Los consumidores hondureños enfrentarán nuevos precios para varios combustibles a partir del lunes 28 de septiembre. Las gasolinas, el diésel, el queroseno y el GLP vehicular tendrán incrementos, pese al anuncio del Gobierno de elevar temporalmente el apoyo económico de 65% a 70% para contener parte del impacto de las variaciones internacionales. Una medida que aún deja más dudas que aciertos.
El respaldo adicional busca amortiguar el traslado de los precios internacionales hacia el mercado interno. Sin embargo, la nueva estructura oficial —confirmada por la Secretaría de Energía (SEN)— entrará en vigor mañana con aumentos en casi todos los combustibles vehiculares.
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En Tegucigalda, la gasolina súper aumentará L4.87 por galón, equivalente a aproximadamente, con el ajuste, el galón pasará a costar L153.17, unos 5.67 dólares.
La gasolina regular también tendrá un incremento, aunque menor. El aumento será de L2.45 por galón y el nuevo precio será de L135.26, equivalente a aproximadamente 5.00 dólares.
En San Pedro Sula, la gasolina súper subirá L4.75, hasta alcanzar L148.69, cerca de 5.50 dólares por galón. La regular tendrá un aumento de L2.38, llegará a L130.98, unos 4.85 por galón.
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De esta forma, aunque el Gobierno incrementará el apoyo temporal para reducir parte del impacto, el precio que pagarán los consumidores en las estaciones de servicio será mayor a partir del lunes.
¿Aumento con o sin control?
El precio del diésel tiene una incidencia particular para la economía por su uso en vehículos de carga, transporte y otras actividades productivas. Un incremento en este combustible puede elevar los costos de operación de determinados sectores y ejercer presión sobre las actividades de transporte y distribución.
No obstante, eso no significa que el aumento se traslade automáticamente y en la misma proporción al precio final de los productos, dado que existen otros componentes que intervienen en esos costos.
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En Tegucigalpa, el queroseno aumentará L3.84 por galón y su precio llegará a L138.39, aproximadamente 5.12 dólares. El GLP vehicular tendrá un incremento para situarse en L51.92, alrededor de 1.92 dólares por galón.
No todos los productos tendrán un aumento. El GLP doméstico mantendrá su precio en L249.62 en Tegucigalpa, equivalente a aproximadamente USD 9.24 El nuevo ajuste, por lo tanto, no modificará el precio del cilindro de gas doméstico en las dos principales ciudades del país. .
Subsidio no evita el aumento
El Gobierno anunció el incremento del apoyo económico temporal de 65% a 70% como una medida para amortiguar las presiones provenientes del mercado internacional. El mecanismo funciona como amortiguador del incremento, pero no mantiene los precios finales congelados.
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Hay además una precisión sobre el marco vigente: el decreto ejecutivo publicado en septiembre estableció un subsidio de hasta 65% del diferencial de precios específicamente para la gasolina regular y el diésel, con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2026. El anuncio posterior de elevar el apoyo al 70% debe distinguirse de ese texto normativo y atribuirse al anuncio gubernamental correspondiente.
Para los consumidores, el efecto más evidente será el incremento del gasto destinado a combustible. Quienes utilizan gasolina súper enfrentarán el mayor aumento por galón entre los principales combustibles vehiculares, mientras que los usuarios de gasolina regular y diésel tendrán incrementos menores, aunque igualmente representarán un gasto adicional.
En ambos casos, el mayor apoyo estatal reduce parcialmente la presión que habría sobre el consumidor si el incremento internacional se trasladara de manera completa al mercado interno. Al mismo tiempo, los nuevos precios confirman que el subsidio no elimina el ajuste.
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El nuevo ajuste se produce en un contexto de presión sobre los precios internacionales de los combustibles. Las autoridades hondureñas han utilizado el apoyo económico temporal como una herramienta para reducir el impacto de esas variaciones en el mercado nacional.
El nuevo esquema establece precios más altos para la mayor parte de los combustibles utilizados en Honduras, mientras el Gobierno mantiene el mecanismo de apoyo para amortiguar parcialmente ese impacto.
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