Un operativo realizado por la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala en la zona 5 de Retalhuleu culminó con el hallazgo de 111 kilos de cocaína, marcando uno de los decomisos más significativos del año en el país. La intervención, ejecutada la madrugada de este sábado, se llevó a cabo tras una denuncia anónima recibida a través de la línea antinarcótica 1577, que alertó sobre movimientos sospechosos en el barrio San Luis.
Agentes de la Subdirección General de Análisis de Información Antinarcótica (SGAIA), con el apoyo de un agente canino y fiscales del Ministerio Público, ingresaron a una vivienda donde localizaron un vehículo tipo pick-up con doble fondo. Allí, los investigadores identificaron los paquetes que, al ser inspeccionados, sumaron un total de 111 kilos de cocaína. Según la PNC, la droga incautada está valorada en aproximadamente 15 millones de quetzales. Las investigaciones continúan para ubicar y capturar a los responsables, aunque hasta el momento no se han reportado capturas vinculadas directamente a este caso.
Paralelamente, las fuerzas de seguridad realizaron otro allanamiento en la localidad de San Andrés Villa Seca, también en Retalhuleu. En este operativo, agentes de la División Especializada en Investigación Criminal (DEIC) y fiscales del Ministerio Público capturaron a Isaías “N”, de 53 años, y a José “N”, de 24 años. A los detenidos se les decomisaron 53 envoltorios con crack, una bolsa con marihuana, tres “colmillos” que contenían cocaína, un teléfono móvil y 735 quetzales en efectivo, cantidad que podría estar relacionada con la venta de estupefacientes. Las evidencias recogidas fueron embaladas y remitidas para su análisis, mientras que los detenidos quedaron a disposición de los tribunales correspondientes.
Las acciones policiales en Guatemala no se limitaron a Retalhuleu. Durante la jornada, la PNC reportó varias capturas en diferentes puntos del país, como parte de los operativos del Plan Centinela Metropolitano. En la colonia Amparo 1, zona 7 de la ciudad de Guatemala, agentes antinarcóticos detuvieron a Adrián “N”, de 19 años, a quien, tras un registro, se le incautaron “colmillos” con cocaína y varios teléfonos móviles. Posteriormente, la institución informó sobre la localización de dos blísteres con 15 piedras de crack cada uno, cinco piedras de cocaína, 190 cápsulas con cocaína y tres teléfonos que serán objeto de investigación para determinar su relación con estructuras criminales.
En la zona 11, 4ª calle y 14 avenida, agentes de la comisaría 14 reportaron a un menor de 17 años, sorprendido con 10 bolsitas de marihuana, cuatro “colmillos” con cocaína y tres cigarrillos de marihuana. Los objetos incautados quedaron bajo resguardo judicial, mientras que el adolescente quedó a disposición del juzgado de menores.
Estos operativos forman parte de la estrategia de las autoridades guatemaltecas para combatir el tráfico y microtráfico de drogas, tanto en zonas urbanas como rurales.
Según datos oficiales, la coordinación entre la PNC y el Ministerio Público ha logrado desmantelar diversas redes dedicadas a la comercialización y distribución de estupefacientes, con algunos casos en los que se han identificado nexos internacionales.
El más reciente golpe al narcotráfico en Retalhuleu se relaciona con el fenómeno regional de tráfico de drogas, donde Guatemala y El Salvador figuran como puntos clave en las rutas de traslado de sustancias ilícitas.
El 13 de febrero pasado, la Fiscalía General de la República (FGR) de El Salvador, en coordinación con la Policía Nacional Civil, efectuó un operativo que terminó con la captura de diez personas acusadas de integrar una organización internacional de tráfico de drogas. En esa ocasión, las autoridades incautaron metanfetaminas, cocaína, marihuana, “tusi”, cajas de medicamentos controlados, dinero en efectivo, vehículos y dispositivos electrónicos. Entre los detenidos figuraban ciudadanos guatemaltecos y salvadoreños, y la investigación apuntó a la existencia de rutas activas entre ambos países.
A pesar de la magnitud de estos decomisos y capturas, las autoridades reconocen que las estructuras criminales mantienen operaciones diversificadas y métodos sofisticados de ocultamiento, como el uso de vehículos con compartimientos secretos y la participación de distintos perfiles en la cadena delictiva. El trabajo conjunto entre divisiones policiales y fiscales apunta no solo a decomisar drogas, sino también a identificar y procesar judicialmente a los integrantes de estas redes.
Las investigaciones en curso se centran en establecer vínculos entre los hechos reportados en Guatemala y El Salvador, así como en identificar posibles ramificaciones internacionales. Las autoridades reiteran el llamado a la ciudadanía a denunciar de manera anónima cualquier actividad sospechosa relacionada con el narcotráfico, señalando que la colaboración social es clave para debilitar a las organizaciones criminales y reducir el impacto de la droga en las comunidades.