Dolores Reyes da once claves para escribir cuentos y participar del concurso que paga mil dólares por cien palabras

La autora de “Cometierra” compartió sus secretos en un taller virtual. Dónde escribir, cómo buscar el tono y por dónde arrancar son algunos de los temas. El concurso está abierto hasta el 3 de julio. Aquí los consejos de la escritora y el detalle de cómo participar.

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Dolores Reyes y el concurso "Buenos Aires 100 palabras".
Dolores Reyes y el concurso "Buenos Aires 100 palabras".

“Escribir: intentar meticulosamente retener algo, hacer sobrevivir algo.” La cita es del escritor francés George Perec y es muy gráfica: todo aquel que se sienta a escribir -ficción, no ficción-, aspira, seguramente, a plasmar un sentido, que además funcione como una revelación para el lector.

De estas cosas habló la escritora Dolores Reyes en un taller virtual destinado a compartir sus secretos de escritura: las certezas e intuiciones que la guían y del que han salido novelas como Cometierra y Miseria, celebradas dentro y fuera de las fronteras de la Argentina. Pero, sobre todo, sus recomendaciones para escribir cuentos breves. Las dará detalladamente. Pero primero una pregunta:

¿Por qué se ocupa ahora Reyes de los cuentos breves?

Por esto:

Cuando, en la última edición de Feria del Libro de Buenos Aires, se anunció “Buenos Aires 100 palabras” -inspirado en su par chileno, porque fue en el país vecino que surgió esta exitosa iniciativa-, causó sensación también por la simpleza de su premisa: ganar mil dólares por escribir en ese espacio acotado. Ahora, la iniciativa se hace extensiva los porteños: “Buenos Aires en 100 palabras”, organizado por la Fundación Plagio y que cuenta con el apoyo de Infobae, ahora propone a todos los habitantes de la Ciudad -incluyendo Capital Federal y el AMBA-, sin límite de edad, a reconocer, entre todas las historias, sus historias y a contarlas por escrito.

El taller de Dolores Reyes.
El taller de Dolores Reyes.

A ese premio, además, se suma en este caso un segundo, de quinientos dólares, para estimular el talento joven (para menores de 18 años), lo que vuelve el certamen atractivo también para los más chicos.

Dolores Reyes, entonces, da sus claves... que ayudarán a escribir para ese concurso y para la vida. Son las que siguen.

Las claves para escribir de Dolores Reyes

1) Generar el espacio de escritura:

La autora contó que se levanta muy temprano, antes de que salga el sol y que esa hora, en que hay silencio en la casa, es cuando puede meterse en el texto sin distracciones: “Hay algo de la oscuridad y de lo onírico que también se cuela en la escritura. Y yo me obligo a escribir: hay que hacerse tiempo, a nadie le sobra. Yo me lo impongo, y les recomiendo que busquen o generen esos espacios que, si no generan, no van a encontrar seguramente.”

2) El tono del relato

Una vez que se sienta a escribir, dice Reyes, lo primero que busca es el tono del relato. En ese sentido, dijo: “Recurro a mis propios escritos anteriores, o a veces leo Poesía, muy buena porque concentra significado en un formato más bien sintético, pero es muy importante dar con ese tono que mantendrá la narración, tanto cuando retomo algo que estoy escribiendo como cuando arranco desde cero con un cuento o una novela.”

3) No hay escritura sin corrección

Después, aclaró que la escritura y la corrección son dos instancias claves, cada una a su modo. Y más en un concurso como éste, en el que se apunta a producir un microrrelato: “El género mismo ya impone la depuración del material. Hay que intentar adjetivar solo lo que es necesario, evitar la doble adjetivación y los gerundios cuando no corresponden. Si bien no hay fórmulas y uno/una en cada texto redescubre su método de escritura, en un caso como el de este certamen yo trataría de potenciar la trama, los sustantivos y adjetivar lo menos posible.”

4) Cómo arrancar, la idea eje

“Hay quienes tienen energía diurna, y prefieren escribir de mañana, y quienes en cambio buscan la noche, la oscuridad, los bares de la Avenida Corrientes. Lo importante -advirtió- es encontrar un método que a uno le sirva para cada texto: piensen en su infancia, en su juventud, en su adolescencia, e intenten encontrar esa idea fuerte que los impulsará a escribir. La idea muchas veces allana el camino, buscarla muchas veces ayuda, funciona.”

La autora contó, en relación a este punto, que Cometierra nació de una imagen: la de una nena de pelo lacio, sentada en un cementerio, comiendo tierra. Intenté responder quién era y por qué lo hacía: la novela es la respuesta que imaginé para esa pregunta. Salgan a caminar hasta que aparezca esa idea potente que necesitan”, recomendó a los participantes del taller virtual.

5) Cómo titular

El “arranque” de un relato, piensa Reyes, muchas veces comienza con el título, que en el caso de Cometierra casi no fue modificado en ninguno de los países en que circula la novela: “Porque dice mucho -expresó-. En este concurso, no tienen límite de palabras en relación al título y en ese sentido pueden jugar con ese elemento: intenten ser creativos, que el título funcione como un plus. En cuanto a los comienzos, son igualmente centrales. Pienso en Juan José Saer -dijo-, en comienzos que abren la llave del reino, que ya contienen una mirada, un tono, un foco que sigue el relato.”

