Una alarma internacional se encendió sobre la seguridad alimentaria canina tras la publicación de un reciente informe de CNN en Español. El reporte, sustentado en un estudio del Clean Label Project, advierte que una amplia gama de comida para perros comercializada en Estados Unidos presenta niveles considerados peligrosos de metales pesados, contaminantes plásticos y acrilamida, un compuesto asociado al cáncer.
La directora ejecutiva del Clean Label Project, Molly Hamilton, calificó los hallazgos como “alarmantes”. El estudio, realizado en colaboración con Ellipse Analytics, analizó más de 79 marcas populares y abarcó más de 11.000 pruebas en productos del mercado estadounidense, según el medio citado.
El informe destaca que el alimento seco para perros, especialmente las croquetas, representa el mayor riesgo. Más del 85% de los propietarios utilizan este tipo de producto como base de la dieta de sus mascotas, lo que incrementa la exposición crónica a contaminantes. Los datos sugieren que la presencia de metales pesados y otras sustancias podría estar vinculada con un aumento de enfermedades crónicas y tumores en la población canina, de acuerdo con la investigación.
Según el Clean Label Project, las croquetas contienen plomo, mercurio, arsénico y cadmio, así como ftalatos y bisfenoles procedentes del empaque plástico, con valores significativamente superiores a los hallados en alimentos frescos o congelados. La acrilamida, formada durante la cocción a altas temperaturas, alcanzó niveles hasta 24 veces mayores en alimentos secos frente a alternativas frescas.
Para detectar y medir estos contaminantes, los laboratorios recurrieron a espectrometría de masas con plasma de acoplamiento inductivo, que permitió hallar sustancias en niveles de partes por billón. Además, emplearon cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas en tándem para los ftalatos y cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem para los bisfenoles y pesticidas, según el Clean Label Project.
El informe hace hincapié en las limitaciones regulatorias. Las normas de la Asociación de Funcionarios Estadounidenses de Control de Alimentos y las directrices del Consejo Nacional de Investigación establecen límites máximos para los metales pesados en alimentos para animales. Sin embargo, estos criterios se formulan a partir de datos de especies de ganado y no de perros específicamente, aclaró Hamilton a CNN en Español.
Expertos consultados por el medio advierten que la tolerancia real de los perros ante estos tóxicos sigue sin estar clara debido a la ausencia de estudios prolongados sobre los efectos acumulativos.
El veterinario Wakshlag, citado por CNN en Español, afirmó: “¿Cómo afectaría a un perro el consumo crónico de estos contaminantes en niveles muy altos? No lo sabemos”. La industria alimentaria enfrenta el desafío de fortalecer los controles, lo que podría encarecer el producto final, señalaron especialistas.
Desde el punto de vista sanitario, se subrayan las consecuencias de cada compuesto detectado. El plomo y el mercurio carecen de umbrales seguros en humanos y generan inquietud entre los veterinarios al encontrarse en la mayoría de los alimentos secos, según el Clean Label Project. Los ftalatos se relacionan con enfermedades cardíacas, mientras que el bisfenol A puede influir en el desarrollo fetal y el riesgo de muerte prematura. La acrilamida, considerada probablemente cancerígena, se produce por el tostado y horneado de alimentos ricos en carbohidratos durante el procesamiento industrial.
Hamilton recomendó a los dueños de mascotas no alarmarse y, si cuentan con asesoría veterinaria y recursos, considerar alimentos frescos o congelados. Sin embargo, reconoció que algunos perros rechazan cambios drásticos y que modificar la dieta no siempre es viable.
El historial de contaminación en alimentos para mascotas revela la necesidad de un enfoque más holístico en la regulación. Estudios previos ya identificaron altos niveles de plomo y mercurio y que la clasificación regulatoria sigue basándose en parámetros de animales de producción.
Como consejo adicional, varios expertos sugieren alternar distintas marcas de alimento para reducir riesgos y diversificar la dieta, una práctica importante especialmente para quienes continúan empleando croquetas en la alimentación de sus perros.