Los 70 años de Isabella Rossellini: la crió una ama de llaves, la violaron a los 16 y pese a todo, logró ser una estrella

Sus padres, muy famosos, vivieron uno de los romances más escandalosos de la época. Dejaron a ella y a sus hermanos viviendo en un departamento en Roma con niñeras, porque rehicieron sus vidas. A los 11 años la operaron por una escoliosis y a los pocos años un chico de su edad abusó de ella. Cómo la vida le dio una nueva oportunidad a esta modelo y actriz, que cambió su vida viajando a Estados Unidos tras una hermana casi desconocida

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Isabella Rossellini en un evento en Cap d'Antibes, France, en 2015.  (Photo by Dave M. Benett/amfAR15/WireImage)
Isabella Rossellini en un evento en Cap d'Antibes, France, en 2015. (Photo by Dave M. Benett/amfAR15/WireImage)

Hace 70 años nacía una de las mujeres más bellas del mundo, la actriz italiana Isabella Fiorella Elettra Giovanna Rossellini. Si, llegó al mundo con todos esos nombres, como fruto del amor entre la actriz sueca Ingrid Bergman y del cineasta italiano Roberto Rossellini. El inicio de la relación de sus padres famosos fue todo un escándalo para la época. Ingrid quedó embarazada del director neorrealista en medio de un encendido romance durante un rodaje por Italia mientras estaba casada.

La condena que recibió por parte de la sociedad americana hoy resulta increíble. Pero fue así. Criticada por autoridades del país, por las iglesias luterana, católica, gente que le escribía cartas y la quería quemar en la hoguera a lo Juana de Arco. Una locura total por la que Ingrid se vio obligada a dejar Estados Unidos, tras ser declarada persona non grata en el territorio y se exilió junto al director, dejando a su primer marido, el prestigioso neurocirujano Petter Lindström y la hija de ambos, Pía. Estamos hablando de la actriz favorita de la época, que perdió todo -prestigio, reputación, ingresos- para irse a vivir con otro hombre, otro mito viviente de los años cincuenta.

Ingrid Bergman junto a sus gemelas Isota e Isabella, en el festejo de su primer año, en 1953. Al costado, el hermano mayor, Robertino. La familia vivía en Roma
Ingrid Bergman junto a sus gemelas Isota e Isabella, en el festejo de su primer año, en 1953. Al costado, el hermano mayor, Robertino. La familia vivía en Roma

En su vientre no estaba Isabella, sino su hermano mayor, Roberto, que nació un 2 de febrero de 1950. La pareja se casó ese mismo año y un 18 de junio de 1952, en Roma, llegaron al mundo ella y su gemela Isotta. Apenas pudo ser testigo de ese amor pecaminoso, por el cual su madre, que había cometido adulterio, no pudo volver a pisar Estados Unidos durante 8 años. Los padres se separaron cuando ella tenía cuatro años, nada más. Cuando eso ocurrió, los tres chicos quedan bajo la custodia del padre.

En una entrevista del New York Times dijo: “No fui criada por ninguno de mis padres”. Su papá les había puesto un departamento para ellos, bajo el cuidado de una ama de llaves. Argenide Pascolini, hizo de madre, quien era acompañada por varias niñeras muy calificadas, pero que iban rotando, según Isabella. Roberto Rossellini vivía en una casa a pocos metros de distancia, junto a su nueva mujer, Sonali Dasgupta y sus nuevos dos hijos. La actriz cuenta que el padre iba a diario y comía con ellos. Mientras tanto, su madre, también con nuevo marido, Lars Schmidt, vivía viajando entre París y Roma.

Isabella, a al izquierda, reunida con su madre y sus hermanos. A la derecha, está Pía, la hermana mayor, del primer matrimonio de la madre, nacida en Estados Unidos y quien fue su primer referente femenino
Isabella, a al izquierda, reunida con su madre y sus hermanos. A la derecha, está Pía, la hermana mayor, del primer matrimonio de la madre, nacida en Estados Unidos y quien fue su primer referente femenino

Tuvieron que pasar muchos años y convertirse en madre para que Isabella se diera cuenta que el arreglo que habían hecho sus padres para cuidarlos era bastante extraño. Hasta entonces, lo veía como algo normal. Reconoce que su hermana gemela sufría mucha más que ella cuando su madre se ausentaba durante semanas para trabajar.

A los cinco años Isabella tuvo que ser operada por una apendicitis. A los 11, le diagnosticaron escoliosis, por una desviación muy grave en la columna. Tuvieron que operarla y atravesó un doloroso posoperatorio enyesada, durante 6 meses.

