Nasry Asfura, presidente de Honduras, reveló este sábado en una conferencia e prensa que el gobierno de su país afronta una deuda acumulada de 17 mil millones de lempiras (644.2 millones de dólares) y obligaciones legales adicionales, una situación que suma presión sobre las finanzas públicas en medio de demandas y embargos judiciales que amenazan el flujo de caja estatal.
Las raíces de la crisis fiscal hondureña se encuentran en ciclos históricos de endeudamiento y conflictos laborales persistentes, agravados por la acumulación de demandas que, tras alcanzar sentencia, desembocan en pagos obligatorios o reajustes salariales.
Estos procesos legales, resultado de despidos y litigios en la administración pública, han situado al Estado en una posición de vulnerabilidad financiera y jurídica, mientras organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han exigido durante los últimos años una disciplina fiscal más estricta como condición para preservar la estabilidad macroeconómica.
Obligaciones legales y embargos judiciales: el peso de la deuda judicial
El Ejecutivo hondureño confirmó que enfrenta compromisos legales de aproximadamente 3,380 millones de lempiras (136 millones de dólares) provenientes, principalmente, de demandas laborales que han concluido en sentencias definitivas contra el Estado.
“Sufrimos de muchas demandas injustas, porque no solo es el reintegro, hay que pagar sueldos caídos y reajustes salariales; todo esto genera un impacto fuerte para el Estado”, dijo Asfura el sábado durante una conferencia de prensa.
Estas cargas no solo afectan el presupuesto corriente. Han obligado a la administración a rediseñar estrategias financieras para evitar que embargos judiciales paralicen el funcionamiento de las instituciones públicas y desvíen fondos destinados a proyectos prioritarios.
Estrategia fiscal y el papel del Congreso en la estabilidad
El plan gubernamental plantea ordenar las cuentas públicas sin sacrificar la asistencia social, insistiendo en que las acciones para cumplir con acreedores y sentencias no implicarán recortes en salud, infraestructura ni programas sociales, según lo expuesto en la comparecencia oficial.
Para alcanzar este equilibrio, la administración de Asfura instruyó a todas las secretarías a revisar sus procesos de contratación y despidos, con el propósito de frenar la generación de nuevos litigios laborales. El mandatario señaló que es vital detener el “ciclo de reajustes salariales y pagos caídos” que históricamente han erosionado recursos clave para el desarrollo.
El Congreso Nacional ha sido llamado a adoptar decisiones que fortalezcan la estabilidad, en particular mediante la aprobación de marcos legales que respalden la gestión responsable de la deuda y ofrezcan mayor seguridad jurídica frente a nuevos litigios.
Según el Gobierno Honduras, este respaldo legislativo es imprescindible para evitar que el sistema judicial y los compromisos económicos sigan comprometiendo la solvencia de Honduras ante acreedores e inversores.
De acuerdo con informes anteriores del Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, únicamente una gestión rigurosa del gasto y una total transparencia permitirán mantener la calificación crediticia, condición vital para acceder a financiamiento en términos favorables para el país.
En declaraciones anteriores, la administración ya había advertido sobre el drenaje de recursos provocado por el pago de salarios caídos, un fenómeno que ha restado capacidad de inversión estatal en áreas de infraestructura y desarrollo.
Nuevas medidas para fortalecer la economía y las relaciones internacionales
El presidente hondureño se reunió con representantes de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés para tratar asuntos relacionados con la inversión, la seguridad jurídica y el desarrollo productivo.
Luego, informó sobre la formación de una comisión encargada de revisar los aranceles del 10% y 25%, con el objetivo de mejorar la competitividad del país frente a otros mercados de la región.
De igual manera, Asfura anunció que el 7 de marzo viajará a Washington para mantener una reunión con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. El mandatario catracho consideró este encuentro como una oportunidad estratégica para fortalecer la relación bilateral y avanzar en temas económicos y comerciales en beneficio de Honduras. La agenda del Ejecutivo apunta a estabilizar las finanzas públicas y promover acuerdos que impulsen la economía nacional.