Las condiciones climáticas adversas representan uno de los principales desafíos para el sector agropecuario de Honduras, con afectaciones tanto en los cultivos de granos básicos como en la actividad ganadera.
Una evaluación de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) mostró el impacto de las variaciones del clima sobre los productores. El maíz figura entre los cultivos más afectados, mientras que la ganadería enfrenta una reducción en la producción de carne y leche.
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El subsecretario de Agricultura y Ganadería, Ricardo Peña, detalló que una de las evaluaciones realizadas en el sector maicero abarcó 71,199 manzanas, superficie en la que se estimaron pérdidas del 29.8%.
Las cifras forman parte de las evaluaciones utilizadas por las autoridades para identificar las zonas con mayores dificultades y definir medidas de asistencia para los productores.
Maíz, entre los más afectados
El impacto sobre el maíz adquiere relevancia debido al peso que este grano tiene dentro de la producción agrícola hondureña y en la alimentación de miles de familias.
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Las pérdidas registradas en distintas áreas de cultivo reflejan las dificultades que enfrentan los productores cuando las condiciones de humedad y lluvia no son las esperadas.
La afectación no es uniforme en todo el territorio. Por esa razón, las autoridades realizan evaluaciones diferenciadas para establecer cuáles son las zonas que requieren mayor atención y dónde existen mejores condiciones para desarrollar nuevas siembras.
El comportamiento del clima se convierte así en un factor determinante para decidir cuándo y dónde establecer los cultivos, especialmente de granos básicos como maíz y frijol.
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Según los datos proporcionados por la Secretaría de Agricultura y Ganadería, la producción de carne registra una disminución estimada de entre 10% y 15%, mientras que la producción de leche presenta una caída de entre 35% y 40%.
La reducción está relacionada con las dificultades que enfrentan los productores para garantizar suficiente alimento para sus animales.
La situación golpea con mayor intensidad a los pequeños ganaderos, que cuentan con menos recursos para enfrentar períodos prolongados de condiciones desfavorables.
De acuerdo con el funcionario, algunos productores se vieron obligados a vender parte de sus animales ante las dificultades para conseguir alimento.
La venta del ganado permite a ciertas familias enfrentar gastos inmediatos, pero también puede reducir su capacidad productiva y afectar sus ingresos futuros.
La ganadería también resiente
Como parte de las medidas de asistencia, la Secretaría de Agricultura y Ganadería destinó 20 millones de lempiras para proporcionar alimentación al ganado en las zonas identificadas como más afectadas.
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La ayuda tiene como propósito respaldar a los productores que enfrentan dificultades para mantener sus animales y reducir las pérdidas ocasionadas por la escasez de alimento.
La asistencia forma parte de las acciones dirigidas a contener el impacto económico de las condiciones climáticas sobre las familias dedicadas a la actividad ganadera.
Además del apoyo alimentario, las autoridades utilizan las evaluaciones de campo para determinar dónde concentrar los recursos disponibles.
La SAG estableció la distribución de 86.000 incentivos para la producción de frijol a nivel nacional, además de aproximadamente 18,000 incentivos destinados al maíz.
La asignación de estos recursos toma en cuenta las condiciones de cada zona y los pronósticos climáticos, con el objetivo de favorecer las áreas donde existen mejores posibilidades para el desarrollo de los cultivos.
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De esta manera, la planificación de las siembras busca reducir el riesgo de que los productores vuelvan a enfrentar pérdidas debido a condiciones meteorológicas desfavorables.
El clima y las nuevas estrategias
Para los productores, conocer las condiciones previstas de lluvia permite tomar decisiones sobre las fechas de siembra, la selección de las áreas de cultivo y el uso de los recursos disponibles.
En las regiones donde las precipitaciones son insuficientes, una siembra realizada en el momento inadecuado puede aumentar el riesgo de pérdidas.
Por ello, las autoridades mantienen mecanismos de monitoreo para identificar cambios en las condiciones climáticas y orientar la asistencia hacia las zonas que presentan mayores necesidades.
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Las pérdidas agrícolas y la reducción de la producción ganadera no solo afectan los niveles de producción. También tienen consecuencias directas sobre los ingresos de las familias que dependen del campo.
Las cifras reportadas por la SAG muestran que el impacto de las condiciones climáticas puede variar entre regiones y actividades productivas.
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