Fernando Savater habla del amor, de la vejez y del futuro: “El que renuncia a leer es como el que se corta una pierna para ver qué se siente”

El filósofo acaba de publicar “Carne gobernada”, un libro que combina sus memorias y sus reflexiones. Por qué vale la pena querer aunque luego se sufra por la ausencia. Qué pasa con la tecnología y el feminismo. Y un autor que recomienda de alma.

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Fernando Savater y su libro "Carne gobernada"
Fernando Savater y su libro "Carne gobernada"

Dice que hay tres pasiones que estuvieron mucho en su vida. La política, el deseo, el amor: pasiones mayores. Más si se cree, como lo hace el filósofo Fernando Savater que “el amor convierte la vida en destino”. Y va más lejos: ¿vale la pena vivir sin amor?, pregunta su entrevistadora. El español dice que no: “Creo que no, a pesar de la tristeza y el dolor que causa la ausencia de ese amor. El amor hace que uno, en vez de vivir para algo, viva para alguien. De todos los objetivos que puede tener uno en la vida (fama riqueza, poder…) ninguno me gusta, salvo vivir para una persona, saber que cualquier cosa que uno haga, por nimia que sea, estará contribuyendo a la felicidad de quien amas”.

La declaración se da en conversación con Esther Peñas para el sitio Ethic. Allí, Savater abrirá su corazón pero también hablará de los vimientos contemporáneos y la introducción de nuevas tecnologías. Es que acaba de salir Carne gobernada, que cruza ensayo, memorias y crónicas. Donde habla de la política, del deseo, de la sensualidad en la madurez.

El libro basa su título en un plato típico de la cocina española. A grandes rasgos, la “carne gobernada” consiste en un guiso de carne, usualmente de ternera o vacuno, cocinado lentamente en una salsa de tomate y cebolla, con la adición de especias y, en algunas variantes, vino blanco o tinto. Este plato se caracteriza por su sabor intenso y su textura tierna, resultado de la lenta cocción que permite que la carne absorba los aromas y sabores de la salsa. En resumen, algo que lleva tiempo -como la vida del filósofo, que tiene 76 años- y es justamente el tiempo lo que lo hace sabroso y tierno.

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Por eso, para hablar de su libro, se sienta en su casa de Madrid y vuelve sobre un tema doloroso: en 2015 murió Sara Torres, su mujer, y su vida pegó un giro. Pero logró recuperarse y volver a escribir. Por eso, ¿vale la pena? Dice Savater: “El escritor Julian Barnes, cuya mujer murió precisamente de lo mismo que la mía, se plantea en uno de sus libros si es mejor haber amado a pesar del sufrimiento que causa la ausencia de esa persona cuando muere, o no haber amado y ahorrarse el dolor. Él, como yo, cree que es mucho mejor amar.”

Aquí, algunas definiciones de Fernando Savater.

Vergüenza joven, privilegios de la vejez

En el libro, Savater se pregunta “cómo alguien puede recordar su juventud sin sentir vergüenza”. Aquí, abunda: “La mitificación de la juventud es más bien ingenua o perversa porque, no nos engañemos, la juventud tiene enormes recompensas, pero pocos méritos.

“La juventud tiene enormes recompensas, pero pocos méritos”

En cambio, “uno de los privilegios de la vejez es que puedes decir las cosas como las piensas, por mucha fama que tenga aquel o aquella de la que hablas… "

“La democracia está basada en la envidia”

“Es la defensa de los iguales y los libres; si no hay iguales la democracia queda en jaque”, dice Savater. Y asegura que llas personas iluetres “pueden ser buenos y positivos, a veces aportan mucho, pero en general tienden a abusar de su posición, porque es una tendencia natural del ser humano abusar de sus privilegios. Y si lo hacen, la democracia se convertirá en un foco de rencores. No olvidemos que la democracia está basada en la envidia”.

“Es una tendencia natural del ser humano abusar de sus privilegios”.

