Un joven de 18 años salió de su casa en Mishawaka, Indiana, con un viejo automóvil, la música a todo volumen y la certeza de que Hollywood lo esperaba. El motor del coche pulverizó sus expectativas: se rompió en el camino y un mecánico confirmó la peor de las noticias, no tenía arreglo. Sin trabajo ni dinero, el futuro actor volvió al cuarto trasero de la casa familiar, pagó alquiler y pasó semanas sin rumbo, con demasiadas horas comiendo comida chatarra y ningún plan concreto.
Era septiembre de 2001. Lo que ocurrió días después cambiaría por completo su vida.
La mañana del martes 11 de septiembre, frente al televisor, vio cómo cuatro aviones comerciales secuestrados por miembros de Al Qaeda impactaban contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, mientras un cuarto caía en un campo de Pensilvania tras la rebelión de los pasajeros. La imagen lo sacudió. En medio de la oleada de patriotismo que siguió a los atentados, tomó una decisión que sorprendió a su entorno: abandonó el sueño de ser actor y se alistó en el Cuerpo de Marines.
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“Todos pensamos lo mismo, todos tuvimos el mismo impulso cuando cayeron las Torres. No hubo ni uno de mis amigos que no dijera que se iba a alistar, pero al final yo sólo lo hice”, explicó años después.
El servicio duró casi tres años. No llegó a entrar en combate: poco antes de ser enviado a una misión, sufrió un accidente en bicicleta que le provocó una lesión en el esternón. Lejos de detenerse, continuó el entrenamiento, lo que agravó la situación. Fue dado de baja y, en ese momento, la historia empezó a tomar otro cauce.
La experiencia militar dejó una marca profunda. En la base Camp Pendleton, uno de los principales centros de entrenamiento del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, aprendió a sobrevivir en condiciones extremas —desde identificar frutos comestibles en el bosque hasta el manejo de armas— y forjó una perspectiva sobre las relaciones humanas que no encontraría en ningún otro ámbito. “En el ejército, aprendés la esencia de las personas. Ves muchos ejemplos de sacrificio personal y coraje moral. En el resto de la vida no tenés tantas oportunidades para estar seguro de tus amigos”, declaró.
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Esa confianza adquirida fue la que lo impulsó a retomar la actuación con una lógica sencilla y directa: si era capaz de atravesar el fuerte entrenamiento militar , “¿por qué no podría sobrevivir una audición?”
El actor nació el 19 de noviembre de 1983 en San Diego, California, y fue criado en un entorno baptista conservador. La vida en su casa estaba atravesada por reglas severas, lo que lo llevó a buscar escape en la música y luego en el teatro.
Cuando sus padres se divorciaron, se mudó con su madre y su padrastro a Indiana. En la escuela no brillaba en matemáticas y tenía interés en los deportes; donde sí mostraba aptitudes naturales era en la música y la actuación.
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Antes de alistarse, ya había intentado ingresar a Juilliard, la academia fundada en 1905 y referente mundial en la enseñanza de las artes escénicas. Lo rechazaron. Tras su paso por las Fuerzas Armadas, se presentó a una segunda audición. “En ese tiempo yo era muy ingenuo, por suerte, y no me di cuenta lo importante que era el poder tener esta segunda oportunidad. Si me hubiese percatado de lo difícil que era llegar a Juilliard, me habría sentido incluso mucho más nervioso de lo que me sentí. Llegué a la audición con una suerte de confianza falsa, sentía que estaba bien preparado, a pesar de que no sabía nada de la profesión, sobre todo al haber crecido en un lugar como Indiana. Cuando supe que me habían aceptado, no lo podía creer“, le contó a la periodista Yenny Nun.
En Juilliard aplicó la misma disciplina del cuartel. Cada mañana recorría los ocho kilómetros que separaban su casa de la escuela a pie y a la carrera. Al llegar, hacía flexiones en los pasillos. Su dieta era tan rigurosa como su entrenamiento: seis huevos en el desayuno, un pollo asado entero al mediodía.
Se graduó en 2009 y consiguió su primer papel en la serie de la cadena ABC The Unusuals. Los años que siguieron fueron de supervivencia: teatro en el Off Broadway, roles menores en el Broadway, un departamento tan pequeño que él mismo lo comparó con un placard, y trabajos de plomero, vendedor de aspiradoras y empleado de comercio para llegar a fin de mes.
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El quiebre llegó en 2012, con el rol de Adam Sackler en la serie Girls: el novio de la protagonista, un personaje al que él describió como “una mezcla de poeta, rinoceronte y hombre de Neanderthal”. El papel abrió las puertas del cine. Su primera aparición en pantalla grande llegó de la mano de Clint Eastwood, en la biografía de J. Edgar Hoover protagonizada por Leonardo DiCaprio.
Respuesta: el chico de la foto es Adam Driver