Las deudas con una garantía son préstamos o compromisos financieros en los que el prestatario ofrece un activo como respaldo o garantía para respaldar su deuda.
Esta garantía actúa como una forma de seguridad para el prestamista en caso de que el prestatario no pueda cumplir con sus obligaciones de pago.
En otras palabras, si el prestatario no paga la deuda según lo acordado, el prestamista tiene el derecho de tomar posesión del activo garantizado y venderlo para recuperar el dinero adeudado.
Los tipos de activos que se pueden utilizar como garantía varían y pueden incluir bienes raíces, automóviles, valores, cuentas bancarias, inventarios comerciales o cualquier otro activo de valor.
La elección de la garantía depende del tipo de préstamo
Algunos ejemplos comunes de deudas con garantía incluyen:
- Préstamos hipotecarios: En un préstamo hipotecario, la vivienda adquirida se utiliza como garantía. Si el prestatario no cumple con los pagos, el prestamista puede ejecutar la hipoteca y vender la propiedad para recuperar el dinero prestado.
- Préstamos automotrices: En un préstamo para la compra de un automóvil, el propio automóvil sirve como garantía. Si el prestatario no paga, el prestamista puede recuperar el automóvil.
- Préstamos con garantía hipotecaria: Estos préstamos utilizan la vivienda como garantía, pero no necesariamente se destinan a la compra de una casa. El prestatario puede utilizar la equidad acumulada en su hogar como garantía para obtener un préstamo.
- Préstamos con garantía de valores: En este caso, se utilizan inversiones, como acciones o bonos, como garantía para un préstamo.
Es importante tener en cuenta que, en caso de que el prestatario no pueda cumplir con los pagos y el prestamista tome posesión de la garantía, aún podría haber un saldo pendiente si la venta de la garantía no cubre la deuda total.
En el caso de los préstamos con garantía, para que tu acreedor cobre lo que le debes, primero debe haber un juicio mercantil, éste le permite actuar con legalidad, ya que se buscará obtener el pago de la deuda, sino hay respuesta, se da la autorización para que se lleve a cabo el proceso de embargo.
En el caso de las deudas sin garantía como son las tarjetas de crédito o los préstamos personales también puede realizarse un embargo para exigir el pago correspondiente, pero como el acreedor debe costear la demanda y algunas veces el costo-beneficio de los pasivos es mayor, muchos ya no llevan a cabo el cobro y lo dejan a saldo pérdido.