La sequía en Honduras llevó a la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO) a elevar la alerta en buena parte del país: 75 municipios del corredor seco seguirán bajo Alerta Amarilla de manera indefinida, mientras otros 49 permanecerán en Alerta Verde y 113 más continuarán bajo monitoreo por los efectos de El Niño.
Según el más reciente comunicado de la institución, la medida alcanza a localidades de los departamentos de El Paraíso, Choluteca, Valle, Francisco Morazán, La Paz y Comayagua, donde en las últimas semanas se registró una reducción de las lluvias.
Honduras está bajo la influencia del fenómeno de El Niño desde junio y, de acuerdo con los análisis citados por el organismo el evento presenta una intensidad fuerte y continuará con esas características hasta los primeros meses del próximo año.
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Entre las consecuencias ya observadas figura el retraso en el inicio de la temporada lluviosa. Durante mayo, amplias zonas del centro y sur del país recibieron precipitaciones muy por debajo de los niveles habituales, con un déficit superior al 50%.
Déficit de lluvias y efectos
La situación siguió durante junio y en la primera quincena de julio. En ese período, la disminución de las lluvias también alcanzó la región oriental, donde el déficit hídrico superó el 40%, lo que agravó la sequía y aumentó la preocupación por la disponibilidad de agua para consumo humano, la producción agrícola y otras actividades.
Copeco indicó que el comportamiento del fenómeno continuará bajo monitoreo permanente, ya que las proyecciones apuntan a que las condiciones secas persistirán durante los próximos meses.
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Ante este panorama, las autoridades exhortaron a la población y a los gobiernos locales a fortalecer las medidas de prevención y hacer un uso racional del recurso hídrico, en especial en las zonas donde la disminución de las lluvias ya comenzó a afectar las fuentes de abastecimiento.
Zonas más afectadas
El corredor seco de Honduras es una de las regiones más vulnerables a los períodos prolongados de sequía. La combinación de lluvias irregulares y temperaturas elevadas suele impactar la producción de granos básicos, la disponibilidad de agua y las condiciones de vida de miles de familias que dependen de la agricultura para su sustento.
En los últimos años, la recurrencia de sequías prolongadas ha provocado pérdidas en cultivos de maíz y frijol, además de una reducción en los caudales de ríos, quebradas y reservorios utilizados para abastecer a las comunidades y al sector agropecuario.
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Las altas temperaturas también aceleran la evaporación de la humedad en los suelos, dificultando la recuperación de las fuentes de agua aun cuando se registran lluvias esporádicas.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha advertido que la combinación de sequías prolongadas, lluvias irregulares y el aumento de las temperaturas continúa deteriorando la seguridad alimentaria en Honduras, especialmente en las comunidades del corredor seco.
El organismo sostiene que estos fenómenos reducen la producción agrícola, limitan los ingresos de las familias rurales y restringen el acceso al agua, factores que incrementan la vulnerabilidad de miles de hogares que hoy en día y ante este panorama necesitan una respuesta a la problematica por parte del estado, indica el organismo.
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