El trágico destino de Susu y Yambo, los gatos maltratados y heridos tras ser un regalo para niños

Sus rescatistas hacen lo posible para ofrecerles la mejor calidad de vida posible, pero necesitan el apoyo de sus seguidores en redes sociales para cubrir los gastos veterinarios

Susu y Yambo enfrentan un proceso de rehabilitación tras sufrir heridas por culpa de unos niños de quienes fueron regalo. (X/@ResEspeciales)

Susu y Yambo son dos gatos de edades diferentes que sufren graves problemas de salud luego de que fueran entregados como regalo a un grupo de niños que los maltrató más allá de no entender las responsabilidades de tener una mascota.

Ambos escaparon de su pasado lleno de tragedias y ahora enfrentan un largo camino de recuperación gracias a los voluntarios de Rescates Especiales, un hogar de paso para animales con condiciones singulares con base en Bogotá, Colombia, que se encarga de rescatar, esterilizar y dar en adopción a mascotas en condiciones vulnerables, quienes buscan mejorar su calidad de vida.

Perros, gatos y otros animales de compañía no son regalos; son seres sintientes que requieren de ciertos cuidados y que sus necesidades sean satisfechas. Organizaciones animalistas internacionales como Four Paws expusieron por qué no se deberían de obsequiar mascotas a los niños.

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Unos niños les arrebataron su calidad de vida

Ambos gatos fueron regalo de unos niños, quienes los maltrataron al grado de provocarles problemas graves de salud.

Voluntarios del hogar de paso para mascotas en situaciones especiales compartieron la historia de los felinos en una serie de publicaciones en la red social X (anteriormente Twitter). “Así terminaron los juguetes de los niños”, escribieron.

Primero abordaron el caso de Susu, una gata de pelaje blanco con gris, quien fuera obsequio para “unos niños”. Un golpe en su cabeza le causó parálisis total en “manos y patitas”, haciendo que únicamente pudiera mover sus ojos y cabeza.

Sus cuidadores temporales aseguraron que un médico veterinario realizaría los “exámenes pertinentes” de salud para descartar otras afecciones y, con base en los resultados, analizarán si existe alguna posibilidad de traer de regreso la movilidad al resto de sus extremidades.

Compartieron un video de 19 segundos en el que se observa cómo un especialista en medicina animal examina a Susu, quien cuenta con la fiel compañía de Yambo, el gato de pelaje naranja que no se separó de su lado en ningún momento y la reconfortó acurrucándose en un costado.

Casi todo el cuerpo de Susu está paralizado a causa de un golpe.

El caso de Yambo también fue expuesto por los miembros de Rescates Especiales. El pequeño felino, quien también fue el regalo para un grupo de niños, sufrió una perforación bilateral en ambos ojos; estaba extremadamente delgado y “muy grave de salud”.

“Empezamos también a luchar por su pequeña y corta vida y a tratar de salvar alguno de sus ojitos”, escribieron los cuidadores temporales de Yambo.

Solicitaron el apoyo de sus seguidores para ayudar a salir adelante a “este par de angelitos” que “vivieron un infierno”. La organización necesita el patrocinio de 70 personas que aporten 10.000 pesos colombianos (aproximadamente 2.47 dólares estadounidenses al tipo de cambio actual).

Las donaciones serán utilizadas para cubrir los gastos de hospitalización, exámenes y análisis médicos así como los tratamientos que Susu y Yambo requieran posteriormente.

Integrantes de Rescates Especiales aprovecharon una de las publicaciones para recordarle al público que “es hora de educar a las nuevas generaciones” respecto a la vida y protección de los seres sintientes, “inocentes e indefensos”.

Los animales no son juguetes

Yambo fue el regalo para un niño y acabó con graves heridas.

“Ser vistos como regalos les costó los ojos y la posibilidad de moverse a estos dos ‘chiquitines’, los animales no son regalos”, afirmaron los voluntarios del hogar de paso para las mascotas vulnerables, heridas, enfermas o en situación de calle.

Este es un ejemplo del argumento expuesto por los especialistas de la organización animalista internacional Four Paws, quienes explican que “las mascotas son un compromiso a largo plazo” que conlleva “hasta 20 años de responsabilidad”.

Y es que los animales, domésticos y salvajes, no son “objetos inanimados”, por el contrario, son seres sintientes que requieren todo tipo de necesidades que varían de una especie a otra.

Durante el tiempo que vivan, sus dueños, según miembros de la organización, deben comprometerse a proporcionarles una “dieta equilibrada y adecuada”, así como “un entorno con espacio para moverse, visitas regulares al veterinario y un compromiso financiero de por vida”, entre muchas otras cosas más.

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