¿Cómo se vivía el embarazo y el parto en la época de los mexicas?

Las sociedades mexicas, históricamente se han reconocido por tener mayores hábitos de higiene que diferentes sociedades europeas del siglo XVI

Foto ilustrativa del Codex Tovar. Foto: Wikimedia

Las sociedades mexicas, históricamente se han reconocido por tener mayores hábitos de higiene que diferentes sociedades europeas del siglo XVI de las que se sabe carecían de limpieza. Es precisamente por haber habitado cerca de un lago que los aztecas contaban con sistemas de distribución de agua potable.

Los mexicas tenían prácticas de cuidado prenatal y del parto altamente especializadas, supervisadas por una experta en la comunidad conocida como tlamatlquiticitl o partera, cuyo seguimiento incluía desde la confirmación del embarazo hasta la atención postparto.

En la crónica “Historia general de las cosas de Nueva España”, fray Bernardino de Sahagún detalla que los procedimientos y creencias en torno a la gestación y el nacimiento estaban profundamente arraigados en la cultura azteca, evidenciando conocimientos avanzados en materia obstétrica en la época precolombina.

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Parto azteca codex Borgia foto: wikimedia

En la atención prenatal, se instruía a la mujer embarazada sobre la importancia del cuidado personal, la alimentación adecuada y se le aconsejaba sobre la práctica moderada de relaciones sexuales hasta el séptimo mes de gestación, ya que sí de alguna manera estas practicas seguían realizándose, el niño o niña podría nacer débil y generaría problemas a los padres.

Los mexicas enfatizaban la importancia de evitar el estrés y los sobresaltos para proteger al bebé. A medida que se aproximaba la fecha del parto, se preparaba un espacio higiénico para el alumbramiento y se realizaban baños de vapor en el temazcal con hierbas aromáticas, además de masajes para asegurar la correcta posición del feto.

Tras el nacimiento, la tlamatlquiticitl llevaba a cabo rituales con la placenta y el cordón umbilical que reflejaban la cosmovisión y las aspiraciones para el recién nacido. En el caso de los varones, el tratamiento del cordón simbolizaba la esperanza de que el niño creciera con fortaleza y valentía, atributos esenciales para un guerrero en la sociedad mexica. La atención continuaba incluso después del alumbramiento, con el cuidado de la madre y del infante, asegurando una buena lactancia y recuperación.

Mayahuel, diosa del agave y de la embriaguez en la cultura mexica (Foto: NeoMexicanismos)

En su obra, Sahagún resaltó la efectividad de estas prácticas, observando que las mujeres mexicas experimentaban partos menos dolorosos y con mayor facilidad que sus contrapartes españolas de la época.

Estas prácticas reflejan un profundo conocimiento del cuerpo humano y un sistema de creencias integrado que regía aspectos vitales de la vida y la salud mexicas. Aunque en la actualidad la obstetricia ha evolucionado significativamente, el cuidado prenatal y la importancia de una preparación especializada durante el embarazo son conceptos que prevalecen desde tiempos ancestrales.

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