Honduras enfrentará en 2027 un pago de 700 millones dólares por bonos soberanos, una obligación que, según Roberto Lagos, presidente del Banco Central de Honduras, determina desde ahora la planificación macroeconómica del país.
Lagos indicó a los medios en Casa Presidencial que la prioridad institucional es la solidez de las reservas como mecanismo para asegurar el equilibrio económico y cumplir sin sobresaltos las obligaciones externas.
El funcionario explicó que la estrategia central consiste en acumular reservas internacionales para que el país disponga de suficientes dólares tanto para el pago de la deuda como para la estabilidad del mercado cambiario nacional. El pago de los USD 700 millones corresponde a bonos soberanos emitidos en mercados internacionales. Su vencimiento obligará a contar con liquidez adecuada o a usar instrumentos de manejo de pasivos, como operaciones de refinanciamiento o recompras anticipadas.
Lagos afirmó que desde el Banco Central de Honduras se está preparando el camino para ese proceso, lo que exigirá disciplina fiscal, fortalecimiento de reservas y políticas financieras adicionales que minimicen los riesgos.
Lagos destacó que Honduras genera dólares a través de tres fuentes principales: exportaciones de bienes, inversión extranjera directa y remesas enviadas desde el exterior. Estos tres pilares sustentan la balanza de pagos y son indispensables para atender pagos internacionales.
Para el Roberto, una acumulación fuerte de reservas no es solo un objetivo técnico, sino una esencia estratégica para la estabilidad macroeconómica de Honduras. Señaló: “El país debe acumular reservas para tener disponibilidad de dólares para el pago de deudas y para asegurar estabilidad”. Esta planificación ya involucra los presupuestos de 2026 y 2027.
Las reservas internacionales permiten al Banco Central intervenir en el mercado cambiario en momentos de presión para evitar devaluaciones abruptas y preservar el poder adquisitivo de la población. “Habrá estabilidad cambiaria para que no haya tantos abruptos en la economía”, expresó Lagos.
Uno de los roles centrales del Banco Central de Honduras es mantener el acceso fluido a divisas en el sistema financiero, según Lagos. El objetivo es permitir que cualquier persona pueda adquirir dólares en bancos sin exponerse a escasez o especulación.
Esta disciplina cambiaria es clave también por el impacto que cualquier alteración del tipo de cambio puede tener en los precios internos. Dada la elevada dependencia de Honduras de las importaciones de combustibles, productos industriales y bienes de consumo, una depreciación brusca del lempira incrementaría las presiones sobre la inflación. Por ello, el banco procura equilibrar estabilidad y competitividad.
Además, explicó que la consistencia de la política de reservas y cambiaria busca transmitir confianza a los mercados y a la ciudadanía, reforzando tanto la credibilidad internacional de Honduras como el respaldo frente a eventuales dificultades externas.
Sobre el diálogo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), Lagos anunció que no se ha ingresado aún en una fase formal de negociación. El país continúa definiendo sus prioridades y lineamientos estratégicos antes de formalizar cualquier acuerdo con el organismo internacional. Considera esencial presentar un plan claro, ordenado y alineado con la visión del presidente Nasry Asfura, integrando metas fiscales, control del gasto público y proyecciones de crecimiento. “No hemos llegado a temas de negociación porque se sigue definiendo la caja de prioridades”, aclaró Lagos.
El Presupuesto General de la República para 2026 será el instrumento que enmarque el programa macroeconómico de mediano plazo, comentó Lagos. “El presupuesto es fundamental porque allí se define el programa macroeconómico a mediano plazo”, puntualizó.
Lagos señaló que Nasry Asfura mantiene una relación sólida con el gobierno de Estados Unidos, lo que podría facilitar la negociación comercial.