reuniones con su círculo cercano, y su orgullo de ser identificado como “El Piña”.
- El Fantasma (El Salto)
La identidad real de “El Fantasma” permanece sin confirmar. Diversos reportes policiales y notas periodísticas han documentado la existencia de miembros del CJNG apodados “El Fantasma” en otros estados y municipios, pero hasta ahora no hay información pública ni expedientes judiciales que permitan identificar con certeza a la persona que opera bajo ese alias en El Salto.
- El Chungo (Tlajomulco de Zúñiga)
Al igual que “El Fantasma”, se desconoce la identidad real de “El Chungo”. No existen expedientes judiciales ni reportes periodísticos que lo vinculen a hechos de alto perfil, aunque su posición en la estructura indica que supervisa células responsables de delitos en Tlajomulco de Zúñiga.