El decomiso de armas de fuego en Guatemala registró un aumento del 39 % durante los primeros meses de 2026, reflejando la intensificación de los operativos oficiales para combatir el tráfico ilegal de armamento y restringir el acceso de estructuras criminales a material bélico.
Entre el 1 de enero y el 10 de mayo de 2026, la Policía Nacional Civil (PNC) contabilizó la incautación de 1,736 armas de fuego, una cifra que supera en 486 unidades la registrada en el mismo período de 2025, cuando los decomisos sumaron 1,250 instrumentos, según datos oficiales citados por la propia PNC y publicados por el medio oficial Agencia Guatemalteca de Noticias.
El incremento obedece a una serie de acciones estratégicas y coordinadas que incluyen allanamientos, patrullajes y refuerzo de puestos de control, enmarcadas en la política de seguridad para frenar la circulación ilícita de armamento.
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Las estadísticas publicadas por la Policía Nacional Civil evidencian que las pistolas encabezan los decomisos: en 2026 se incautaron 1.172 pistolas, frente a las 917 del mismo periodo de 2025.
Este incremento de 255 armas se atribuye a la extendida utilización de las pistolas en organizaciones delictivas, dada su facilidad de ocultamiento y tamaño reducido, según exponen especialistas en seguridad consultados por la autoridad policial.
La PNC sostiene que estos resultados derivan de estrategias de inteligencia más eficaces y de la cooperación interinstitucional implementada en los dispositivos de vigilancia y control de acceso.
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El decomiso de armamento de mayor potencia registró una variación significativa. Durante el mismo lapso, la incautación de fusiles, carabinas y rifles ascendió de 74 unidades en 2025 a 230 en 2026, lo que representa 156 armas más retiradas de circulación.
Esta categoría corresponde a equipamiento que suele emplearse en actos de violencia de alto calibre, razón por la cual su recuperación es considerada por las autoridades como resultado de intervenciones orientadas a desarticular grupos con acceso a armas especializadas.
En forma paralela, el número de escopetas decomisadas también mostró una tendencia en aumento: en 2026 las autoridades contabilizaron 155 armas, frente a las 110 de 2025, sumando 45 unidades adicionales.
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Aunque la escopeta cuenta con aplicaciones legales, como la caza y la protección personal en zonas rurales, los registros de la PNC enfatizan la importancia de visar la legalidad de cada portación.
El decomiso de revólveres se mantuvo estable en ambos períodos comparados, con 125 unidades incautadas cada año.
Uno de los cambios más sobresalientes detectados por la PNC corresponde a las armas hechizas. Este tipo de armamento, fabricado artesanalmente, pasó de 20 decomisos en 2025 a 49 en 2026, más del doble.
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Estas armas, al carecer de controles manufactureros y estándares mínimos de seguridad, son frecuentes en delitos debido a su bajo costo y fabricación rápida, lo que establece un reto particular en la respuesta de la seguridad pública, según indica la autoridad guatemalteca.
La categoría de subametralladoras presentó una variación mínima, pasando de cuatro incautaciones en 2025 a cinco en 2026. Aunque el aumento es leve, la PNC insiste en la importancia de cada recuperación por el potencial destructivo característico de este armamento.
El operativo policial frente a las estructuras criminales eleva el decomiso de armamento en Guatemala
Durante los primeros cuatro meses y medio de 2026, el gobierno de Guatemala potenció de forma sostenida su estrategia de respuesta ante el avance de la violencia y la actividad criminal organizada, concentrando sus esfuerzos en la remoción de armas ilegales de circulación.
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Los operativos abarcan allanamientos judiciales, inspecciones vehiculares y el fortalecimiento de la cooperación entre distintas agencias de seguridad estatal.
La Policía Nacional Civil afirma que los resultados alcanzados hasta ahora son parte de un programa integral diseñado para disminuir los índices de violencia y limitar el acceso de redes de narcomenudeo, extorsionistas y demás grupos armados a instrumentos que alimentan la dinámica delictiva en el país.
El informe oficial señala la relación directa entre la efectividad de los nuevos dispositivos de seguridad y el aumento en las cifras de decomiso. Analistas consultados por la PNC destacan la investigación criminal más profunda y el refuerzo de los controles como factores clave en la lucha contra la circulación ilegal de armas durante 2026.
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