En Guatemala, la necesidad de parteras profesionales es apremiante. Se calcula que hacen falta unas 13,000 parteras para cubrir la demanda nacional, pero solo hay 279 registradas en el Ministerio de Salud y más de veinte están pendientes de inscripción.
La presidenta de la Asociación de Parteras Profesionales de Guatemala, Gabriela Meléndez, advierte que esta brecha condiciona la realidad cotidiana de la salud materna y reproductiva en el país.
En este contexto, las parteras profesionales cumplen un papel fundamental en el sistema de salud. Acompañan a las mujeres antes, durante y después del embarazo, brindando atención prenatal, asistencia durante el parto y seguimiento en el posparto.
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Son el primer contacto en muchas comunidades rurales, donde el acceso a hospitales puede ser limitado por distancia, idioma o recursos económicos.
Las parteras también asesoran en salud sexual y reproductiva, colocan y retiran métodos anticonceptivos, realizan controles de salud materna y neonatal, y detectan complicaciones para derivar a servicios médicos cuando es necesario. Su cercanía con las mujeres y la comunidad les permite crear vínculos de confianza y adaptarse a las necesidades culturales y lingüísticas de cada familia.
El trabajo de la partera no solo reduce la mortalidad materna y neonatal, sino que contribuye a la autonomía y el bienestar de las mujeres, promoviendo partos respetados y una atención integral en salud.
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A pesar de este impacto, la partería profesional es una carrera reciente en Guatemala. Aunque existen programas universitarios y reconocimiento oficial, la integración plena al sistema de salud es uno de los mayores desafíos.
Actualmente, solo el Ministerio de Salud contrata parteras en algunos establecimientos, mientras que los sanatorios privados y otros centros no las incluyen en su plantilla.
El técnico universitario en partería dura tres años y se imparte en dos universidades: Universidad Galileo y Universidad Da Vinci. Las becas provienen tanto del Ministerio de Salud como de la Asociación Corazón del Agua, en alianza con la Universidad Galileo. El proceso de postulación prioriza a mujeres jóvenes de comunidades rurales, en particular a hijas o nietas de comadronas tradicionales.
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El Ministerio de Salud ha priorizado los departamentos de Huehuetenango, Alta Verapaz y Quiché, donde la mortalidad materna es más alta, aunque la brecha se extiende por todo el país.
Casi un millón de matronas faltan en el mundo, según la ICM
La Confederación Internacional de Matronas (ICM) advierte que existe una escasez global de aproximadamente 980,000 matronas en 181 países que representan el 82% de las mujeres en edad reproductiva. Este déficit afecta el acceso de millones de mujeres y recién nacidos a atención esencial antes, durante y después del embarazo.
De cara al Día Internacional de la Matrona, celebrado el 5 de mayo bajo el lema “Un millón más de matronas”, la ICM hace un llamado urgente a invertir y fortalecer la fuerza laboral. La falta de personal ya está impactando los sistemas de salud y, si no se actúa, la escasez persistirá al menos hasta 2030.
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El acceso universal a matronas podría prevenir hasta dos tercios de las muertes maternas, neonatales y mortinatos. Incluso aumentos moderados en la cobertura permitirían salvar más de un millón de vidas cada año.
La brecha es especialmente grave en áfrica, el Mediterráneo Oriental y las Américas, donde la mayoría de la necesidad no está cubierta y la fuerza laboral debería multiplicarse para garantizar el acceso. La situación refleja una falta estructural de inversión y planificación en los sistemas de salud.
La ICM destaca que el Día Internacional de la Matrona es un momento clave para exigir cambios y movilizar apoyo público y político. La campaña global busca inversiones urgentes y políticas que permitan a las matronas ejercer plenamente su rol y mejorar la salud materna y neonatal en todo el mundo.
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Ante este panorama, la Confederación Internacional de Matronas subraya la urgencia de que los gobiernos actúen con decisión. Exige mayor inversión en la formación, el empleo y la estabilidad laboral de las matronas, así como la garantía de condiciones de trabajo dignas y una remuneración justa.
La organización reclama que las matronas puedan ejercer plenamente en todo su ámbito profesional y que su liderazgo sea fortalecido e integrado de manera efectiva dentro de los sistemas de salud. El objetivo es asegurar que ningún país ni comunidad quede sin acceso a una atención materna y neonatal segura, oportuna y de calidad.