La desaparición de Angie Samantha Peña Melgares comenzó como una emergencia marítima en Roatán y terminó convirtiéndose en uno de los casos criminales más complejos y controvertidos de Honduras.
La joven, de 22 años, desapareció el 1 de enero de 2022 después de salir en una moto acuática desde West Bay mientras se encontraba de vacaciones con su familia. Las primeras búsquedas se concentraron en el mar ante la posibilidad de un accidente.
Semanas después, una moto acuática identificada como la que utilizó Angie fue localizada en costas de Belice. El hallazgo abrió nuevas interrogantes y, con el paso de los meses, la investigación dejó de centrarse únicamente en una posible tragedia marítima.
PUBLICIDAD
De la búsqueda en el mar a una investigación por trata
En agosto de 2022, diligencias relacionadas con la búsqueda de Angie llevaron a las autoridades hasta una propiedad del estadounidense Gary Lee Johnston en Roatán.
Durante un allanamiento fue encontrada una adolescente de 17 años, lo que derivó en una investigación independiente por trata de personas agravada y pornografía infantil.
A partir de esas pesquisas, el Ministerio Público informó posteriormente sobre una estructura criminal denominada Delta Teams, vinculada con explotación sexual de menores, trata de personas y otros delitos.
PUBLICIDAD
La Fiscalía también señaló que algunos policías y servidores judiciales habrían colaborado con la organización, una de las revelaciones que más cuestionamientos generó sobre el funcionamiento de las instituciones en Islas de la Bahía.
Johnston fue condenado en 2025 a 37 años y seis meses de prisión por trata de personas agravada y producción de pornografía infantil. Su condena no corresponde directamente a la desaparición de Angie, aunque su captura surgió durante las pesquisas originadas por ese caso.
La familia nunca abandonó la hipótesis del secuestro
Desde los primeros meses, Walter Peña y Michelle Melgares, padres de Angie, han insistido en que su hija pudo haber sido secuestrada y han reclamado que se profundicen las líneas relacionadas con trata de personas.
PUBLICIDAD
En 2024 se reunieron con el fiscal general Johel Zelaya para solicitar avances y entregar nueva información. El Ministerio Público anunció entonces la conformación de un equipo especial para revisar el expediente.
Sin embargo, más de cuatro años después, la pregunta principal continúa sin respuesta: ¿dónde está Angie Peña?
Denuncias de presunta infiltración institucional
El caso volvió a tomar fuerza en 2026 después de que la exfuncionaria Julissa Villanueva denunciara públicamente presuntas irregularidades en la investigación y una posible infiltración criminal dentro de organismos encargados de las pesquisas.
PUBLICIDAD
Villanueva aseguró que existieron informantes que aportaron datos sobre Angie y cuestionó la actuación de la Agencia Técnica de Investigación Criminal. Sus afirmaciones constituyen denuncias públicas y no conclusiones judiciales definitivas
El asesinato del testigo que dijo haber visto a Angie
La tensión aumentó el 17 de agosto de 2026, cuando Dereck Isaac McNeil James fue asesinado a balazos en Roatán.
McNeil había rendido un testimonio relacionado con el caso y, en un audio divulgado posteriormente, afirmó ante operadores de justicia: “Yo vi a Angie Peña”.
PUBLICIDAD
Su asesinato provocó nuevas críticas sobre la protección de testigos y reavivó el temor de que personas con información relevante puedan estar en riesgo.
Hasta ahora no se ha establecido judicialmente que el crimen de McNeil haya sido cometido por su relación con el caso Angie Peña.
Cuatro años después, las preguntas siguen abiertas
El expediente ha producido allanamientos, capturas, procesos por trata, una condena de más de 37 años y denuncias sobre presuntas redes de protección institucional.
Pero ninguna de esas investigaciones ha logrado responder todavía qué ocurrió con Angie.
La muerte de un hombre que aseguró haberla visto con vida agrega una nueva capa de incertidumbre a un caso que ya trascendió la desaparición de una joven.
PUBLICIDAD
Más de cuatro años después de aquel paseo en West Bay, el caso Angie Peña se ha convertido también en una prueba para el sistema de justicia hondureño: esclarecer el destino de la joven, determinar si existieron redes criminales detrás de su desaparición y establecer si hubo funcionarios que obstaculizaron la investigación.
PUBLICIDAD