La escasez de insumos médicos en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) obliga a las familias a asumir gastos adicionales para acceder a cirugías que debieran estar cubiertas por el sistema de seguridad social, agravando la presión financiera de los hogares y aumentando el riesgo en procedimientos como la cesárea, donde la demora puede tener consecuencias graves para madre e hijo.
El departamento de comunicaciones del IHSS confirmó que las listas entregadas a los familiares son auténticas y responden a “limitaciones en el abastecimiento” que afectan a toda el área de ginecología.
La suspensión de cirugías electivas se prolonga por más de cuatro semanas y afecta tanto en Tegucigalpa como en San Pedro Sula. Se estima que cada día se cancelan entre 20 y 30 intervenciones, lo que incrementa las listas de espera para especialidades como cirugía general, plástica, ortopedia, ginecología y urología.
Los médicos priorizan únicamente los casos de emergencia, afectando principalmente a quienes padecen enfermedades crónicas y a quienes requieren intervenciones que no admiten dilaciones sin incurrir en complicaciones.
Las listas de insumos solicitados incluyen cuatro batas quirúrgicas, un lápiz cauterio, compresas, nylon, agujas, guantes y otros materiales esenciales. El propio documento entregado a las pacientes señala: “lastimosamente no contamos con insumos en la institución”.
En el caso de una cesárea, esta carencia incrementa los atrasos, pone en riesgo la integridad de madre y recién nacido y obliga a las familias a asumir costos adicionales imprevistos.
El funcionamiento del IHSS se sostiene con las aportaciones mensuales de empleados y empleadores, quienes esperan cobertura integral en atención médica, hospitalaria y quirúrgica. Debido a la escasez, muchas familias ven frustradas estas expectativas.
William Cabrera, usuario del IHSS, contó que su esposa fue admitida la noche anterior y que recibió la solicitud de adquirir insumos imprescindibles para la cirugía: “Sin los materiales requeridos el equipo médico no puede llevar a cabo la cesárea, lo que nos deja en una situación de vulnerabilidad”.
Otros pacientes, como Jorge Rodríguez, también debieron costear medicamentos ausentes en el inventario aunque solo necesitaban atención para partos comunes, lo que pone en entredicho el alcance de la cobertura. Rodríguez expresó que, pese a las deducciones mensuales que afectan a los trabajadores, “el centro no cuenta con los insumos básicos para la atención”, una situación que calificó de preocupante.
La falta de suministros se extiende más allá de ginecología: especialistas en salud pública sostienen que la cadena de abastecimiento hospitalario resulta fundamental y advierten sobre las consecuencias directas para la atención a los pacientes cuando fallan las compras, la distribución o la planificación de los inventarios.
La presión recae también sobre el personal médico y de enfermería, que trabaja bajo estas condiciones adversas y enfrente al verse limitado en su capacidad de ofrecer atención, independientemente de su formación y disposición.
El gasto inesperado por insumos quirúrgicos implica para numerosas familias un desembolso relevante y urgente, complicado de cubrir en pocas horas y sin posibilidad de planificación.
Organizaciones de salud insisten en fortalecer la transparencia y eficiencia en la adquisición de medicamentos y materiales médicos para que los hospitales puedan garantizar el suministro y brindar atención digna.
Mientras continúe la crisis, las mujeres que requieren cesáreas recibirán listados de compras en el hospital de La Granja y el resto de los derechohabientes deberá esperar la reactivación de las cirugías electivas y la restitución del abastecimiento en el sistema de seguridad social hondureño.