El expresidente Vicente Fox Quesada (2000-2001) respaldó públicamente el derecho del empresario Ricardo Salinas Pliego a recurrir a instancias internacionales, al advertir que “en una democracia, la crítica no se persigue, se escucha”.
Fox defendió la legitimidad de acudir a organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cuando existen dudas sobre la independencia judicial y el equilibrio de poderes. En un mensaje difundido en la red social X, el exmandatario subrayó que el uso de las instituciones del Estado debe servir para garantizar justicia, no para inhibir voces ni castigar la disidencia.
El exmandatario se refirió así al reciente anuncio de Salinas Pliego, quien presentó una denuncia ante la CIDH contra el Estado mexicano, alegando persecución política y restricciones a su libertad de expresión.
El empresario entregó un expediente al Relator Especial para la Libertad de Expresión, Pedro Vaca, en el que documenta, según su versión, el uso de mecanismos fiscales y judiciales para intimidarlo tras sus críticas al gobierno.
Fox enfatizó que la decisión de Salinas Pliego de acudir a la OEA es “un recurso legítimo cuando existen preocupaciones sobre el equilibrio de poderes, la independencia judicial y el respeto a las libertades fundamentales”.
Añadió que México necesita un Estado de Derecho fuerte, imparcial y confiable, y que la libertad de expresión, la seguridad jurídica y el respeto a la propiedad “no son privilegios: son pilares de cualquier república democrática”.
El conflicto entre Salinas Pliego y las autoridades mexicanas tiene como trasfondo diversas disputas con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que busca cobrar deudas fiscales tras resoluciones judiciales adversas al empresario. Mientras Salinas Pliego denuncia una estrategia de intimidación en su contra, el gobierno federal sostiene que todas las acciones se apegan a la ley y rechaza cualquier motivación política.
Fox concluyó su postura señalando que “el fortalecimiento de México pasa por instituciones autónomas, tribunales independientes y un gobierno que tolere la crítica. Sin eso, no hay democracia que resista”. La CIDH deberá analizar la denuncia presentada y, de admitirse, el proceso podría extenderse durante varios años.