Las remesas enviadas por los hondureños que viven en el extranjero volvieron a registrar un crecimiento de dos dígitos y alcanzaron los 7.692,2 millones de dólares entre enero y julio de 2026, un aumento del 11,2 % frente al mismo período del año anterior, informó este jueves el Banco Central de Honduras (BCH).
De acuerdo con el reporte oficial del BCH, los recursos recibidos durante los primeros siete meses de 2026 superaron en 777,5 millones de dólares el monto registrado entre enero y julio de 2025, cuando Honduras había captado 6.914,7 millones de dólares por concepto de remesas familiares.
El comportamiento de los envíos mostró un flujo constante y elevado durante todo el año. En enero Honduras recibió 870,7 millones de dólares, mientras que en febrero la cifra ascendió a 938,2 millones. Marzo registró un salto importante hasta alcanzar 1.218,3 millones de dólares, según las cifras divulgadas por la institución monetaria.
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En abril ingresaron 1.103,6 millones de dólares, mientras que mayo cerró con 1.159,7 millones. El monto más elevado del período se registró en junio, cuando las remesas alcanzaron 1.224,5 millones de dólares. En julio, los envíos sumaron otros 1.177,2 millones.
En conjunto, los datos reflejan la importancia de la comunidad hondureña en el exterior para el sostenimiento de la economía nacional. Cada mes, cientos de millones de dólares llegan al país enviados por migrantes que mantienen vínculos económicos con sus familias pese a encontrarse a miles de kilómetros de Honduras.
Estados Unidos concentra la mayor parte de los envíos de dinero hacia Honduras, debido a la numerosa comunidad hondureña que reside en ese país. El BCH estima que alrededor de 1,8 millones de hondureños viven en territorio estadounidense, entre personas con estatus migratorio regular e irregular.
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La migración hondureña hacia Estados Unidos se mantiene como un fenómeno estrechamente relacionado con la economía nacional. Cada año, miles de hondureños intentan llegar de manera irregular a territorio estadounidense en busca de mejores oportunidades laborales, mayores ingresos y mejores condiciones de vida.
Los recursos enviados por esa comunidad tienen además un impacto directo en los hogares que los reciben. Según el BCH, aproximadamente el 86 % de las remesas se destina al consumo y a necesidades básicas, principalmente alimentación, salud y educación.
Esto significa que una parte considerable del dinero que llega desde el extranjero termina cubriendo gastos esenciales de las familias hondureñas, especialmente en un país donde amplios sectores de la población enfrentan dificultades económicas.
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El peso de las remesas trasciende el ámbito familiar. Estos recursos representan más del 25 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras, una proporción que evidencia la fuerte dependencia de la economía nacional respecto al dinero enviado por los migrantes.
Honduras, un país de aproximadamente 10 millones de habitantes, mantiene además elevados niveles de pobreza. Según cifras oficiales citadas en el reporte, más del 60 % de la población vive en condiciones de pobreza, lo que incrementa la importancia de los recursos enviados desde el extranjero.
Las remesas constituyen también la principal fuente de divisas de Honduras y superan los ingresos obtenidos por algunas de las principales actividades exportadoras del país, entre ellas el café, los productos de maquila y el camarón, además de otros bienes.
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El flujo de dinero enviado por los migrantes también supera los recursos obtenidos mediante la inversión extranjera directa, lo que coloca a las remesas en una posición estratégica dentro de las cuentas externas de la economía hondureña.
El incremento registrado hasta julio ocurre después de un 2025 récord para las remesas hondureñas. Durante ese año, Honduras recibió 12.212 millones de dólares, lo que representó un crecimiento del 25,3 % respecto a 2024, cuando el país captó 9.743 millones de dólares.
El resultado de 2025 marcó un fuerte crecimiento de los envíos y elevó todavía más la importancia de las remesas dentro de la economía hondureña. El comportamiento observado durante los primeros siete meses de 2026 mantiene la tendencia positiva, aunque a un ritmo inferior al registrado el año anterior.
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Para este año, las autoridades monetarias hondureñas estiman que el país recibirá alrededor de 10.670 millones de dólares en remesas familiares. El monto acumulado hasta julio representa ya una parte importante de esa proyección.
Si el ritmo de los envíos se mantiene durante los próximos meses, las remesas continuarán siendo un respaldo esencial para miles de hogares y una fuente determinante de ingresos para la economía nacional.
El comportamiento de estos recursos también seguirá estrechamente ligado a la situación económica y migratoria de los hondureños residentes en Estados Unidos y otros países. Para Honduras, el dinero enviado por su diáspora representa mucho más que una transferencia familiar: constituye un componente central de la economía, el consumo interno y la disponibilidad de divisa.
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