A pesar del gran número de importantes capos del Cártel de Sinaloa y de otros grupos criminales que han sido sepultados en el panteón Jardines del Humaya, hay quienes decidieron descansar en otro sitio, tales son los casos de ‘El Señor de los Cielos’, ‘El Niño de Oro’, ‘El Moreno’, así como ‘Don Neto’, quien sigue vivo, pero quiere tener un ‘descanso eterno’ en su natal Badiraguato.
Amado Carrillo Fuentes y su hermano Rodolfo, fallecidos en 1997 y 2004, respectivamente, fueron sepultados en el rancho de la familia en su natal Navolato, a 30 kilómetros de la capital sinaloense.
“No todos los narcos van a Jardines del Humaya, Amado Carrillo Fuentes, ‘El Señor de los Cielos’, está enterrado junto con su hermano menor, Rodolfo, asesinado en 2004, en un mausoleo construido en el rancho de la familia, en Navolato, a 30 kilómetros de Culiacán”, relató el periodista Diego Enrique Osorno en su libro Bienvenido a Sinaloa.
El hijo mayor de la segunda esposa de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, Édgar, no fue sepultado en el panteón Jardines del Humaya, pues sus restos fueron depositados en un mausoleo construido en el rancho de la familia en la comunidad de Jesús María.
“Édgar Guzmán, el hijo de ‘El Chapo’ asesinado el 8 de mayo del 2008, fue enterrado en el rancho de la familia, en el poblado de Jesús María, al lado de sus abuelos”, se lee en el libro publicado por Diego Enrique Osorno.
Aunque aún no han fallecido, Ernesto Fonseca Carrillo ya tiene su tumba preparada y se trata de un enorme partenón, ubicado en un panteón del municipio de Badiraguato, por lo que sería otro narcotraficante que no será sepultado en el lujoso camposanto.
“Ernesto Fonseca Carrillo, ‘Don Neto’, mandó a construir desde hace varios años un partenón para descansar una vez que muera, en el cementerio Santiago de los Caballeros de Badiraguato”, siguen el escritor.
Cuerpos abandonados en una brecha de Culiacán
2008 fue uno de los años más violentos en México luego de la separación del Cártel de los Beltrán Leyva de los de Sinaloa, por lo que a partir de ese momento había una zona muy común en la que abandonaban los cuerpos.
Se trató de un predio denominado como la ‘Barba de Coppel’, ubicado a espaldas de la colonia La Primavera, en el que aparecieron por lo menos 250 en ese año, siendo el lugar favorito para los sicarios.
“Son tan habituales las muertes de este tipo, iban cerca de 250 en ese año, que ya hay sitio formalmente establecidos para dejar a las víctimas, el favorito de los sicarios para deshacerse de los cuerpos, es al que no dirigimos y está detrás de la colonia La Primavera, en una brecha que comunica a Culiacán con varias rancherías”, se lee.