La conmemoración del Día del Trabajador en Honduras estuvo marcada este 2026 por un giro inesperado: el rechazo directo de sectores sindicales a la presencia de figuras políticas, incluyendo al expresidente y coordinador de Libre, José Manuel Zelaya Rosales, quien históricamente ha acompañado estas movilizaciones.
A diferencia de años anteriores, cuando su participación era habitual dentro de las marchas del 1 de mayo, en esta ocasión Zelaya fue recibido con gritos de “fuera políticos” por parte de algunos manifestantes, evidenciando un clima de tensión entre el movimiento obrero y sectores vinculados a la política partidaria.
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El exmandatario no recorrió la movilización a pie, sino que permaneció a bordo de un vehículo desde donde se dirigió a sus simpatizantes y ofreció declaraciones. En ese contexto, lanzó una frase que rápidamente generó reacciones: “La gente nos abandonó”, en referencia a los resultados electorales de 2025.
Zelaya también aprovechó el momento para cuestionar el actual contexto económico, señalando el aumento en el costo de vida, particularmente en la canasta básica y la energía. En un video publicado en redes sociales, afirmó que los incrementos salariales han sido insuficientes frente a la realidad económica del país.
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blockquote class="twitter-tweet">🤛 Mensaje del expresidente de Honduras y coordinador de @PartidoLibre @manuelzr en el marco de la conmemoración del día internacional de los trabajadores en 🇭🇳... pic.twitter.com/vQ8fdG8FH8
— Rony Martinez 🇭🇳 (@ronymartinezhn) May 1, 2026
En sus declaraciones, el exgobernante volvió a denunciar supuesta injerencia internacional en la política hondureña, señalando directamente al expresidente estadounidense Donald Trump. Asimismo, responsabilizó a sectores religiosos y a estructuras criminales de haber influido en los resultados electorales.
Mientras tanto, en las calles, el ambiente reflejaba otra narrativa. Diversos sectores sindicales insistieron en que el Día del Trabajador debe mantenerse como un espacio de reivindicación laboral y no convertirse en una plataforma política.
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blockquote class="twitter-tweet">#HCHNoticias | ¿Ya se acabó el amor? Le gritan "fuera políticos" al expresidente Manuel Zelaya cuando llegaba a las movilizaciones del Primero de Mayo en la capital para acompañar a los trabajadores.
— HCH Televisión Digital (@HCHTelevDigital) May 1, 2026
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La reacción contra Zelaya no fue un hecho aislado, sino parte de un sentimiento más amplio expresado durante las marchas, donde trabajadores cuestionaron la presencia de actores políticos de distintos partidos, argumentando que su participación desvirtúa el sentido histórico de la fecha.
El contraste fue evidente: mientras el dirigente político intentaba posicionar su discurso sobre la crisis económica y el escenario electoral, en la calle se consolidaba un mensaje distinto, enfocado en la autonomía del movimiento obrero.
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La jornada del 1 de mayo en Honduras estuvo marcada por movilizaciones masivas en ciudades como Tegucigalpa, San Pedro Sula, Choloma y La Ceiba, donde miles de trabajadores salieron a las calles para conmemorar el Día del Trabajador y exigir mejores condiciones laborales, salarios dignos y acceso a servicios básicos como salud y medicamentos.
A lo largo de las marchas, sindicatos y organizaciones obreras reiteraron su preocupación por el alto costo de la vida, el incremento de la canasta básica y las largas jornadas laborales que, en muchos casos, superan las 12 horas diarias. También denunciaron despidos que califican como ilegales y la falta de oportunidades en el mercado laboral, especialmente para jóvenes y mujeres.
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En ese contexto, una de las consignas que más se repitió durante las movilizaciones fue el rechazo a la presencia de figuras políticas en la jornada. Diversos dirigentes sindicales insistieron en que el 1 de mayo debe ser un espacio exclusivo de la clase trabajadora, centrado en la reivindicación de derechos y no en intereses partidarios.
Las marchas también sirvieron para recordar el origen histórico de esta fecha, vinculada a la lucha obrera internacional y, en el caso de Honduras, a hitos como la huelga bananera de 1954, que marcó un antes y un después en la conquista de derechos laborales en el país.
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A pesar de los avances normativos, como la existencia de un Código del Trabajo, los participantes señalaron que persiste una brecha entre la ley y su cumplimiento efectivo, lo que mantiene vigentes problemas estructurales como la informalidad, el subempleo y la precariedad laboral en distintos sectores de la economía.