El presidente Bernardo Arévalo otorgó la Medalla Presidencial del Medio Ambiente a las organizaciones comunitarias CEDRO y Utz Che mediante el acuerdo gubernativo 110-2026, firmado el 30 de junio de 2026, en un reconocimiento oficial a su trabajo en la protección de bosques, agua y tierras comunales que el Gobierno presentó como una referencia para la política ambiental de Guatemala.
La distinción quedó establecida para la Asociación de Cooperación para el Desarrollo Rural de Occidente, CEDRO, y para la Asociación de Forestería Comunitaria de Guatemala, Utz Che, y empezará a regir al día siguiente de su publicación en el Diario de Centroamérica. La lectura del acuerdo estuvo a cargo del viceministro de Recursos Naturales y Cambio Climático, Edwin Castellanos.
Entre los resultados destacados durante el acto figuran la restauración y protección de 4.500 hectáreas de bosque comunal por parte de CEDRO y el resguardo de más de 55 mil hectáreas de bosque natural por parte de Utz Che, dos cifras que el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales colocó en el centro del homenaje.
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El acuerdo recordó que la Constitución de Guatemala declara de interés nacional la conservación, protección y mejoramiento del patrimonio natural y obliga al Estado, a las municipalidades y a los habitantes del país a propiciar un desarrollo social, económico y tecnológico que prevenga la contaminación y mantenga el equilibrio ecológico.
También señaló que la insignia fue creada por el acuerdo gubernativo 926-92 del 12 de noviembre de 1992.
El Gobierno vinculó el premio con la gestión comunitaria del agua, los bosques y la tierra
La ministra de Ambiente y Recursos Naturales Patricia Orantes sostuvo que cerca de una cuarta parte de los bosques que aún conserva el país está en manos comunales, y presentó ese dato como prueba del peso que tienen las comunidades rurales, indígenas y ancestrales en el cuidado de la naturaleza.
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Orantes describió a CEDRO como una de las experiencias organizativas de gestión ambiental comunitaria maya más sólidas del país. Explicó que la organización impulsó un modelo territorial enfocado en agroecología, restauración ambiental, soberanía alimentaria, cuidado de bosques y agua y adaptación al cambio climático.
Según la ministra, la organización nació en Totonicapán a finales de los años ochenta a partir de un proceso de reflexión de líderes y lideresas indígenas marcado por la precarización social, la discriminación, el racismo y los años de guerra interna. Añadió que su expansión alcanzó Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango, Sololá y Quiché.
En el detalle de sus acciones, el ministerio atribuyó a CEDRO el acompañamiento a comités comunales de agua, la realización sostenida de encuentros para analizar la crisis hídrica y la reducción de la desnutrición infantil asociada al consumo de agua contaminada.
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También destacó la formación de bomberos forestales comunitarios, un sistema comunitario de alerta temprana y el apoyo a la seguridad alimentaria y nutricional de más de 75 comunidades mediante sistemas agroecológicos y tecnologías verdes.
Sobre Utz Che, Orantes indicó que la red nació en 2006, después de los acuerdos de paz, como una articulación de organizaciones comunales orientadas al desarrollo local y al manejo de bienes naturales. Precisó que su asamblea reúne a 28 organizaciones de base pertenecientes a 11 pueblos indígenas, además de comunidades mestizas y multiculturales campesinas.
La ministra afirmó que la red protege remanentes de bosque fuera de áreas protegidas y agrupa tres tipos de estructuras: organizaciones indígenas ancestrales, organizaciones comunitarias surgidas alrededor de tierras recibidas tras los acuerdos de paz y asociaciones y cooperativas campesinas.
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El Ejecutivo presentó a ambas entidades como aliadas del Estado en política ambiental
Durante su intervención, Arévalo dijo que el cuidado del ambiente suele reducirse a leyes, instituciones, convenciones y tratados, aunque en la práctica depende del trabajo de comunidades, pueblos ancestrales y familias organizadas. Sostuvo que muchas de esas comunidades actuaron durante años sin acompañamiento estatal y, en algunos casos, pese a las agresiones del propio Estado.
El mandatario afirmó que su Gobierno busca modificar esa relación. “No solo les reconocemos su trabajo, sino también los respaldamos y lo agradecemos”, dijo.
Arévalo agregó que la medalla entregada a las dos organizaciones reconoce que la gestión comunitaria y democrática de bosques, agua y tierra constituye una misión compartida de bien público. También señaló que el Estado tiene la obligación de aprender de esa experiencia y adecuar sus políticas e instituciones al trabajo que realizan los pueblos y las comunidades en los territorios.
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El presidente subrayó además el peso de las mujeres dentro de ambas organizaciones y mencionó la presencia de consejos de mujeres, presidentas de comités, guardabosques y bomberas comunitarias. A su juicio, esa ampliación de la participación también forma parte de la defensa del territorio.
Las organizaciones premiadas expusieron logros ambientales y desafíos legales y climáticos
Entre los resultados atribuidos a Utz Che durante el acto oficial figuró la recuperación del flujo del río Madre Vieja hacia el mar después de 25 años de desvío por la agroindustria en la costa sur. El ministerio también señaló su papel en la reducción de casi toda la deuda agraria de comunidades retornadas en Escuintla y en la inscripción legal de sus tierras tras más de 20 años de gestiones.
La cartera ambiental añadió que la red fue decisiva para que la ley ProBosque reconociera la tenencia histórico-ancestral de la tierra y permitiera así el acceso a incentivos forestales estatales. Sumó a esa lista una victoria legal para tres parcialidades de Totonicapán y una sentencia favorable de la Corte de Constitucionalidad contra desmembraciones e inscripciones anómalas que afectaban tierras comunales de Pachalaj, Salamá, además de la liberación de defensores del agua tras cinco años de criminalización.
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El reconocimiento incluyó también proyectos productivos y energéticos: cultivos orgánicos de café y macadamia que varios de sus miembros exportan a Europa desde 2007, hidroeléctricas comunitarias, más de 25 centros de producción de bioinsumos, bancos de semillas, emprendimientos de mujeres y jóvenes y escuelas de cambio climático.
En nombre de CEDRO, una representante de la organización situó su trayectoria en 40 años de trabajo y dijo que el principal desafío actual es político-institucional, por la falta de armonización jurídica que limita el acceso de las comunidades a incentivos forestales nacionales y a financiamiento institucional. También alertó sobre sequías prolongadas, plagas como el gorgojo del pino, incendios forestales y presión demográfica vinculada a la pobreza y al uso de leña.
La representación de Utz Che agradeció la medalla en nombre de sus organizaciones de base de áreas indígenas, del oriente, occidente y sur occidente del país, y anunció un relevo interno de autoridades. Su dirigente saliente dijo que su período había terminado tres días antes y entregó públicamente la medalla a Walter, integrante de la nueva junta directiva.
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