El Banco de Guatemala presentó este martes el Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica, una herramienta que por primera vez vincula el PIB con el uso de recursos naturales y que muestra que, aunque en 2024 la economía extrajo 108.4 millones de toneladas de materiales del ambiente, el crecimiento económico avanzó a un ritmo mayor que la presión sobre agua, energía, bosques, residuos y emisiones.
La nueva base estadística reúne más de 300,000 registros y organiza información continua para 2013-2024 en cinco cuentas: bosque, agua, energía y emisiones de aire, residuos y flujo de materiales. El plan interinstitucional 2026-2030 prevé actualizaciones anuales de toda la serie.
Durante la presentación, el presidente de la Junta Monetaria y del banco central, Álvaro González Ricci, sostuvo que estas cuentas no reemplazan al producto interno bruto. “Las cuentas verdes no sustituyen al PIB, simplemente lo complementan”, señaló.
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El sistema, de acuerdo con las explicaciones del gerente económico Johnny Gramajo, funciona como una extensión de las Cuentas Nacionales y usa los mismos criterios técnicos, clasificaciones y períodos de referencia para hacer comparables los datos. El esquema se ordena en cuatro tipos de cuentas: flujos, activos, actividades y transacciones ambientales, y agregados orientados al diseño de políticas públicas.
El nuevo sistema muestra cuánto agua, energía y materiales demanda la economía
Los resultados expuestos por el director del Departamento de Estadísticas Macroeconómicas, Víctor Flores, indican que en 2024 la extracción de recursos forestales llegó a 45,987.4 miles de metros cúbicos y que el 95.4% correspondió a productos maderables. De esa madera, el 72.3% fue consumido por los hogares, sobre todo para cocinar.
En agua, la economía utilizó 60,302.5 millones de metros cúbicos en 2024, un volumen equivalente a más de 24 millones de piscinas olímpicas. El 69% se destinó a usos consuntivos y el 31% a generación hidroeléctrica.
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La actividad de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca concentró casi dos terceras partes de ese uso hídrico, con 39.580 millones de metros cúbicos. De ese total, el 90% provino de agua de lluvia que cae directamente sobre cultivos de secano, sin pasar por sistemas de riego.
La cuenta energética registró una extracción de 534.747 terajulios de energía primaria, con una participación del 76% del recurso maderero. Cuando se incorpora la oferta total de energía, que alcanzó 920.442 terajulios al sumar electricidad y combustibles, la madera mantuvo un peso del 44,2% y el 84% de ese consumo se concentró en los hogares.
Los residuos y las emisiones crecieron menos que el PIB en la última década
El sistema también permite responder la pregunta central sobre la relación entre crecimiento económico y presión ambiental: entre 2014 y 2024, el PIB real de Guatemala creció en promedio 3,6% anual, por encima de la extracción de agua, recursos forestales y energía, y también por encima de la generación de residuos sólidos y de emisiones de gases de efecto invernadero.
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Flores definió ese resultado como un indicio de desacoplamiento relativo. “La economía guatemalteca creció a un ritmo mayor que el uso de sus recursos naturales y mayor que la generación de residuos y emisiones”, afirmó.
Los indicadores agregados respaldan esa lectura. Con base 2013 igual a 100, la productividad del aprovechamiento energético se acercó a 115 en 2024, la de recursos forestales superó 112 y la hídrica repuntó por encima de 105, mientras la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero cayó a un índice de 91, el nivel más bajo de toda la serie.
Guatemala se incorpora a un grupo reducido de países de la región con cuentas ambientales regulares
González Ricci ubicó el avance guatemalteco en un contexto regional más amplio al citar la evaluación global 2024 de las Naciones Unidas. Ese relevamiento identificó 94 países con al menos un módulo del SCAE compilado en los cinco años previos, de los cuales 67 lo hacen de manera regular.
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En América Latina y el Caribe, solo 11 países habían compilado alguna cuenta ambiental en 2024 y apenas cinco lo hacían con periodicidad. “El esfuerzo del Banco de Guatemala representa un aporte relevante al desarrollo estadístico de la región”, dijo el presidente del banco central.
El proyecto quedó incorporado al plan estratégico institucional 2022-2026 y empezó a ejecutarse en septiembre de 2023, con la creación de la Sección de Cuentas Ambientales dentro del Departamento de Estadísticas Macroeconómicas. Según detalló Gramajo, el equipo técnico reúne especialistas en economía, biología, química, acuicultura e ingenierías ambiental, agrícola y forestal.
En la última exposición del acto, el viceministro del Agua Jaime Luis Carrera Campos señaló que la contabilidad ambiental aporta una mirada sistémica para anticipar efectos en cadena sobre la economía. Mencionó, entre esos casos, el impacto de un aumento de hidrocarburos sobre las cadenas de valor y la caída de caudales por sequía sobre la generación hidroeléctrica y la agricultura de secano.
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Carrera Campos también destacó que el banco central sea el responsable de compilar estas cuentas por la continuidad técnica que ofrece esa institución. Recordó además que participó en ejercicios iniciales de compilación ambiental en Guatemala desde 2006, cuando ya se identificaba al Banguat como el organismo más adecuado para asumir esa tarea de forma permanente.
La información del SCAE está disponible gratis en español e inglés en el sitio web del Banco de Guatemala y en la plataforma Indicadores GT, que incluye un tablero interactivo y asistencia de inteligencia artificial para consultar los datos.
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