Copeco evaluará situación en 75 municipios de Honduras bajo alerta ante llegada del fenómeno de El Niño

Autoridades analizarán las condiciones climáticas y el comportamiento de las lluvias para determinar si se amplía, reduce o mantiene la alerta verde

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Una imagen satelital muestra el avance de El Niño en 2026. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Copeco evaluará esta semana las condiciones climáticas en los 75 municipios bajo alerta verde por sequía en Honduras, después de que la NOAA confirmara la presencia del fenómeno de El Niño. Las autoridades revisarán si las alertas se amplían, se reducen o se mantienen, según las proyecciones para los próximos meses.

La revisión se hará junto con los sectores que integran la Mesa de trabajo, encargada de coordinar acciones de prevención y respuesta ante los efectos de la escasez de lluvias, en especial en las regiones más vulnerables del país.

El jefe del Sistema de Alerta Temprano de Copeco, Juan José Reyes, dijo que la advertencia emitida por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) obliga a las autoridades a volver a analizar el comportamiento climático y las perspectivas para los próximos meses.

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“Esta semana vamos a estar haciendo un análisis profundo de cómo están las condiciones después de la oficialización que la NOAA nos indica que tenemos una advertencia del fenómeno de El Niño”, señaló el funcionario.

Revisión de alertas vigentes

De acuerdo con Reyes, durante las reuniones técnicas se definirá si el número de municipios bajo alerta verde debe aumentar, reducirse o mantenerse, según las condiciones observadas en cada región y las proyecciones meteorológicas para el resto del año.

Cenaos prevé que El Niño provoque una canícula más prolongada y un déficit de lluvias superior al 40% en algunas regiones de Honduras.

Las autoridades advirtieron que El Niño podría prolongarse hasta inicios de 2027 y generar efectos acumulativos sobre la disponibilidad de agua, la producción agrícola y los medios de vida de miles de familias hondureñas.

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Los análisis tomarán en cuenta los niveles de precipitación registrados durante las últimas semanas, la humedad de los suelos, la disponibilidad de recursos hídricos y las perspectivas climáticas para la temporada de canícula.

El jefe del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), Francisco Argeñal, advirtió que el fenómeno se perfila como un evento de intensidad considerable, con una reducción de lluvias en amplias zonas del territorio nacional.

Según explicó, una de las principales consecuencias será una canícula más prolongada, acompañada de un déficit de precipitaciones que podría superar el 40% en algunas regiones.

“Esto nos va a generar un déficit de lluvia de más de un 40 %, afectando sobre todo la parte sur del corredor seco de Honduras”, alertó Argeñal.

El especialista indicó que las condiciones previstas podrían agravar la vulnerabilidad de comunidades que históricamente enfrentan problemas de acceso al agua y pérdidas recurrentes en la producción agrícola por las sequías.

Impacto en el sector agropecuario

Las proyecciones generan preocupación en el sector agropecuario, ya que una reducción de las lluvias podría afectar de forma directa la producción de maíz y frijol, cultivos centrales para la alimentación de la población hondureña.

La reducción de lluvias por El Niño amenaza la producción de maíz y frijol y podría impactar el abastecimiento de alimentos y los precios de la canasta básica en Honduras.

Desce COPECO advirtieron que una caída en los rendimientos agrícolas podría repercutir en el abastecimiento de alimentos y provocar aumentos en los precios de productos esenciales de la canasta básica.

Además, el impacto sería mayor en las comunidades del corredor seco, donde miles de familias dependen de la agricultura de subsistencia y son especialmente vulnerables a los efectos de la variabilidad climática.

Ante este escenario, las instituciones que integran la Mesa Antisequía trabajan en la identificación de medidas preventivas para reducir los efectos de la sequía y fortalecer la capacidad de respuesta de las comunidades más expuestas.

Las autoridades también reiteraron la importancia de monitorear de forma constante la evolución del fenómeno de El Niño y mantener mecanismos de coordinación entre los distintos sectores para anticipar posibles escenarios de afectación.