¿En la envidia? ¿Por qué dice eso? El filósofo fundamenta: “Es el mecanismo que sustenta la democracia, la envidia. Los demócratas son los que no quieren que nadie salga del grupo; de hecho, en la antigua Grecia, cuna de la democracia, al que era demasiado famoso lo echaban de la ciudad. La justicia viene de la envidia, en gran medida, de la envidia de los que abusan. Los griegos hacían bien en expulsar a quien destacaba demasiado.

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Feminismo y otras ideas que “se volvieron locas”

“Casi todas las aberraciones mentales de nuestra época, el feminismo woke, el animalismo idiota, las cancelaciones… son ideas que nacieron en Europa y que, de raíz, no estaban mal, porque buscaban la igualdad jurídica y legal de los más débiles: que la mujer tuviera los mismos derechos, que no se ejerciera la crueldad a los animales, evitar abusos, en definitiva, pero esas ideas viajaron a Estados Unidos y se volvieron locas, y regresan a nosotros loquísimas”.

“Los dos grandes placeres de los europeos son burlarnos de los norteamericanos e imitarlos”

¿Qué pasó? Dice Savater que se trata de “ideas que nacieron razonables en Europa se han convertido en demenciales en Estados Unidos y vienen para demenciarnos, por completo, porque no hay que olvidar que los dos grandes placeres de los europeos son burlarnos de los norteamericanos e imitarlos”.

Nuevas tecnologías: lo que asusta son los humanos

“No comparto esa actitud de que, cada vez que hay un avance tecnológico, y en nuestra época los hay constantemente, haya que descubrir los enormes peligros que encierra. Lo que aumenta el poder de los seres humanos tiene peligro, de acuerdo, pero no por la tecnología en sí sino por la intención de los seres humanos, que es la que debe asustarnos”.

“Hay que tomarse al pie de la letra eso de que «el infierno son los otros»”

“Hay que tomarse al pie de la letra eso de que «el infierno son los otros», la cosa más sensata que dijo Sartre en toda su vida tan llena de disparates. No temo la inteligencia artificial, sino a lo que hay detrás, la estupidez natural del hombre, que es quien la va a controlar.

Inteligencia artificial. Hay que ver qué pasa con la gente. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Inteligencia artificial. Hay que ver qué pasa con la gente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un escritor para recomendar

Javier Marías era un escritor magnífico, y se añade el suplemento de que le conozco desde joven, cuando él tenía 17 o 18 años y yo veintipocos. Así que he sido testigo de cómo aquel joven que empezaba haciendo una pequeña imitación de Stevenson con Travesía del horizonte se convirtió en un escritor maduro y estupendo, con una complejidad admirable. Lamento no habérselo dicho nunca así”

Leer o no leer

“Quien se priva de leer es un necio. ¿Es mejor soñar cualquier cosa a no soñar? Sin duda, aunque no todos tengamos sueños bonitos, algunos son temibles, angustiosos… quien no lee está medio muerto, y el que renuncia a leer es como el que se corta una pierna para ver qué se siente…”

Las políticas de la diferencia

En los últimos tiempos, ha cruzado la vida social una política basada en “identidades”. Savater tiene sus peros.

“El progreso humano, hasta mediados o finales del XX se basaba en la igualdad, educación general para todos, iguales derechos para las mujeres y para los hombres, igualdad entre razas… la igualdad y la semejanza eran lo positivo, el progreso, allí donde había castas y clases el progreso introducía igualdad. Pero, de pronto, ante los fallos de esa búsqueda de la igualdad, surgió el entusiasmo por las diferencias y cualquier cosa (deformidades, retrasos mentales, etc.) que distinga a uno se convierte en algo elogiable porque es tuyo y es diferente”.

“Los monstruos son muy diferentes al resto pero hasta hace poco eran eso mismo, monstruos”

“Los monstruos son muy diferentes al resto, pero hasta hace poco eran eso mismo, monstruos, no algo celebrado sino compadecido, en todo caso. Ahora resulta que hay que envidiarlos por su diferencia”.