Buenos Aires en 100 palabras, un concurso literario con un premio tentador.
Buenos Aires en 100 palabras, un concurso literario con un premio tentador.


6) El final

Es, según la escritora, tan importante como el comienzo: “Sobre todo -aclaró- en un certamen como éste, de cuento breve. El final debe contener algo de magia, es el cierre, lo que queda resonando en el lector, y en ese sentido les recomiendo leer en voz alta, dar a leer a otros sus textos, comprobar qué efecto generan.”

7) Evitar los lugares comunes, buscar la mirada propia

El cliché, el lugar común -ese sentido o expresión predecible, en el que podrían recaer muchos otros, es, claro, un elemento a evitar, un riesgo para cualquier autor. De modo que Reyes se refirió también a ese punto.

Dijo: “Confíen en su tránsito particular -por la ciudad, por el barrio-, en una mirada propia, busquen y encuentren esa colección de voces, sensaciones  e imágenes que los inspiran a ustedes. Yo, por ejemplo, cuando escribí Miseria volví a recorrer zonas de Liniers que conozco como la palma de mi mano, pero para volver a empaparme de voces y emociones que me sirvieran para escribir, buscando una mirada nueva sobre lo conocido. Salgan, nuevamente, a dar vueltas, a renovar eso que creen que ya saben, sean sensibles ante lo que ven.”

8) Corrección final

La gramática, la puntuación, los tiempos verbales, sí… todo eso es importante y hay que prestarle especial atención después de la escritura, en la instancia de la edición de un relato. Pero cuidado, advirtió Reyes, que a menudo puede perdernos algo mucho más importante o central: si contamos eso que nos propusimos contar, y si lo que nos propusimos contar funciona en el texto.

“Hay que preguntarse si la historia que quise contar fue contada -precisó-. Evitar también las repeticiones, las rimas, si, pero sobre todo atender a que la trama quede completamente armada, que al lector no le falten elementos, que lo que me propuse esté plasmado en el texto. Y, si se pierde la perspectiva, porque ya lo trabajamos mucho y nos sentimos confundidos, dejarlo ‘reposar’, hasta que se aclare la visión.”

9) Los cinco sentidos

La visión -las imágenes- es lo primero que nos sirve a la hora de componer un escenario y una escena literaria, pero también los olores, los ruidos -sobre todo en un concurso de relatos urbanos- resultan cruciales.

Para Reyes, en este sentido, “es importante incorporar los sonidos que se oirían o se oyen en la escena que estamos narrando ¿suena una bocina, ladra un perro, pasa un tren? Contar todo eso también es escribir, es darle carne a ese personaje que, sobre todo en este caso, será la ciudad, el barrio, o el sitio en el que situemos la acción.

10) Libreta de apuntes.

“Si me permiten una última recomendación -cerró la autora su taller virtual-, les sugiero que lleven un cuadernito para anotar todo lo que se les ocurre o ven y los inspira. Yo lo hago y les aseguro que si no anotara esas ideas, las perdería. Puede ser un celular, o lo que sea. Un cuento puede salir de la situación menos pensada y yo recomiendo estar listos para tomar nota”.

11) No está todo dicho

Finalmente, “no está todo dicho, nunca hay que pensar así. El mundo nos descoloca todo el tiempo, y esas son las cuestiones que nos inspiran, muchas veces las más problemáticas, las situaciones de otros también, las voces de los otros. A mí me gusta muchísimo contar historias, entonces siempre estoy atenta, y busco conmover al lector, me gustan las historias que me conmueven y conmueven. Y el lector también quiere que le pasen cosas, porque la experiencia de la lectura nos constituye tanto o más que la experiencia directa: la literatura nos permite vivir muchas vidas. Confíen en su singularidad, y en este caso en su mirada de la ciudad. Hagan foco en lo que les gustaría contar y cuentenló”, concluyó la autora.

El concurso

Los participantes pueden enviar hasta cinco relatos cada uno al sitio web oficial del certamen, hasta el 3 de julio: se hace clickeando acá.

A partir de entonces sus textos quedarán sujetos a la evaluación de un jurado compuesto por Claudia Piñeiro, y el escritor Fabián Casas (Premio Konex de Poesía y autor de libros como Ocio y Últimos poemas en Prozac), en representación de Argentina; y la escritora Carmen García Palma (autora de María y el fuego y Las oscurecidas, entre otros) en representación de Chile y como directora de la Fundación Plagio y responsable del proyecto de “Santiago en 100 palabras”, que deberán elegir al ganador.

El concurso ya se realiza en distintas ciudades del país vecino -empezando por Santiago-, así como en algunas de otros países como Bogotá, Medellín, Budapest o Boston.

En palabras de las organizadoras, se trata de “reflexionar sobre la memoria de quienes transitan la ciudad, más allá de los grandes relatos”. Todo un desafío, considerando que la extensión es acotada.

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