Jóvenes argentinos se destacan por sus desarrollos científicos

Los responsables de esos logros son Sol Maldonado Betanzo, ingeniera electrónica de 26 años, y Axel Córdoba, de 25 años recientemente recibido de geólogo en la Universidad del Comahue en Neuquén

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(Crédito: Getty)
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Dos desarrollos científicos creados por jóvenes residentes de Chubut y Neuquén avanzan a paso firme, como muestras contundentes del potencial de las nuevas generaciones y las posibilidades que brindan la tecnología y los conocimientos al servicio de la innovación.

Los responsables de esos logros son Sol Maldonado Betanzo, ingeniera electrónica de 26 años, oriunda de Comodoro Rivadavia que actualmente vive y trabaja en San Carlos de Bariloche; y Axel Córdoba, de 25 años y recientemente recibido de geólogo en la Universidad del Comahue en Neuquén.

Ambos integran la Comunidad de Becarios de Pan American Energy (PAE), compañía líder de energía en Argentina y la región, que desde 2003 lleva adelante el Programa de Becas Universitarias, con el objetivo de acompañar a jóvenes que quieran desarrollarse en carreras ligadas a la energía y profesiones afines a las ciencias, tecnología, ingeniería e innovación.

“Con más de 300 estudiantes ya becados, el programa supera la visión tradicional de apoyo económico para proyectarse sobre la formación integral del estudiante, en un trabajo articulado con la Fundación Cimientos, los ministerios de educación provinciales, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, la Universidad Nacional del Comahue, la Universidad de San Andrés, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires y la Universidad Torcuato Di Tella”, sostuvo Agustina Zenarruza, gerente de Sustentabilidad de Pan American Energy.

La ingeniera electrónica Sol Maldonado Betanzo diseñó un robot para explorar la Luna. (Crédito: Prensa PAE)
La ingeniera electrónica Sol Maldonado Betanzo diseñó un robot para explorar la Luna. (Crédito: Prensa PAE)

Proyectos innovadores para mejorar el futuro

Sol estudió ingeniería electrónica en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y ahora trabaja en INVAP, dedicada al diseño y construcción de elementos de alta complejidad para energía nuclear, tecnología espacial e industrial.

Más allá de su trabajo, el año pasado lideró un equipo que presentó en el Open Space -el programa que busca inspirar a jóvenes en nuevos proyectos espaciales- un robot autónomo diseñado para ser enviado a la Luna a explorar su superficie. Bautizado “Robertito”, lleva seis motores y cámaras, pesa 2 kilos y sus movimientos serán manejados desde una computadora vía Wi-Fi.

“Trabajamos con el robot durante un año. Ahora estamos en la etapa del modelo de ingeniería, que es el previo al robot en tiempo y espacio, hecho en principio para un ambiente como el de la Tierra. Y la idea es poder seguir con el proyecto”, destacó Sol, quien contó con una beca de PAE para estudiar entre 2016 y 2019, y también realizó su práctica profesional en la compañía.

Por su parte, a Axel -recientemente recibido de geólogo en la Universidad del Comahue- le gusta definirse como un emprendedor. Fue seleccionado como uno de los 50 mejores estudiantes del mundo en el Global Student Prize 2022, no solo por su rendimiento académico sino por los proyectos de impacto ambiental que viene desarrollando, uno de ellos denominado Ciencia Cristalina, dirigido a despertar en los chicos el interés por la ciencia, a través de elementos de uso común en las casas.

El geólogo Axel Córdoba de 25 se inspiró en la Luna y la Tierra para desarrollar nuevas innovaciones para el futuro de la humanidad

Miembro de la comunidad de becarios PAE desde 2020, Axel fue acompañado además por el programa “Emprendiendo tu futuro” - que la compañía lleva adelante junto a la Asociación Conciencia - para el desarrollo del proyecto bautizado Hydroplus, un polvo granular que convierte el agua en sólido e incorpora nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas.

Según explicó Axel, “ese polvo, cuando entra en contacto con el agua, la absorbe hasta 80 veces su propio peso y después, colocado cerca de las raíces de las plantas, va liberando lo que absorbió a medida que la planta lo necesita; de ese modo se puede reducir el uso del agua en un 50%. La escasez de agua es una problemática a nivel mundial”.

Por ello, tras probar su eficacia en macetas, huertas y jardines y comenzar a comercializarse en bolsas a través de internet, esta esperanzadora creación deberá ahora afrontar una nueva prueba, ya que la idea es empezar a experimentar en cultivos intensivos y en plantaciones más grandes para ver el potencial que puede tener para la agricultura. Sin dudas, un desafío tan apasionante como llevar un robot a la luna.

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