“Cuando me reuní en Miami con Giselle, pude darle un beso a la panza, tocársela, y me largué a llorar: sentí que en su vientre estaba mi semilla”, cuenta Flavio. (Foto álbum personal de Flavio Mendoza)
“Cuando me reuní en Miami con Giselle, pude darle un beso a la panza, tocársela, y me largué a llorar: sentí que en su vientre estaba mi semilla”, cuenta Flavio. (Foto álbum personal de Flavio Mendoza)

Antes de la temporada, Flavio se encontró con Giselle, la madre subrogada, en la clínica Open Arms, donde se realiza la inseminación. "Le pregunté por qué lo hacía, más allá de lo económico. Y me dijo que amén de eso, ella estudió, se casó, tuvo tres hijos y sintió que no había hecho mucho por el mundo. Sus hijos anteriores nacieron por parto natural, así que está segura de que Dionisio nacerá así", cuenta Flavio.

–¿Qué relación tenés con Giselle?
–Antes de la temporada viajé a Miami; ella estaba de cuatro meses y pico. Tuvimos una reunión muy linda. Pude mostrarle quién soy yo y qué hago. Le mostré videos de Mahatma, donde representamos a Dionisio en una pantalla, y se emocionó. Pude darle un beso en la panza, tocársela, y me largué a llorar: sentí que en su vientre estaba mi semilla. En mi caso, al ser una persona gay, pensaba que nunca iba a poder tener un hijo. Gracias a Dios el mundo evolucionó. Giselle tiene tres hijos, vive entre Orlando y Tampa, y el bebé lo va a tener en Orlando. Desde el hospital se ve el castillo del Magic Kingdom de Disney. ¡Es mágico! Está segura de que será por parto natural. Y tuvo un gesto muy lindo. Pensaba donar su leche al hospital, pero le pedí: "Dámela a mí. Aunque sea las primeras 48 horas".

El rostro de Dionisio en su última ecografía 4D. (Foto álbum personal de Flavio Mendoza)
El rostro de Dionisio en su última ecografía 4D. (Foto álbum personal de Flavio Mendoza)

–¿No puede amamantar a Dionisio?
–No la dejan. Yo no tenía problema, pero el bebé después sufre el desarraigo. Lo primero que van a hacer cuando nazca es dármelo a mí, para que le dé la mamadera. Igualmente, yo quiero que Giselle lo alce, lo tenga. Imaginate que la mujer que llevó a mi hijo nueve meses en su panza para mí es una diosa y la voy a respetar, venerar y amar toda mi vida. Cada vez que hablo con ella le recuerdo: "Yo quiero que sientas que sos mi familia. Si querés venir a Argentina el día de mañana, te espero". Me gustaría contarle a mi hijo quién lo llevó en la panza.

–¿No te molestaría que tuvieran una relación?
–No, para nada.

–¿Consideraste su apariencia al elegirla?
–Es americana, pero tiene un look muy latino. Busqué una mujer parecida a mis hermanas. Vos entrás a la página de Open Arms, ponés un código y podés elegir. Toda la gente que está ahí es sana, pero me volví loco: japoneses, gente de color, latinos, esto y aquello, con más o menos altura, ojos de tal color… Y me planté: "No quiero hacer un Ken o una Barbie". Para los americanos, la relación que forjé con Giselle no es normal.

Su sobrino menor, Noah, posa con una ecografía de Dionisio. (Foto álbum personal Flavio Mendoza)
Su sobrino menor, Noah, posa con una ecografía de Dionisio. (Foto álbum personal Flavio Mendoza)

–¿Cómo vivió ella la pérdida del primer embarazo?
–Me manifestó que sentía dolor en el alma por mí. Pero me dio esperanzas. "No te preocupes; voy a volver a quedar embarazada", me anticipó. Yo no quiero que la gente crea que tener un hijo por inseminación artificial es frío, que se hace por el dinero, que elegís el color de ojos o de pelo… No.

–Lo que decís habla de cierta evolución. Antes, muchas parejas que tenían hijos de forma no natural, por adopción, se los ocultaban.
–Sí, tengo un par de amigos que fueron adoptados y, cuando se enteraron, lo vivieron con dolor. A mi hijo no le voy a ocultar nada. Vendrá al mundo sabiendo quién soy y qué condición sexual tengo. Yo resisto archivos. Nunca oculté mi pasado. Necesito enseñarle a Dionisio a ser feliz con la verdad.

Por Hugo Martin y Flor Illbele.
Fotos: Fabián Uset y álbum personal Flavio Mendoza.

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