A los 16 años, fue víctima de una violación, según contó en su biografía. No quiso revelar el nombre del agresor, para no arruinarle la vida casi 50 años después. Su caso ocurrió en una cita, con un chico un año mayor que ella. “No sé qué fue de la vida de él. Es posible que esté casado, que tenga hijos. En Italia soy una superestrella y, si doy su nombre, voy a destruirlo. Este hombre me hizo daño en el contexto de una cultura que todos estamos tratando de modificar. No me parece bien señalar a una persona y destruirla porque cometió un pecado en el contexto de dicha cultura… No tengo el corazón para hacerlo”, declaró.

En la Italia machista en la que lsabella se crió, contó que a muchos hombres se los educaba en el principio de que si la mujer dice que no, en realidad está diciendo que sí. “Como triste consecuencia es frecuente la coacción sexual, hasta llegar a la violación. Salís con un chico que te gusta, sin tener intención de acostarte con él, pero él se toma tu no como un sí”. Y se refirió a este como un tema muy delicado, de los que desatan tormentas que ella prefiere evitar.

Robertino y las gemelas Isotta e Isabella junto a sus padres, que al separarse dejaron a sus hijos solos en un departamento bajo el cuidado de una ama de llaves
Robertino y las gemelas Isotta e Isabella junto a sus padres, que al separarse dejaron a sus hijos solos en un departamento bajo el cuidado de una ama de llaves

Ya en la Italia de los setentas, Isabella estaba implicada en el movimiento feminista, reuniéndose con grupos pequeños, interesados por concientizar. “No tardabas en darte cuenta de que existían problemas comunes. Por poner un ejemplo, la gente por entonces nunca hablaba del aspecto que tenía una vagina. No había imágenes de vaginas. Durante la adolescencia, yo era demasiado tímida para preguntarle a mis padres sobre sexualidad. Mi madre hablaba un poco del asunto porque era sueca”, declaró alguna vez.

Si hubo alguien que hizo que dejara Italia por Estados Unidos fue su medio hermana mayor Pía, quien curiosamente, a los 18 años se trasladó a Roma para cuidar a sus hermanos adolescentes. Apenas los conocía. Se quedó durante tres años, pagando sueldos, llevándolos al médico, a tomar clases de equitación, con el dinero que enviaba la madre. Isabella recuerda la llegada de su hermana desde un mundo más moderno. Que usaba shorts cortos de forma desinhibida, que se echaba en el sofá relajada, se pintaba los labios y se reía con sonoridad. “Pia fue la primera mujer que me hubiera gustado ser”, aseguró Isabella. Y a los 18 se fue a Estados Unidos, detrás de sus pasos.

Isabella Rossellini fue protagonista de una exhibición de 50 fotos dedicadas a su trayectoria en el Palais de Tokyo de París. (Photo by frederic meylan/Sygma via Getty Images)
Isabella Rossellini fue protagonista de una exhibición de 50 fotos dedicadas a su trayectoria en el Palais de Tokyo de París. (Photo by frederic meylan/Sygma via Getty Images)

Su vida en Nueva York dio un giro de 180 grados. Había empezado hacer reportajes televisivos como su hermana Pía, con el poco dominio de inglés que tenía y con ayuda de unos cursos que estaba tomando. Trabajó durante tres años haciendo entrevistas y cubriendo eventos, incluido deportes. La actriz dice que por ese tiempo no se perdió una sola pelea de Muhammad Alí. En esos tiempos le asignaron una nota con el director de cine Martin Scorsese, que a esa altura ya era una personalidad respetada. Había estrenado Taxi Driver y venía con la vida bastante descalabrada: ruptura con su segunda mujer con la que había tenido una hija, por un affaire con Liza Minelli y estaba sumergido en el mundo de las drogas.

A Isabella, obviamente no le dio el mismo trato que a cualquier periodista. Estaba frente a la hija de un gran cineasta, Roberto Rossellini. La relación empezó porque ella, antes de entrevistarlo le dijo que no había visto su última película, El último vals y que la vería al día siguiente, pero que lo tenía que entrevistar ese mismo día. Y ahí él le propuso verla en ese momento con él y se fueron al cine. Así empezó todo. La pareja se casó en 1979 y estuvieron juntos hasta 1982.

En 1979, Isabella Rossellini era la tercera esposa del director Martin Scorsese  (Photo by Fotos International/Getty Images)
En 1979, Isabella Rossellini era la tercera esposa del director Martin Scorsese (Photo by Fotos International/Getty Images)

Rossellini trabajó como periodista hasta que una amiga le presentó al fotógrafo Bruce Weber, quien quiso hacer una sesión de fotos con ella y que terminó siendo nade menos que una tapa de Vogue. En poco tiempo se convirtió en una de las modelos más cotizadas a nivel mundial. Algo que Isabella nunca imaginó y que hasta hoy le cuesta entender por qué su cara aparecía tantas veces en la revista de moda por excelencia.

