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Sequía reduce disponibilidad de maíz en Honduras mientras instituto agrícola garantiza reservas de frijol para el mercado nacional

La existencia de maíz se mantiene limitada debido a la baja producción, situación que ha obligado a las autoridades a evaluar nuevas medidas para garantizar el abastecimiento y atender los efectos de la emergencia climática

La sequía en El Triunfo, Choluteca, redujo la producción de los pozos y dejó sin funcionamiento otras fuentes de agua.(Oscar Ortiz)

La sequía que afecta a distintas zonas productivas de Honduras tiene consecuencias directas sobre la disponibilidad de granos básicos y sobre la alimentación del ganado, y obliga a las instituciones del Estado a revisar sus mecanismos de abastecimiento y asistencia al sector productivo.

El gerente general del Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA), Allan Castillo, informó este miércoles que la institución mantiene reservas suficientes de frijol para atender las necesidades del mercado nacional y responder ante eventuales dificultades provocadas por la emergencia derivada de la falta de lluvias.

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Las existencias de frijol almacenadas en las bodegas del IHMA rondan los 110 mil quintales, correspondientes a producto de la cosecha 2026. Parte de estas reservas ya fue movilizada mediante ventas realizadas a través de la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro).

Castillo señaló que una parte del frijol almacenado fue adquirida directamente a productores hondureños, mientras que otro volumen debió comprarse en Nicaragua ante la insuficiente producción nacional para cubrir las necesidades del mercado.

Las importaciones, según explicó, están contempladas dentro de las facultades del IHMA y pueden ejecutarse cuando las condiciones del mercado nacional así lo requieren.

La institución analiza cuáles serán sus siguientes movimientos de compra y almacenamiento, tomando en cuenta el comportamiento de la producción y las características del consumo nacional.

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La sequía en El Triunfo, Choluteca, redujo la producción de los pozos y dejó sin funcionamiento otras fuentes de agua.(Oscar Ortiz)

Reservas con producción local e importaciones

Entre las posibilidades bajo análisis está determinar si se mantiene la adquisición de frijol, si se priorizan las compras de este grano frente a otros productos o si resulta conveniente incorporar otro tipo de alimento dentro de la estrategia de abastecimiento.

El escenario es diferente en el caso del maíz. El IHMA mantiene alrededor de 66 mil quintales de este grano en sus instalaciones, pero solo una parte puede destinarse al consumo humano.

De ese inventario, aproximadamente 15 mil quintales reúnen las condiciones para ser utilizados en la alimentación de la población, mientras que el volumen restante será destinado a la elaboración de concentrado para animales.

La disponibilidad limitada de maíz está relacionada con la baja producción registrada durante el período actual, una situación agravada por la reducción de las lluvias en distintas regiones del país.

Castillo indicó que el IHMA no está realizando nuevas compras de maíz. La decisión responde no solo a la escasa disponibilidad del producto, sino también a los resultados de los análisis de costos y condiciones de almacenamiento.

Según el gerente, adquirir maíz para almacenarlo y comercializarlo en grano podría generar pérdidas económicas para el Estado.

La sequía en El Triunfo, Choluteca, redujo la producción de los pozos y dejó sin funcionamiento otras fuentes de agua.(Oscar Ortiz)

El consumo nacional

Otro elemento considerado por el IHMA es la forma en que se consume el maíz en Honduras. Castillo señaló que una proporción importante del consumo nacional se concentra en productos derivados, particularmente en la harina, por lo que la institución analiza cuál sería la estrategia más adecuada para garantizar el suministro según las necesidades reales de los consumidores.

Las autoridades evalúan si resulta conveniente incrementar inventarios, recurrir a importaciones o adoptar otras medidas para evitar que la reducción de la oferta afecte a los consumidores.

Los efectos de la falta de lluvias no se limitan a los granos destinados al consumo humano. La actividad ganadera también enfrenta dificultades por la reducción de pastizales y fuentes de alimento para los animales.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) entregó más de 410 mil libras de ensilaje de maíz a pequeños productores ganaderos de los municipios de Pespire y San Antonio de Flores, en el departamento de Choluteca. La ayuda benefició a 410 productores como parte de las acciones para atender las necesidades del sector productivo de la zona sur del país.

La sequía en El Triunfo, Choluteca, redujo la producción de los pozos y dejó sin funcionamiento otras fuentes de agua.(Oscar Ortiz)

La medida busca reducir el impacto que las condiciones climáticas provocan sobre la alimentación del ganado y proporcionar una alternativa ante la disminución de pastos y forraje disponibles.

La ausencia de precipitaciones redujo considerablemente la cobertura vegetal utilizada para alimentar al ganado, lo que incrementa los costos y las dificultades que enfrentan los pequeños productores para mantener sus animales, especialmente en las zonas donde la sequía se ha prolongado.

La falta de alimento representa un riesgo para el hato bovino y puede repercutir directamente en la producción de leche y carne. Cuando los productores no cuentan con suficiente forraje, los animales pueden perder peso y disminuir su rendimiento; en escenarios más críticos, aumenta el riesgo de pérdida de ganado.

Respuesta institucional

Las medidas del IHMA y la SAG forman parte de una respuesta institucional frente a las consecuencias que la sequía genera sobre la producción agropecuaria. Mientras el IHMA concentra sus esfuerzos en mantener la disponibilidad de frijol y evaluar opciones ante la limitada existencia de maíz.

El Gobierno reunió a organismos cooperantes para coordinar la respuesta ante la sequía que afecta a Honduras. (FOTO: El Heraldo)

El comportamiento de las lluvias y de la producción agrícola será determinante para las próximas decisiones de abastecimiento de granos. En el caso del frijol, las existencias actuales ofrecen margen para atender el mercado nacional; en el del maíz, el panorama presenta mayores restricciones por la menor producción y la limitada cantidad del inventario apta para consumo humano.

La situación mantiene bajo presión a los pequeños productores agropecuarios de las regiones más afectadas, donde garantizar la alimentación del ganado se convirtió en una de las principales necesidades para preservar la producción y reducir las pérdidas económicas.

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