Un fuerte olor a combustible en el Ejido Pompa, en el municipio de León de los Aldama, Guanajuato, fue el primer indicio de una operación clandestina que representaba un serio riesgo para los habitantes de la zona.
Este hallazgo, originado en trabajos de inteligencia realizados por autoridades federales, desencadenó una investigación que culminó con el aseguramiento de 39 mil litros de hidrocarburo, así como el aseguramiento de equipo especializado utilizado para su almacenamiento y extracción ilícita.
La intervención fue posible gracias a la coordinación entre distintas fuerzas de seguridad del país, entre ellas la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Guardia Nacional, la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Marina (Semar) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Como resultado de la investigación, se solicitó y obtuvo una orden de cateo, misma que fue ejecutada con éxito en un inmueble del Ejido Pompa, donde se localizó el hidrocarburo almacenado de manera ilegal.
Durante el operativo, además del combustible, fueron asegurados dos autotanques y una serie de mangueras de distintos tipos y tamaños, que evidencian la existencia de una infraestructura cuidadosamente diseñada para la sustracción, transporte y distribución del hidrocarburo.
Todo el material incautado, así como el inmueble, quedó bajo custodia del Ministerio Público Federal, que ya inició las diligencias correspondientes para determinar la procedencia del combustible y los posibles responsables de la operación.
Según información oficial, esta acción se enmarca dentro de las estrategias implementadas por el Gabinete de Seguridad para combatir el robo de combustibles en el estado de Guanajuato, una de las entidades con mayores reportes de actividades ilícitas relacionadas con huachicoleo.
Las autoridades recalcaron que este tipo de delitos no solo genera pérdidas millonarias al erario, sino que además representa un grave peligro para la población debido a la alta inflamabilidad del material y las condiciones precarias en las que suele ser almacenado.
El hallazgo de equipamiento especializado y la magnitud del decomiso —39 mil litros de combustible— apuntan a la existencia de una red organizada y con capacidad logística importante. La colaboración entre las dependencias involucradas fue clave para evitar una posible tragedia y desarticular una parte de la cadena delictiva.
Por su parte, las autoridades federales reiteraron su compromiso con la seguridad energética y con el combate frontal al robo de combustibles en todo el país. También hicieron un llamado a la ciudadanía para reportar cualquier actividad sospechosa relacionada con almacenamiento o transporte de hidrocarburos fuera de los canales legales.