“Aparecí 23 veces en la portada de Vogue. Hubo un año en que me sacaron en cuatro portadas seguidas. Les pregunté el porqué y la respuesta fue que mi cara vendía ejemplares de la revista. Por supuesto, no tenían la remota idea por qué mi cara vendía tanto”, dijo en una entrevista refiriéndose al éxito como modelo. Con los años, supo, gracias a unos estudios de marketing de Lancôme, marca que la contrató durante muchos años en dos etapas de su vida, que el motivo era que su belleza no intimidaba a las mujeres. Un tipo de belleza que parece atraer más a las mujeres que a los hombres y era eso lo que ella tenía.

Cada vez que era portada de revista, los ejemplares se vendían. Ella no entendía el motivo e indagó sobre el tema (Photo by frederic meylan/Sygma via Getty Images)
Cada vez que era portada de revista, los ejemplares se vendían. Ella no entendía el motivo e indagó sobre el tema (Photo by frederic meylan/Sygma via Getty Images)

Atenta al éxito de la modelo, la firma de cosmética Lancôme le ofreció un contrato millonario por ser modelo exclusiva. Pasó a ser la mejor paga del mundo. “Fue la forma más fácil de convertirse en multimillonaria después de ganar la lotería”, dijo una vez.

Al año de separarse de Martin Scorsese, se casó con un modelo, Jonathan Wiedemann, con quien tiene a su hija Elettra. Los inicios de esta nueva relación, recordaron la historia de su madre, porque cuando quedó embarazada, todavía estaba casada con el director y no con el modelo. Con Scorsese ya habían roto, no hubo traición. La relación venía mal porque él no estaba muy contento con el nivel de exposición de Isabella, por su nuevo trabajo como modelo y actriz. “Quería que me pasara la vida entre la cocina y los niños”, le aseguró a la revista Time.

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Después llegaron otros amores. Otro director de cine, David Lynch, también aclamado por la crítica, con quien filmó Blue Velvet (1986). El primer día de rodaje tuvo que hacer una escena muy complicada para ella. Era víctima de una violación, por lo que tuvo que atravesar por el dolor y la oscuridad del pasado. Y como en esa película volvió a estar en ese rol dos veces más. La situación inexplicable, fue que durante ese día, Lynch no paraba de reírse. Lo reveló la actriz mucho tiempo después. A pesar de todo, empezó un romance con él, que tampoco duró mucho. En 1992 adoptó un hijo, Roberto, al que llamó como su padre. Y tiempo después inició una relación con el actor Gary Oldman, que tampoco se prolongó en el tiempo.

Feminista desde hace décadas, lo que más le interesó sobre el movimiento MeToo fue la forma en que se dejaron en evidencia “las formas sutiles en que las mujeres pueden ser empequeñecidas. La violencia es una forma de agresión que todo el mundo reconoce. Pero hay otras. Puede ser ese jefe que te dice me gusta la falda que llevas. Rossellini dice sentirse agradecida por todas aquellas personas que hoy están hablando “porque es la única forma de cambiar las cosas. Lo importante es cicatrizar las heridas”.

Isabella Rossellini junto a su hija Elettra Rossellini Wiedemann en la pasarela de Dolce & Gabbana, durante el Milan Fashion Week Spring/Summer 2019, en 2018.
Isabella Rossellini junto a su hija Elettra Rossellini Wiedemann en la pasarela de Dolce & Gabbana, durante el Milan Fashion Week Spring/Summer 2019, en 2018.

A sus 70 años, la actriz festeja que se da el gusto de decir lo que piensa sin rodeos. Si no tiene ganas de ir a una fiesta, no se inventa excusas. En una entrevista contó que la habían invitado a una gran fiesta del mundo de la moda y respondió “Muchas gracias, pero estoy cansada de ir a este tipo de fiestas”. Lo hizo así de sencillo, cuando en otros tiempos decía: lo siento, me torcí un tobillo, pero no puedo ir. “Se necesita tener más de 60 años para responder así”, asegura.

A los 63 años, para la sorpresa de Rossellini, Lancôme volvió a convocarla. La hija de Ingrid Bergman volvía a posar y convertirse en portavoz de la firma francesa. Anunciaron su regreso como una nueva colaboración “con una mujer intuitiva e inspiradora”, su primera embajadora y una de representantes más hermosas de la casa. Para ella fue toda una alegría y un reaseguro económico para vivir bien, haciendo lo que le gusta.

Con su personalidad, la actriz se convirtió en un nuevo referente de belleza y sabiduría. Sus ingresos, los dedica a estudiar algo que tenía pendiente: al estudio de los animales. La cría de gallinas, por ejemplo. Escribió un libro sobre el tema y estaba cursando un postgrado en etología. Su pasión por el cine y la actuación, continúan intactas, ya que está rodando varias películas, varias de cine independiente.

Rossellini no deja de sorprender, ni de brillar, bajo ninguna circunstancia.

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