La sequía convirtió en un problema que Tegucigalpa arrastra desde hace años: ¿cómo abastecer de agua a una ciudad que depende de pocas fuentes y de una infraestructura con grandes pérdidas?.
El alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, informó que las autoridades buscan agilizar una operación por US$150 millones, aproximadamente L4.036 millones, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destinada a fortalecer el sistema de agua de la capital.
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Pero existe una precisión importante: el crédito todavía no está desembolsado ni definitivamente aprobado.
La negociación se encuentra en fase avanzada y se prevé que el proyecto sea sometido a consideración del directorio del BID el 30 de septiembre, según lo anunciado por Zelaya.
Otros US$32 millones para atender la emergencia
A la operación principal se sumarían US$32 millones, unos L861 millones, que serían redireccionados para proyectos de respuesta inmediata.
Entre los destinos mencionados están la perforación de pozos, adquisición de cisternas y otras intervenciones de abastecimiento de agua.
En conjunto, los recursos gestionados alcanzarían aproximadamente US$182 millones, cerca de L4.897 millones.
La diferencia entre ambos componentes es relevante: el financiamiento de US$150 millones apunta a una transformación más estructural del sistema, mientras los US$32 millones servirían para enfrentar necesidades inmediatas derivadas de la sequía.
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Zelaya ha señalado que alrededor del 40% del agua producida por La Concepción y Los Laureles se pierde antes de llegar a los abonados debido al deterioro de la red.
Eso significa que el problema no se resuelve únicamente esperando que las represas vuelvan a llenarse.
Incluso con mejores lluvias, una parte considerable del agua disponible continuará perdiéndose si no se modernizan tuberías, sistemas de distribución y mecanismos de control.
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Por eso, la actual sequía está funcionando como un acelerador de inversiones que probablemente habrían sido necesarias incluso en un año con precipitaciones normales.
Pozos, cisternas y la represa San José
Mientras se define el financiamiento, la Alcaldía mantiene medidas de corto plazo.
Zelaya mencionó la perforación de pozos, entrega gratuita de agua, protección de cuencas y trabajos relacionados con la represa San José.
La capital también mantiene racionamientos. En agosto, el alcalde confirmó que el suministro continuaría, de momento, en ciclos de aproximadamente nueve días, mientras las autoridades intentaban conservar las reservas existentes.
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La represa San José forma parte de la estrategia para aumentar la disponibilidad futura, pero todavía no representa una solución inmediata para la actual emergencia.
La crisis del agua también se convierte en una crisis alimentaria
Durante la reunión con representantes del G-16 y Naciones Unidas, Zelaya advirtió que la sequía no afecta únicamente el acceso al agua.
La reducción de lluvias también golpea producción agrícola, ingresos familiares y disponibilidad de alimentos, especialmente entre hogares vulnerables.
Con respaldo del Programa Mundial de Alimentos, Naciones Unidas y otros cooperantes, las autoridades reportan asistencia humanitaria para alrededor de 4.000 personas en la capital.
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La prueba será transformar el crédito en obras
La operación con el BID representa una oportunidad considerable para Tegucigalpa, pero todavía falta pasar de la negociación a la ejecución.
Primero deberá completarse la aprobación. Después vendrán contrataciones, obras y plazos de implementación.
Por eso, la pregunta central no es únicamente si Tegucigalpa conseguirá US$150 millones.
Es ¿cuánto tiempo tardará ese dinero en convertirse en más agua disponible y menos pérdidas para una ciudad que ya enfrenta la crisis ahora?.
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