Carlos Slim Helú es actualmente el hombre más rico de México y a nivel internacional ocupa el puesto número 8 entre los millonarios de la lista de Forbes, con una fortuna estimada en 93 mil millones de dólares.
Su imperio de negocios incluye las áreas de la construcción, la industria petrolera, minería, tiendas departamentales, servicios financieros, pero sobre todo, las telecomunicaciones, a través de Telmex y América Móvil, compañías que dominan México y se han expandido a otros países.
El “ingeniero” Carlos Slim, destacado por invertir a precios razonables y obtener grandes ganancias, cambió su destino en el mundo de los negocios a partir de la compra de Teléfonos de México en 1990.
En la actualidad, Telmex y su filial, Telcel, son consideradas empresas dominantes, por lo que la competencia a favor de los usuarios es limitada, sin embargo, para el magnate de origen libanés, Telcel fue la principal fuente de ingresos para Carlos Slim en el último año.
Según el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, el gobierno de México recibió en 1990 la cantidad de 8 mil 615 millones de dólares por el 56% de su participación accionaria en Teléfonos de México.
El 44% restante de las acciones estaban en manos de particulares, principalmente usuarios, escribió Salinas de Gortari a través de las páginas de El Financiero en un artículo publicado el 15 de diciembre de 2014.
Telmex fue parte del Estado mexicano sólo durante 18 años, pues antes de 1972 estaba en manos de particulares. En 1989 la administración salinista inició el proceso de privatización, y fue en diciembre de 1990 cuando se anunció su venta al “ingeniero” Slim.
Al momento de su venta a Slim, Telmex tenía 5.4 millones de usuarios mientras que 1.5 millones de personas estaban en la lista de espera para contratar una línea, aunque la espera podía ser de hasta 18 meses.
La compañía de telecomunicaciones fue entregada el 19 de diciembre de 1990 al equipo de Slim, el cual encontró una compañía con un retraso tecnológico de aproximadamente 30 años, según dijo Héctor Slim Seade durante una entrevista a Expansión.
“La empresa que se recibe era muy obsoleta. Te diría que teníamos 30 años atrasados en ese momento, se adquiere una compañía obsoleta que está abierta a todo”, relató el hijo del magnate Carlos Slim.
Mientras que el gobierno mexicano utilizó el dinero de la venta de Telmex para cubrir pagos de la deuda pública del país, Carlos Slim y sus socios inyectaron otros siete mil millones de dólares para modernizar a la empresa y sus servicios.
Como parte del acuerdo entre el gobierno mexicano y Carlos Slim, se determinó que el servicio de llamadas de larga distancia, tanto nacional como internacional, quedaría en manos exclusivas para Telmex durante siete años, es decir, al menos hasta 1997.
Años más tarde, Carlos Salinas reconoció que aunque la privatización ayudó a mejorar el servicio en telecomunicaciones a favor de millones de mexicanos, también fue cierto que Telmex terminó convertida en una especie de monopolio.
“La OCDE concluye que Telmex, operador dominante, goza de un poder de mercado duradero que la competencia no está minando y que tampoco está limitado por la regulación de ninguna manera eficaz”, reconoció el ex presidente desde 2014, puesto que la Cofetel no había podido regular de forma eficaz a la joya de la corona del imperio de Carlos Slim.
Por otra parte, Carlos Salinas de Gortari negó que existiera opacidad en la venta de Teléfonos de México y que el verdadero nombre de los nuevos dueños haya quedado oculto. Según el ex mandatario mexicano, el proceso de venta se hizo a través de la Bolsa de Valores, por lo tanto fue obligatorio abrir la información del proceso de privatización.
Según un listado de medios especializados en negocios, actualmente Teléfonos de México tiene un valor de marca de 3 mil 503 millones de dólares.