Honduras: inundaciones obligan a evacuar familias y comunidades en Gracias a Dios

Decenas de familias permanecen fuera de sus viviendas en el departamento de Gracias a Dios luego del desbordamiento de varios ríos lo que obligó a activar operativos de evacuación

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Los cultivos de maíz, arroz, yuca y plátano sufrieron daños en varias comunidades de La Mosquitia por la crecida del río Patuca.

La crecida del río Kruta obligó a evacuar a 146 personas de las comunidades de Baikan y Raksdiimwan, en el oriente de Honduras. Los habitantes fueron trasladados a un albergue temporal en la iglesia católica, mientras continúa la vigilancia por lluvias y nuevos riesgos de inundación.

Las comunidades de Baikan y Raksdiimwan están entre las afectadas por el desbordamiento del río. Estos territorios dependen en gran medida de los ríos para movilización, abastecimiento y comunicación con otras localidades de La Mosquitia hondureña.

Entre las personas evacuadas hay 19 hombres, 45 mujeres, 44 niñas y 38 niños. Fueron trasladados a un espacio habilitado temporalmente en la iglesia católica de la comunidad de Tipí, mientras disminuyen los niveles del agua y se determina cuándo será seguro regresar a sus viviendas.

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Evacuaciones y riesgo en la zona

La salida de las familias es una medida preventiva ante una emergencia que podría extenderse si continúan las lluvias en la zona. En comunidades donde muchas viviendas están cerca de los ríos, el incremento del caudal puede ocurrir en poco tiempo y deja poco margen de reacción para los pobladores.

Los trabajos de evacuación fueron realizados por personal de la Base Naval de Caratasca, que mantiene equipos desplegados en el área para apoyar a los habitantes afectados y responder ante nuevos llamados de emergencia.

Las labores se desarrollan principalmente mediante transporte acuático, debido a las características geográficas del departamento y las limitaciones de acceso terrestre en varias comunidades.

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Las Fuerzas Armadas de Honduras mantienen labores de evacuación y asistencia, mientras las familias desplazadas permanecen en refugios temporales.

La atención de la emergencia continúa este martes con nuevos operativos previstos en la comunidad de Lakunka, donde también se mantiene vigilancia por las condiciones generadas por la crecida de los cuerpos de agua.

Impacto en las comunidades

La situación en Gracias a Dios refleja la vulnerabilidad de las comunidades asentadas en las riberas de los ríos, donde las lluvias intensas pueden provocar inundaciones que afectan viviendas, cultivos y actividades económicas de las familias.

La Mosquitia hondureña posee una amplia red de ríos y lagunas que son fundamentales para la vida diaria de sus habitantes. En muchas comunidades, las rutas fluviales son la principal vía de transporte para trasladarse hacia centros poblados, adquirir alimentos, recibir atención médica o movilizar productos.

Durante períodos de fuertes lluvias, esos mismos ríos pueden convertirse en una amenaza cuando aumentan rápidamente su nivel y provocan inundaciones en zonas habitadas.

Para las familias afectadas, abandonar sus viviendas significa dejar atrás sus pertenencias y, en algunos casos, sus principales fuentes de ingreso. Muchas comunidades de la región dependen de actividades como la pesca, la agricultura de subsistencia y pequeños comercios locales, que pueden resultar afectados cuando las aguas cubren terrenos productivos o dificultan la movilidad.

Qué enfrentan las familias desplazadas

Aunque la prioridad inmediata es proteger la vida de las personas, las familias desplazadas también enfrentan la recuperación una vez que las aguas comiencen a bajar. El retorno a sus hogares dependerá de la evaluación de daños y de que existan condiciones seguras para permanecer nuevamente en las comunidades.

Las experiencias anteriores de inundaciones en Gracias a Dios muestran que los efectos pueden prolongarse incluso después de que disminuyen los niveles de los ríos, debido a daños en viviendas, pérdida de alimentos almacenados, afectaciones en cultivos y dificultades para restablecer las actividades normales.

En Baikan, 146 personas fueron trasladadas a un albergue temporal en la iglesia católica de Tití por las inundaciones del río Patuca.

Además, la ubicación remota de muchas comunidades representa un reto para la entrega de asistencia, ya que los traslados requieren mayor coordinación y, en ocasiones, dependen por completo de vías fluviales o transporte aéreo.

Las autoridades mantienen vigilancia sobre el comportamiento del clima y los niveles de los ríos en el departamento, debido a que nuevas precipitaciones podrían generar otra vez condiciones de riesgo en sectores que ya presentan afectaciones.

El llamado a la población en zonas vulnerables es mantenerse atenta a las recomendaciones preventivas y evitar permanecer en áreas donde exista peligro por inundaciones o deslizamientos.